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Eve, la hija de Marie Curie que NO quiso ser científica

La menor de las Curie fue pianista, reportera y escritora… pero cuando le preguntaban por qué no había seguido los pasos de su madre respondía: “No odio la ciencia, simplemente me aterroriza”
Maricela Flores | 17 de Marzo de 2020 | 03:00
Eve la hija de Marie Curie
Fotos: Wikipedia

Mucho se sabe sobre el extraordinario trabajo científico de Marie Curie, pero poco se habla de su familia. La científica polaca tuvo dos hijas: Irene y Eve. La familia vivía en Francia, pero cuando Irene tenía ocho años y Eve se acercaba a los dos años, su padre, el físico Pierre Curie fue atropellado por un carruaje tirado por caballos.

 

Marie sufrió al perder a su esposo, compañero y amigo, pero sobre todo al padre de sus hijas. A raíz de este evento, la relación entre las tres mujeres de la familia se fortaleció. Curie se encargó de enseñarles física a ambas niñas y en este proceso Irene se enamoró de la ciencia. Siguió los pasos de su madre y también ganó un premio Nobel. Pero Eve Curie no quiso ser científica.

 
 
 
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Eve, la oveja negra de la familia Curie

Shelley Emling, autora de Marie Curie y sus hijas: la vida privada de la primera familia de la ciencia, señala que a menudo, Eve se refería a sí misma como la oveja negra de la familia, ya que el camino que había tomado era muy diferente al elegido por sus familiares cercanos.

Eve Denise Julie Curie-Labouisse nació el 6 de diciembre de 1904 en París, Francia, y aunque no destacó en la ciencia, su vida también fue increíble, pues encontró el éxito en un campo ajeno al que había sido educada.

Irene, Marie y Eve Curie. (Foto: Wikipedia)

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La hija menor de Marie Curie era alta, delgada, de piel clara y cabello oscuro, de hecho, gracias a su figura glamorosa fue considerada como una de las mujeres más bellas de París entre 1920 y 1930. Disfrutaba de sus amigos, las fiestas y el teatro. Le encantaba tocar el piano, incluso ofreció conciertos en Europa, pero aunque una de sus pasiones era la música, decidió dedicarse a escribir.

De acuerdo con Emling, Eve se convirtió en crítica de cine y música para varias revistas. Tras la ocupación nazi de Francia, en 1940, Eve se unió a la causa “Francia Libre”. Se convirtió en corresponsal de guerra y cubrió varias fuentes durante la Segunda Guerra Mundial. Estuvo en China, Irán, India, Birmania y el norte de África. Sus experiencias están plasmadas en el libro Journey among Warriors.

A inicios de los años 50 se convirtió en consejera especial de la secretaría general de la Organización del Tratado del Atlántico Norte (OTAN).

Irene y Eve Curie. (Foto: Wikipedia)

 

La relación de Eve y su madre Marie Curie

Aunque Eve jamás compartió con su madre el gusto por la ciencia, se acercó más a ella durante su último año de vida. Se dedicó a cuidarla mientras su hermana Irene estaba ocupada con sus investigaciones científicas. Al final de su vida, Marie llegó a tener una relación más cercana con Eve que con Irene.

Marie Curie murió en 1934, cuando Eve tenía 29 años de edad. Fue en ese momento que la menor de las Curie aceptó la propuesta de unos editores estadounidenses y comenzó a escribir la biografía de su madre, publicada en 1937. Fue tal el éxito, que se convirtió en best seller y en 1943 fue adaptado al cine. La obra convirtió a Eve en el centro de atención y la transformó en una estrella.

Cuando Eve Curie viajó a Estados Unidos, fue recibida como una celebridad, hasta apareció en la portada de la revista Time en febrero de 1940. Daba conferencias y se reunía con importantes figuras públicas de la época. La prensa no la dejaba descansar y los reporteros siempre le preguntaban por qué no se había seguido los pasos de su madre. Ella siempre respondía “No odio la ciencia, simplemente me aterroriza”.

Eve la hija de Marie Curie

Irene, Marie y Eve Curie. (Foto: Wikipedia) 

 

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Eve y la Unicef

La menor de las Curie se casó en 1954 con Henry Labouisse, un diplomático estadounidense que fue director ejecutivo de la Unicef entre 1965 y 1979. La pareja recibió el Nobel de la Paz que le fue concedido a la organización en 1965.

Ante el giro que tomó su vida, Eve se convirtió en activista de los derechos humanos y visitó decenas de países en vías de desarrollo, de hecho era conocida como “La primera dama de Unicef” y la organización resaltaba su labor en favor de los niños.

Eve y Henry no tuvieron hijos. Él murió en 1987 y ella en 2007, en Nueva York, a los 102 años de edad.

 
 
 
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Con información de BBC.

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