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Maria Schneider y su maldición tras “El último tango en París”

Tras la cinta que la convirtió en un mito erótico, la francesa se sumergió en las drogas, depresión e intentos de suicidio
Maricela Flores | 3 de Febrero de 2019 | 05:00
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Fotos: United Artists/Wikimedia Commons

Maria Schneider pasó a la historia tras protagonizar El último tango en París (1972), cinta en la que compartió créditos con Marlon Brando y, que al mismo tiempo significó un gran éxito, pero también el fin de su carrera.

La actriz francesa era hija de la modelo de origen rumano Marie-Christine Schneider, y del actor Daniel Gélin, quien nunca la reconoció. Nació el 27 de marzo de 1952, y comenzó su carrera en el teatro a la edad de 15 años. En 1969 debutó en el cine de la mano de Terence Young, en la película L'Arbre de Noël.

Después trabajo con Alain Delon en la cinta Madly, de Roger Kahane, y participó en dos proyectos más antes de ser seleccionada por Bernardo Bertolucci para El último tango en París. El director italiano eligió personalmente a Maria Schneider, de 19 años, de entre más de cien jóvenes que se presentaron a la audición.

Bernardo Bertolucci, Marlon Brando y Maria Schneider. (Foto: AP)

Esta cinta representaba una gran oportunidad para ella, sin embargo, en lugar de ser el rol que encumbrara su carrera, el papel de Jeanne la convirtió en un mito erótico involuntario y le provocó una profunda crisis personal de la que jamás pudo salir.

Las escenas de sexo en la cinta no la molestaron, pues estaban marcadas en el guión, pero en una secuencia en específico, en la que Brando le practica sexo anal, se incorporó un elemento del que nadie había hablado: la mantequilla.

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Schneider contó al Daily Mail que se sintió muy mal al ser forzada a realizar esta escena en la que se usaba mantequilla como lubricante, pues aunque ella sabía que no era real, sus lágrimas y la humillación que sintió en aquel momento, sí lo eran. El horror que su cara transmitía, no formaba parte del guión…

Maria Schneider y Marlon Brando en El último tango en París. (Foto: United Artists)

Tras esta nefasta experiencia, Maria se convirtió, en contra de su voluntad, en una figura de la revolución sexual junto con Brigitte Bardot, y se vio encasillada en papeles eróticos que le impidieron mostrar un talento más diverso. Sin dudarlo, señalaba que Bertolucci y Brando habían destrozado su vida y su carrera.

Sin embargo, el destino le tenía reservado otro proyecto, al lado de un grande del cine, Jack Nicholson. En Professione: reporter (1975) interpretó a la misteriosa mujer que encuentra al reportero recién llegado de África.

Jack Nicholson y Maria Schneider en una escena de Professione: reporter. (Foto: AP)

En otras cintas compartió escena con David Bowie y Gérard Depardieu, aunque en el ámbito personal, parecía que Schneider se encerraba en sí misma, al tiempo que se labraba la fama de “actriz maldita”, que vivía entre drogas, depresiones e, incluso, intentos de suicidio.

Maria pudo ser la protagonista de Ese oscuro objeto del deseo (1977), de Luis Buñuel. El cineasta había quedado prendado de su belleza, pero la despidió a los pocos días de iniciado el rodaje, ya que no se sintió seducido con su talento.

Schneider afirmaba que el recuerdo de El último tango en París la perseguía en cada rodaje, pues temía ser engañada de nuevo para ser víctima de otro juego sexual. Esa fue una de las razones que argumentó para abandonar las grabaciones de Calígula (1979), en la que hay innumerables secuencias con desnudos integrales.

La actriz francesa se negó a rodar sin ropa, sufrió una profunda crisis y fue ingresada en un centro psiquiátrico. Meses después, abandonó todos sus proyectos y se refugió en Suecia.

Los 70 fueron una década terrible para la actriz, quien ingresó a rehabilitación en varias ocasiones por problemas con las drogas. Además, en 1974 levantó revuelo al reconocer abiertamente su bisexualidad. Su deterioro físico se hizo evidente y poco quedaba ya de su belleza.

Maria, con el estilista Luciano Soprani. (Foto: AP)

En 1980 ganó el César del cine francés a la mejor actriz secundaria por su trabajo en La Dérobade, la más grande recompensa que le dejó su trabajo. Su última aparición en el cine fue en 2008, en la cinta Cliente, de Josiane Balasko.

Con una carrera perdida totalmente, con portadas de revista en la que se daban a conocer sus escándalos personales, el 3 de febrero de 2011, Maria Schneider falleció víctima de cáncer.

Con información de El País, 20 Minutos y El Español

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