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10 enfermeras asesinas que rompieron su juramento

Los médicos y enfermeras que acaban con la vida de sus pacientes son conocidos como “Ángeles de la Muerte”... ¡Lee estos casos imperdonables!
Carolina Mejia | 6 de Enero de 2019 | 05:00
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Foto: Wells Asylum/Wikicommons/Indiana Department of Corrections/Texas Department of Criminal Justice

Son las encargadas de cuidarte cuando estás más vulnerable… pero algunas hacen todo lo contrario. Comúnmente, las enfermeras y médicos que asesinan a sus pacientes son conocidos como “Ángeles de la muerte” y sus casos son más frecuentes de lo que te imaginas.

Sabemos que hay elementos que brillan por su dedicación con los enfermos. Es por ello que el día de hoy se celebra el Día de la Enfermera y el Enfermero en México. Instituido en 1931, esta fecha reconoce a todas las personas que ponen en alto la profesión de la enfermería.

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Pero como siempre hay ovejas negras. En todo el mundo, hay casos de enfermeras que han terminado con la vida de sus pacientes, por un sinnúmero de razones.

Al igual que los doctores, las enfermeras tienen su propio juramento. Se le conoce como el Juramento Florence Nightingale, nombrado así en honor a la fundadora de la enfermería moderna. En él se comprometen, entre otras cosas, a abstenerse "de todo cuanto sea nocivo o dañino, y no tomare ni suministrare cualquier substancia o producto que sea perjudicial para la salud".

A continuación, te presentamos una lista con los casos en los que este juramento fue violado y las enfermeras decidieron tomar la vida de sus pacientes en sus manos:

1. Jorge Alberto, vendía plazas y órganos

En 2018 se dio a conocer el caso de Jorge Alberto, un enfermero auxiliar del Instituto Mexicano del Seguro Social (IMSS) que vendía plazas al personal y órganos para trasplante a los pacientes. El enfermero cometió al menos siete homicidios.

Entre sus víctimas estaba Laura Soto, una enfermera que pagó a Jorge Alberto para ascender. Cuando él incumplió el acuerdo, decidió asesinarla. Además, el enfermero mató a la familia entera de un paciente que había pagado por un trasplante de riñón, debido a que no pudo o quiso cumplir con la transacción.

2. Amelia Dyer, la infanticida

Amelia Dyer es una de las asesinas seriales más conocidas de la historia. Aunque sólo fue acusada de 12 homicidios, por los que recibió la pena de muerte, se estima que mató hasta 400 bebés. Amelia ofrecía sus servicios como enfermera para cuidar o adoptar bebés, pero poco después los drogaba hasta dejarlos en estado vegetal o los asfixiaba.

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3. Edson Izidoro Guimarães, el asesino “compasivo”

Este enfermero brasileño fue condenado por cinco homicidios en el año 2000. Sin embargo, algunos estiman que el total de sus víctimas podría rondar las 130. Luego de que un colega se percatara de que Edson inyectaba una sustancia letal a sus pacientes, el enfermero fue detenido.

A pesar de sus crímenes, Edson Izidoro Guimarães dice que no se arrepiente, ya que sólo mataba a pacientes en coma o a quienes sufrían. Los investigadores sospechan que actuaba para ganar dinero reportando las muertes a las funerarias cercanas al hospital donde trabajaba. 

4. El caso Lainz, un trabajo en equipo

En Austria, cuatro enfermeras fueron detenidas por haber asesinado a 42 pacientes entre 1983 y 1989 en el pabellón V del hospital Lainz de la capital austriaca. Waltraud Wagner era la jefa de enfermeras y líder del grupo asesino, quien se encargaba de ahogar a sus pacientes más ancianos.

Wagner también daba inyecciones letales a sus colegas para que las aplicaran con los pacientes de tercera edad. De acuerdo con sus declaraciones eran “muertes compasivas” y se justificaba al decir que su jornada estaba sobrecargada de trabajo. 

5. Daniela Poggiali, mataba y se tomaba selfies con sus víctimas

En 2014, la policía italiana detuvo a Daniela Poggiali, una enfermera que había asesinado al menos a 90 pacientes que “la molestaban”. Luego de asesinar a sus víctimas, Daniela robaba sus pertenencias e incluso se tomaba selfies con sus cadáveres. 

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6. Genene Jones, le echó la culpa a las “voces”

La enfermera pediátrica de Texas sólo fue condenada por el asesinato de una niña de 15 meses, pero se sospecha que podría haber matado hasta a 60 niños. Inicialmente su condena era de 99 años, pero en 2018 se presentaron cinco nuevos cargos en su contra. 

De acuerdo con una confesión que acaba de ser presentada como evidencia en su contra, Genene Jones dijo que a los bebés los había matado “la voz en su cabeza”.

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7.  Orville Lynn Majors, quería acabar con los ancianos

En 1999, Orville Lynn Majors fue condenado a 360 años de prisión por matar a 130 pacientes a su cargo. Fue tal su racha asesina que durante los tres años que el enfermero trabajó en un hospital, el 33% de los pacientes que ingresaron a éste murieron.

Aunque los motivos de sus acciones aún no son claros, se dice que seleccionaba como víctimas a los pacientes que más se quejaban. Además, le confesó a su compañero de habitación que creía que todos los ancianos debían ser asesinados en la cámara de gas. 

Foto: Indiana Department of Corrections

8. Kristen Gilbert, sólo quería atención

Las colegas de Kristen Gilbert comenzaron a alarmarse cuando se dieron cuenta que la tasa de pacientes que moría durante sus turnos era muy elevada. Después, una droga letal comenzó a desaparecer del hospital y se inició una investigación. Para distraer a las autoridades, Kristen fingió una amenaza de bomba contra el centro médico.

Finalmente, fue sentenciada a cadena perpertua en 2001. Las autoridades descubrieron que el motivo principal de la asesina, era obtener más atención de un guardia de seguridad del hospital con quien estaba saliendo. 

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9. Petr Zelenka, quería poner a prueba a los doctores

En 2006, el enfermero checo Petr Zelenka fue arrestado por inyectar a al menos 17 pacientes con una sustancia que les provocó hemorragias internas fatales. En el juicio, Zelenka declaró que había cometido los homicidios como una prueba para ver si los doctores podían detener el sangrado antes de la muerte de las víctimas.

10. Elizabeth Tracey Mae Wettlaufer, mataba a los pacientes “groseros”

La enfermera canadiense trabajó con pacientes ancianos de 2007 a 2014 antes de ser condenada por ocho asesinatos. En el juicio en su contra, declaró que era la voluntad de Dios usarla para inyectar a sus víctimas con dosis mortales de insulina. 

Sorprendentemente, Wettlaufer ya había confesado sus crímenes a al menos cuatro personas, pero nadie le creyó. Ante el juez, dijo que había seleccionado a las víctimas porque eran “groseras”. En 2017 fue sentenciada a cadena perpetua.

Con información de Bioetica, Pedagogy Education, Secretaría de Sauld, Ranker y People

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