Vivir bien

Keiko, el complicado pero exitoso proceso de su liberación

La Dra. Yolanda Alaniz asegura que se logró el objetivo de ayudar a Keiko a volver a la vida animal; y que el cautiverio nunca debe ser una opción…
Maricela Flores | 18 de Enero de 2019 | 06:00
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Foto: El Universal

Todos recordamos la imagen… la orca se prepara y salta un rompeolas, pasando por encima de un niño que llora de tristeza y felicidad, al mismo tiempo, de ver libre al fin a su enorme amigo.

Esta escena pertenece a la película de 1993, Liberen a Willy. El protagonista en realidad se llamaba Keiko y una vez que su participación en la película concluyó, volvió al cautiverio.

 

En el 2014, Mark Simmons presentó su libro Killing Keiko, en el que señalaba que la orca asesina más famosa del mundo murió sola, enferma y rechazada por los de su especie, luego de ser liberada al mar abierto. Simmons, quien afirmó que estuvo a cargo de la rehabilitación del animal, indicó que Keiko siempre buscó el contacto humano y jamás pudo adaptarse a la vida en libertad.

Sin embargo, siempre se deben ver ambas caras de la moneda. La Dra. Yolanda Alaniz, Consultora de Conservación de Mamíferos Marinos de México, tiene una opinión muy distinta acerca del proceso de liberación y rehabilitación de Keiko, y la compartió con el equipo de De10.mx.

Keiko en cautiverio

La orca fue capturada en 1979, en aguas heladas de Islandia, cuando apenas tenía dos años. Después de pasar por varios acuarios de ese país, de Canadá y México, llegó finalmente a un parque de atracciones anteriormente conocido como Reino Aventura. Pero su figura fue mundialmente conocida tras la cinta Liberen a Willy.

Aquí la contradicción era evidente, una cinta sobre liberación que, después de dar el claquetazo final, la protagonista tuvo que regresar al cautiverio. Pero la cinta sirvió para iniciar una campaña de liberación real.

Keiko, durante sus caminatas en mar abierto. (Foto: Tom Ordway/Cortesía Dra. Yolanda Alaniz)

Inicia el proceso de rehabilitación

En enero de 1996, Keiko fue llevada desde el estanque que habitaba en Reino Aventura, a un acuario de la costa de Oregon, a fin de prepararla para su liberación. Sin embargo, el animal no estaba en condiciones de volver a las aguas de Islandia, pues Alaniz señala que “Estaba bajo de peso, tenía lesiones cutáneas, que se presume que era papiloma, porque en el agua tenía contacto con humanos. A los estanques cerrados se les tiene que poner sal y cloro porque los animales orinan y defecan en la alberca, lo que es un caldo de cultivo para virus y bacterias y Keiko sufrió de estas infecciones. Estaba en condiciones críticas de salud y eso fue lo que motivó que entrara el proyecto para liberarlo”.

En Oregon se le estabilizó y curó; recuperó su peso normal e inició el proceso de rehabilitación para que aprendiera a comer por sí mismo, lo que se consiguió lentamente. Se le fue sacando del corral con “caminatas” cada día más largas, para acostumbrarlo a las aguas del mar.

Ahí se le rehabilitó y se intentó que aprendiera a buscar alimento por sí misma, ya que al estar en cautiverio, se le enseñó a recibir la comida directamente de la mano del hombre y fuera del agua, lo cual no es natural. “Keiko estaba inhabilitado porque le daban de comer pescado muerto, por arriba de la superficie del agua, directamente de la mano del hombre y esa no es la manera natural. Lo que hicieron fue inhabilitar su instinto cazador para comer. Esa parte es muy importante porque es la mutilación de conducta más grande que puede haber para una orca”, precisó la Dra. Alaniz.

Posteriormente, Keiko fue llevada a Islandia. Ya ahí, se le introdujo en un corral de redes, en la bahía de Vestmannaeyjar. En este lugar se trataría de acostumbrarla poco a poco al océano. En 2002, en una de sus incursiones al mar, ya no regresó. Fue monitoreada de manera satelital y se supo que estaba asentada entre las islas Shetland y la costa de Noruega.

Tras un año y medio en las costas noruegas, Keiko murió de neumonía, principal causa de deceso entre este tipo de animales. Tenía 27 años de edad, más que el promedio que la especie alcanza en cautiverio, pero muchos menos de los que habría alcanzado en libertad.

Keiko, en aguas de Islandia. (Foto: AP)

Mark Simmons fue despedido antes

La Dra. Alaniz afirma que Simmons era el encargado de mantener el corral en el que estaba Keiko, así como de su alimentación. “No era el jefe de proyecto, sino empleado subordinado del proyecto Free Keiko-Willy Foundation, pero fue despedido del mismo en el año 2000, por no cumplir con los objetivos del Proyecto de liberación. El Proyecto estuvo representado por Earth Island Institute, la Humane Society of the United States, y Ocean Futures, con Jean Michel Cousteau al frente, y Charles Vinick como Director del Proyecto”.

La especialista afirma que Simmons comenzó a escribir en contra de la liberación de Keiko, siendo miembro del Instituto de Recursos Naturales de Groenlandia, y de la Universidad de Aurus, de Dinamarca, países abiertamente balleneros.

Una de las largas caminatas que realizaba Keiko mar adentro. (Foto: El Universal)

La liberación de Keiko ¿fue exitosa?

La Dra. Alaniz afirma que la liberación de la orca fue un rotundo éxito, pues él habría muerto muy pronto si se le hubiera dejado en cautiverio. Y hay que resaltar que murió de lo que mueren las orcas, en libertad o cautiverio, de neumonía. “La calidad de vida que se le dio en el proceso de rehabilitación, no la ofrece ningún acuario en el mundo”, enfatizó.

Explicó que tras la liberación, se les da un periodo de seis meses en el que los animales son monitoreados, y pasado ese tiempo, se considera que el proceso fue exitoso.

La especialista finalizó destacando que lo que la humanidad tiene que cambiar es su óptica, porque “no porque estemos acostumbrados a ver ciertas cosas vamos a decir que eso esté bien, y me refiero al cautiverio animal”.

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