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Marilyn Monroe: 10 frases de sensualidad e inteligencia

Con un gran complejo de inseguridad, depresión y un marcado trastorno de ansiedad, la actriz pasó sus mejores años en clínicas de descanso…
Estephanie Gutiérrez | 1 de Junio de 2015 | 07:45

Marilyn Monroe nació el 1 de junio de 1926 en Los Ángeles, California, bajo el nombre de Norma Jean Baker. Era hija de Gladys Baker, quien no sabía quién fue el padre de la actriz. Cuando la pequeña cumplió siete años, la madre la llevó a vivir con ella, pues hasta ese momento había estado en manos de un matrimonio vecino. Años más tarde, Gladys fue internada en un sanatorio psiquiátrico debido a que padecía esquizofrenia paranoide. La infancia de Monroe trascurrió entre orfanatos, la casa de sus abuelos y familias adoptivas. La vida comenzó con tropiezo, cuando fue abusada sexualmente en una de las casas adoptivas, cuando tenía sólo 8 años.

A los 16 años, Norma abandonó sus estudios y se fue a trabajar como montadora en Consolidated Film Industries, luego estuvo en una planta de construcción de aviones, donde conoció a un mecánico llamado James Dougherty, con quien se casó en 1942 y se divorció sólo 4 años después.

A unos meses de su divorcio, en 1946, un fotógrafo de modas la descubrió y convenció de que se hiciera modelo, así inició su carrera bajo la tutela del agente Emmeline Snively, quien le sugirió cambiar su color de cabello, de castaño a rubio platino. Comenzó a anunciar trajes de baño y luego tomó clases de arte dramático en el Actor´s Lab de Hollywood.

Unos años después la incipiente modelo comenzó a trabajar para la 20th Century Fox como actriz de reparto, en ese momento cambió su nombre a Marilyn Monroe.

Luego de Fox, actuó para Columbia en la cinta Ladies of the chorus (1948), de Phil Karlson. Al año siguiente participó en el que sería el penúltimo filme de los hermanos Marx más o menos al completo (Groucho, Harpo y Chico), Amor en conserva (Love Happy), de David Miller.

A esta le siguió, ya para la productora Metro Goldwyn Mayer, un papel breve pero de suma importancia para su futuro como actriz: en el excelente thriller de John Huston La jungla de asfalto (The Asphalt Jungle, 1950).

Antes de tener el éxito como actriz, modeló en una sesión de pin-up girl  y consiguió la portada de Playboy, convirtiéndose así en un símbolo sexual de la época.

Trabajó como actriz secundaria en Encuentros en la noche (Clash by night), de Fritz Lang; No estamos casados (We're not married), de Edmund Goulding; un episodio que Henry Koster realizó para el film colectivo Cuatro páginas de una vida (O´Henry's Full House); y la película de intriga Niebla en el alma (Don´t bother to knock), de Roy Ward Baker; luego en Me siento rejuvenecer (Monkey Business), de Howard Hawks y entonces llegó la gran oportunidad Los caballeros las prefieren rubias (Gentlemen prefer blondes), una nueva comedia, esta vez musical, de Howard Hawks.

Ese mismo año, 1953 trabajó en Cómo casarse con un millonario (How to marry a millionaire), de Jean Negulesco, al lado de Betty Grable y Lauren Bacall. En 1954, Monroe se consagró al recibir el prestigioso Globo de Oro a la mejor actriz.

El 14 de enero de 1954 contrajo matrimonio con el mítico jugador de béisbol Joe DiMaggio, uno de los primeros deportistas estadounidenses cuya popularidad era comparable a la de una estrella del cine.

Desde pequeña, Monroe sufría grandes periodos de depresión e incluso pensaba que había heredado la enfermedad de su madre, por lo cual la presión habitual a la que se sometía a una gran estrella, el menosprecio que sentía que le profesaban algunos profesionales de la industria y el descontento consigo misma no tardaron en hacer mella en Marilyn, además de un complejo por no sentirse una mujer inteligente.

1956 fue un año crucial en su vida, ya que el 29 de junio se casó con el dramaturgo Arthur Miller, para lo que debió convertirse previamente al judaísmo; un año más tarde, en 1957 viajó a Gran Bretaña para protagonizar y producir El príncipe y la corista (The Prince and the Showgirl), pero lo pesado del cambio de horario provocó que la actriz comenzará a abusar de las píldoras para dormir combinadas con alcohol.

De regreso a Estados Unidos, volvieron a surgir los problemas, las inseguridades y los temores de Marilyn: un matrimonio que ya no funcionaba; estudios que no querían contratarla, a pesar de la gran popularidad de la que gozaba en ese momento; nuevas depresiones; nuevas estancias en sanatorios, y dos nuevos factores: el consumo de alcohol y de píldoras.

Su última aparición cinematográfica, fue para muchos críticos y aficionados el mejor trabajo de cuantos realizó Marilyn Monroe, Vidas rebeldes (The Misfits, 1961), de John Huston y con guión del aún marido de Marilyn, Arthur Miller.

Entre su amorío con el presidente de los Estados Unidos, los últimos meses de vida de la actriz son oscuros. Se sabe, oficialmente que el 5 de agosto de 1962, la ama de llaves, la señora Murray encontró a Marilyn en su cama en  una posición extraña, con el teléfono aferrado en sus manos y con un frasco vacío de Nembutal en la mesilla de noche. Los médicos certificaron la muerte del sex symbol.

La policía nunca hizo investigaciones sobre la muerte de Monroe, las cintas de las grabaciones de sus últimas llamadas no fueron dadas a conocer, pero se achacó la muerte como un suicidio, aunque nunca se comprobó.

Monroe fue catalogada como el símbolo erótico del siglo XX en Estados Unidos y estas son algunas de las frases que la marcaron como tal…

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Con información de biografiasyvidas.com y imdb.com

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