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Mahoma, el caudillo religioso, político y militar que fundó el Islam

Burlarse de esta figura es una blasfemia para los musulmanes, pues lo ven como el último hombre que trajo la palabra de Dios a la Tierra

Maricela Flores 08/06/2017 04:00 Actualizada 14:32

El Islam es una de las religiones más importantes del mundo, sus fieles se encuentran especialmente en los países árabes. Sus enseñanzas se encuentran en el Corán, su libro sagrado, las cuales, se dice fueron impartidas al profeta Mahoma por el arcángel Gabriel.

Su nombre completo en lengua árabe es Abu l-Qāsim Muḥammad ibn ʿAbd Allāh al-Hāšimī al-Qurayšī. Nació en La Meca, en Arabia Saudí, el 26 de abril del año 570 d. C., en una familia pobre.

El primer milagro que se narra sobre su vida, es que el arcángel Gabriel descendió y abrió su pecho para sacar su corazón. Extrajo un coágulo negro y de éste y le dijo: “esta era la parte por donde Satán podría seducirte”. Lavó el órgano en un recipiente de oro y devolvió el corazón a su sitio.

A los 6 años de edad quedó huérfano, por lo que tuvo que ser criado y educado, primero por su abuelo Abd al-Muttalib y luego por su tío paterno Abu Talib, un líder de la tribu Quraysh, la más poderosa de La Meca. En su adolescencia, acompañó a su tío por sus viajes a Siria y otros lugares, por lo que llegó a conocer a profundidad las costumbres de otras regiones.

Cuando tenía 25 años, el profeta árabe se casó con Jadiya, quien era una viuda con una gran riqueza, y de la que él era criado. Tuvieron seis hijos, dos varones y cuatro mujeres, y Mahoma se convirtió en un comerciante respetado. Conocía las dos grandes religiones monoteístas de su época (cristiana y judía) y su escasa educación (pues se dice que era analfabeto) no le impidió crear una nueva religión que alcanzaría proporciones internacionales.

Cuando tenía alrededor de 40 años, Mahoma comenzó a retirarse al desierto, para permanecer días enteros en una cueva del monte Hira, donde creyó recibir la revelación de Dios (Alá), quien le hablaba a través del arcángel Gabriel. Animado por su esposa, comenzó a predicar en su ciudad natal, donde se presentaba como el continuador de los grandes profetas monoteístas: Abraham, Moisés y Jesucristo.

Consiguió sus primeros fieles en las zonas más pobres, pero al mismo tiempo se ganaba el desdén de los poderosos. Cuando su número de seguidores se incrementó considerablemente, las autoridades comenzaron a ver a Mahoma como una amenaza contra el orden establecido, por lo que se le acusó de ser un impostor y comenzaron a perseguirlo.

Durante los primeros años de su profecía, se le insultó, se le acusó de loco, le tiraban piedras y excremento de animales. Pero a pesar de todo, su respuesta nunca fue violenta.

En el año 620, Mahoma aseguró que hizo un viaje en una noche, que es conocido como Isra y Miraj. Isra es la palabra en árabe que se refiere a un viaje milagroso desde La Meca a Jerusalén, específicamente al lugar conocido como Masjid al-Aqsa. Isra fue seguida por el Mi'rāŷ, su ascensión al cielo, donde según él, recorrió los siete cielos y se comunicó con Abraham, Moisés y Jesús.

Cuando las cosas se pusieron muy tensas, una parte de sus seguidores huyó a Abisinia, pero las amenazas llegaron a tal punto que, tras la muerte de Jadiya y Abú Talib, el profeta decidió irse a Medina, el 16 de julio del año 622, fecha considerada como fundacional de la era islámica.

En ese lugar hizo contacto con la comunidad judía, la cual le hizo ver que había interpretado las Escrituras de manera equivocada. Fue entonces cuando comprendió que su predicación no conducía a la religión que profesaba Abraham, sino que se trataba de una nueva fe.

Fue así que con la combinación de persuasión y fuerza, con la que fue ganando seguidores, Mahoma se convirtió en un caudillo religioso, político y militar. Los enfrentamientos entre Medina y La Meca terminaron con la conquista de esta última ciudad por los mahometanos en el año 630, fruto de la presión militar, de la negociación política y de convenientes enlaces matrimoniales (Mahoma se casó hasta con doce mujeres, nueve de ellas al mismo tiempo).

El santuario de la Kaaba, piedra negra venerada en La Meca, fue consagrado a Alá. Poco antes de morir, el profeta realizó una peregrinación a este lugar, por lo que todo musulmán debe visitarlo, al menos una vez en su vida.

El Islam se extendió al resto de Arabia, unificando a las diversas tribus paganas que habitaban en ese territorio. A pesar de haber nacido en una región marginada, Mahoma convirtió a las belicosas tribus árabes en un pueblo unido.

El 8 de junio del año 632, Mahoma murió a los 62 años de edad. Como no tuvo heredero varón, estallaron las disputas por la sucesión, la cual recayó en el suegro del profeta, Abú Bakr, convertido así en el primer califa.

Para los musulmanes, el profeta del Islam es considerado lo mejor de la creación de Dios, por lo que para muchos es más importante que su familia y que sí mismos. Muchos musulmanes aceptarían que se burlen de sus familiares, pero no que ridiculicen a Mahoma.

Con información de Biografías y Vidas y BBC

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