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La verdadera historia de amor obsesivo y esquizofrénico de “El gran Gatsby”

Los escritores Zelda y Francis vivieron cercanos a Hollywood, pero el dinero y poder siempre les faltaron, lo que consumió su pasión
Estephanie Gutiérrez | 21 de Diciembre de 2016 | 04:00

Zelda Sayre y Francis Scott Fitzgerald fueron una de las parejas más cercanas a Hollywood, pero su loco y desenfrenado tipo de vida fue la causa de su llegada al infierno. Zelda fue la musa que inspiró la gran obra de Scott Fitzgerald, el clásico de la literatura estadounidense El Gran Gatsby.

Ambos eran escritores, se conocieron cuando él no había publicado aún ninguna novela, pero el día que conoció a Zelda, ella se convirtió en su mayor obsesión. Fitzgerald tenía un talento nato para la escritura, en 1914 se integró a la Universidad de Princeton, intentó ingresar al equipo de fútbol de la misma, pero fue eliminado, así que se dedicó a las letras, formó parte del Cottage Club, un club conocido como el Big Four. Para 1917, dejó la escuela para unirse al ejército, donde escribió The romantic egotist (El ególatra romántico), que aunque no era su mejor trabajo, sembró la semilla del talento en sus letras.

En ese mismo año, Fitzgerald fue ascendido a subteniente de infantería y asignado al campamento Sheridan, a las afueras de Alabama, fue durante una reunión con el club campestre que conoció a Zelda Sayre, la hija de un juez del Tribunal Supremo de Alabama, una típica niña bonita de sociedad que lo rechazaba en un principio, lo obligaba a seguirla y estaba obsesionado con ella, y la chica parecía disfrutarlo.

En 1919, Zelda aceptó la propuesta del hombre, pero terminaron la relación sólo unos meses después, porque ella no creía que su novio pudiera mantenerla, el escritor regresó a casa de sus padres para crear This side of Paradise, con el que alcanzó las primeras mieles del éxito. Con el pago por sus textos logró convencer a Zelda de que acepara su amor y se casaron en la catedral de San Patricio en 1920.

Ya como marido y mujer, la vida de la pareja estuvo rodeada de arte, viaje y éxito en los primeros años de matrimonio. Con el éxito de sus dos primeros textos alcanzaba para mantener los caros gustos de su mujer, visitaban París y se relacionaban con otros bohemios, como Ernest Hemingway.

Pasaban una parte del mes gastando su dinero, mucho más del que ganaban y la siguiente peleando y discutiendo por la mala relación que tenían, una donde había celo profesional, rumores de infidelidad y una estancia en Hollywood que los acercaba a los productores, pero los alejaba de sí mismos.

En cada texto, Zelda era la musa del escritor, pero cuando ella publicó su primera novela y usó datos biográficos de la pareja, Scott no estuvo de acuerdo, a pesar de que él había basado Tender Is the night y The great Gatsby, que no se dio a conocer hasta después de su muerte, en la mujer.

Zelda creía que Francis le había robado su talento y la opacaba en su carrera, pues necesitaba leer sus diarios y escritos para inspirarse en su amor, pero Hemingway aseguraba que la celosa era ella. Cuando ella mostró el texto que se publicaría como su primera obra, él le exigió que suprimiera todos los textos que el dispuso, pues eran muy reveladores.

Según los expertos, la obra de Zelda estaba a la altura de la de su marido, pero las publicaciones de él, han hecho que ésta se vaya olvidando con el tiempo.

La pareja era querida en donde se presentaba, por eso se daban la vida que tenían, representaban a los amores tristes y tormentosos de los 20, en sus textos reflejaban una profunda depresión por lo que no podían lograr, a pesar del intenso amor que se profesaban. En las décadas de los 20 y 30 se convirtieron en ícono, una especie de inspiración, su vida de excesos, de parranda y alcohol los convertían en un sueño aspiracional, pero lejos estaba la gente de imaginar lo que ocurría en su casa.

Mientras Scott trabajaba en la que sería su cuarta novela, Zelda cayó en una profunda crisis, era junio de 1930 y ella estaba por cumplir los 30 años. La enfermedad fue diagnosticada como esquizofrenia, ella viajó a Suiza, donde fue internada en la clínica Prangins, de donde se escribían apasionadas cartas que han relatado su amor.

En 1934, Scott publicó una de sus novelas más alabadas, Tender is the night, una historia que narra la caída de un importante psicoanalista y su esposa Nicole, cuyo personaje está inspirado en Zelda y en el momento que estaba viviendo.

Para 1940, la pareja se alejó, Scott ya salía con Sheilah Graham y su esposa estaba internada en diferentes centros psiquiátricos. A finales de ese año, la adicción al alcohol del escritor, le provocó una infarto fulminante que le arrebató la vida el 21 de diciembre. Tenía sólo 47 años. Zelda vivió hasta 1948, cuando se incendió al hospital donde ella residía y murió calcinada.

Tras 20 años de un amor mal concebido, falto de fortuna y dinero, los amantes perdieron la razón el uno por el otro; fueron enterrados juntos y en su lápida se lee el final de El gran Gatsby: “Y así seguimos empujando, botes que reman contra la corriente, atraídos incesantemente hacia el pasado”.

Con información de Terra y El País 

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