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Muhammad Ali, el más grande boxeador de la historia

Fue una leyenda en el ring, pero también destacó por su lucha en favor de los derechos civiles de las minorías

Maricela Flores 17/01/2017 04:00 Actualizada 15:23

Ali no fue solamente uno de los más grandes boxeadores de todos los tiempos, si no también un hombre que combinó su vida deportiva con la religión, la política y su singular sentido del humor. Era un símbolo de aspiraciones de los afroamericanos y la independencia. Su historia no es la de un joven que nació en la pobreza y que se abrió camino gracias al boxeo, la de él fue diferente.

Cassius Marcellus Clay nació el 17 de enero de 1942, en Kentucky, Estados Unidos, en una familia de clase media. Se graduó de la secundaria, pero con notas muy bajas, aunque después compensaría su falta de excelencia académica con el premio “Los guantes de oro de Kentucky”.

Se cuenta que cuando tenía 12 años de edad fue despojado de una bicicleta que le había regalado su padre, la cual era bastante cara. El resentimiento y la necesidad de justicia se apoderaron del pequeño Clay, quien vociferó amenazas contra uno de los ladrones a los que jamás encontraría. El policía al que denunció el robo se llamaba Joe Martin y, casualmente, dirigía una academia de boxeo para aficionados.

Martin le sugirió a Cassius que aprendiera a boxear para defenderse. El joven aceptó, el policía se convirtió en su entrenador y lo demás, ya es historia. Si bien, no fue el boxeador con el golpe más potente, pero tenía mucho alcance; era rápido y persistente con las manos, y cansaba al oponente antes de tratar de noquearlo.

Él era esbelto y eso lo hacía tan rápido con los pies como con las manos. Sus reflejos eran tan buenos que sus oponentes tenían miedo de estar dentro de su alcance.

De campeón olímpico a boxeador profesional

Participó en los Juegos Olímpicos de Roma en 1960, pero casi pierde su vuelo, debido a su miedo a viajar en avión. De hecho insistió en llevar un paracaídas durante todo el viaje. Ya en la justa olímpica, se convirtió en campeón de los pesos ligeros. Esa sería la medalla de oro que, según la leyenda, fue a parar a un río cuando años después, un tribunal de Estados Unidos le impidió seguir boxeando, por negarse a ir a combatir a Vietnam.

Luego de ese triunfo olímpico Cassius estrenó entrenador, se trataba del legendario Angelo Dundee, con el que en octubre de 1960, en su ciudad natal, Louisville, consiguió su primera victoria como deportista profesional. En ese combate se enfrentó a Tunney Hunsaker, un alto mando de la policía, a quien derrotó por puntos en un combate a seis rounds.

En tan sólo tres años su carrera profesional despuntó y parecía imparable. En 19 peleas logró 19 victorias, 15 de ellas por nocaut. A su paso, fue dejando en la lona a púgiles de la talla de Tony Esperti y Lamar Clark, éste último tenía una racha de 40 combates ganados, todos por nocaut.

Adiós Cassius Clay… ¡Hola, Muhammad Ali!

El 25 de febrero de 1964, en Miami, derrotó al campeón de los pesos pesados, Sonny Liston. En el séptimo round el campeón sorprendió a los corredores de apuestas al decidir quedarse en su esquina, por lo que Cassius se convirtió en el nuevo campeón mundial.

Al día siguiente de su victoria, anunció que era miembro de la Nación del Islam y, que a partir de entonces, su nombre era Muhammad Ali, por lo que a juicio del boxeador, el nombre que simbolizaba la esclavitud de sus ancestros, había dejado de existir.

Desde la revancha con Sonny Liston, en mayo de 1965, hasta la pelea con Zora Folley, en marzo de 1967, Ali defendió su título en nueve ocasiones. Tras la obtención del título mundial de los pesos pesados, este deportista agregó a varias figuras reconocidas a su lista de víctimas, en la que se encontraban: Henry Terrel, el inglés Henry Cooper y el alemán Karl Mildenberger.

Ali se enfrentó a Liston en 1965

A finales de 1967, el Gobierno de Estados Unidos exigió al boxeador integrarse a las filas del Ejército para combatir en la guerra de Vietnam, a lo que el campeón se negó rotundamente. La respuesta con la que justificó su negativa, hizo eco en el mundo, pues aseguró: “Ningún vietcong me ha llamado 'nigger' (término peyorativo para referirse a una persona de raza negra).

Como resultado a esto, la comisión de boxeo profesional lo despojó del título de campeón y los tribunales le quitaron la licencia para boxear. El campeón fue condenado a un ostracismo que pudo costarle la carrera. Enfrentaba un plazo de cinco años de prisión y fue exiliado del deporte durante 3 años.

El regreso de “el más grande

A su regreso, Ali volvió a levantar el puño de la victoria con combates memorables y brutales, con el triunfo sobre el argentino Oscar “Ringo” Bonavena, en 1970, en el Madison Square Garden. En su siguiente combate se enfrentó al campeón invicto Joe Frazier, en la denominada “Pelea del Siglo”, en marzo de 1971.

Aunque luchó valientemente, perdió la contienda. Pero meses más tarde, ganó una de las peleas más importantes de su vida, pues el Tribunal Supremo revocó su condena, por lo que el púgil estaba libre del espectro d ella prisión.

Muhammad Ali se enfrenta a Frazier en 1971

El 30 de octubre de 1974, luchó contra George Foreman en el calor sofocante del Zaire. Fue una de las peleas de campeonato más esperados de la historia. Ali afirmó tener un plan secreto para derrotar a Foreman y puso en acción su famosa táctica rope-a-dope, ganando la pelea en el octavo asalto.

Ali se retiró del boxeo en 1980, pero para ese entonces ya habían aparecido los primeros síntomas de Parkinson, aunque esta enfermedad neurológica degenerativa, le fue diagnosticada hasta 1984. Después de esto, creó y reunió fondos para el Muhammad Ali Parkinson’s Center, en Phoenix, Arizona.

Apareció en la portada de Sports Illustrated 40 veces desde 1954; en toral tuvo 61 peleas, de las cuales ganó 56, 37 por nocaut y 19 por decisión. Se casó cuatro veces y tuvo ocho hijos.

El 3 de junio de 2016 falleció en un hospital de Phoenix, a la edad de 74 años, donde fue ingresado por problemas respiratorios. Perdió la vida por un choque séptico provocado por causas naturales no especificadas. Sin embargo, la autoproclamación como “el más grande” que hizo en su juventud, sigue siendo verdad para millones de personas que lo admiraban por su coraje dentro y fuera del ring.

Con información de Muhammadali.com, El Universal, The New York Times y BBC

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