Top 10

Juan García Ponce, el escritor mexicano erótico que TIENES que leer

Las obras de Juan García Ponce fueron tachadas de pornográficas, debido a su lenguaje “explícito”… ¡Aquí algunos de sus textos!
Maricela Flores | 27 de Diciembre de 2018 | 04:00
Juan García Ponce, escritor erótico mexicano, literatura erótica mexicana, Inmaculada o los placeres de la inocencia, literatura erótica,
Foto: FCE/Wikipedia

Cuando se habla sobre erotismo en la literatura, irremediablemente hay quien piensa de inmediato en Cincuenta Sombras de Grey, de E.L. James, o en autoras como Megan Maxwell o Patricia Geller, pues son más actuales.

Pero ¿dónde quedan los clásicos? Hablamos por ejemplo de Henry Miller con su Trópico de Cáncer, de Almudena Grandes con Las edades de Lulú, o del propio Vladimir Nabokov y su máxima obra, Lolita.

Aunque parezca que en México no tenemos escritores que hacen del erotismo el protagonista en sus obras, sí los hay, y sus escritos son verdaderas joyas. Rosario Castellanos, Amparo Dávila e Inés Arredondo allanaron el camino al dar un toque sensual y erótico a sus textos.

Sin embargo, uno de los autores que explotó el tema en sus obras fue Juan García Ponce. Los textos del yucateco se caracterizaron por crear atmósferas realmente eróticas que, incluso rayan en la pornografía. Él perteneció a la llamada Generación del Medio Siglo, de la que formaron parte escritores como Inés Arredondo, José Emilio Pacheco y Sergio Pitol, entre otros. Ellos decidieron alejarse de la literatura de la Revolución, que era la que estaba en auge, para adentrarse a historias donde predominaba lo urbano, cosmopolita y mundano.

Inés Arredondo y Juan García Ponce (Foto: Archivo El Universal)

La obra de Juan García Ponce es basta y abarca desde el cuento y el ensayo, hasta la novela. En 1963 publicó dos libros de cuentos, La Noche e Imagen Primera, los cuales irrumpieron en el mundo de la literatura y marcaron su propuesta. En ella, los personajes ya no eran campesinos que “deliraban de hambre o sufrimiento”, ni había realismo mágico. Nació una nueva voz y una corriente para nuestro país: lo erótico y contemplativo.

Quien ha leído a García Ponce, sabe que este autor no le tenía miedo a las palabras. Para contarnos historias fuertes y llevarnos por un devenir erótico, utilizaba todas las palabras, sin filtro. Como dirían por ahí, él llamaba a cada cosa por su nombre, aunque a veces hiriera susceptibilidades.

Te puede interesar: Los 10 mejores libros eróticos para despertar tu sensualidad

Para muestra tenemos su gran obra Inmaculada o los placeres de la inocencia (1989), en la que el personaje central es una mujer que busca su identidad a través de la libertad sexual y su desenvolvimiento social. Ella sobrepasa los límites morales, sociales e incluso sentimentales; mientras se conoce a sí misma, se coloca en un papel de mujer deseada, un objeto de deseo, una vía para dar y recibir placer, pero sin freno alguno, pues es un ser completamente amoral, que no entiende lo que socialmente está bien o está mal.

Aquí un fragmento de Inmaculada o los placeres de la inocencia:

“Eso era lo que ella había querido siempre, estar en un automóvil con alguien cuyo aspecto no le interesaba, cuyo nombre acababa de escuchar, que le resultaba un desconocido, tener la blusa abierta y un pecho fuera”.

Por este motivo, hubo algunos que lo consideraron como un escritor pornográfico, sobre todo en una sociedad como la muestra, en la que la doble moral aún se arraiga.

Su gran obra, Inmaculada o los placeres de la inocencia. (Foto: Fondo de Cultura Económica)

Sin temor a equivocarnos, podemos decir que Juan García Ponce es un escritor adelantado a su tiempo, a quien más que interesarle describir de manera gráfica el acto sexual, lo que quería era contar las reacciones que éste provoca en sus personajes, sobre todo en los femeninos, liberándolos de las reglas morales que nos han regido siempre, es decir, sin tener que pensar si lo que se hace está bien o mal.

Toda su obra es una especie de deseo infinito, leer a Juan García Ponce es un acto de liberación que te adentra en un estado de placer y te hace reconocer tus gustos y apetitos más recónditos. Aunque nos enfocamos un poco más en Inmaculada, otras de sus obras son igualmente eróticas y gráficas, como Tajimara y otros cuentos, La Gaviota o Figura de Paja.

El autor murió el 27 de diciembre de 2003, tras varios años de luchar contra la esclerosis múltiple que lo colocó en una silla de ruedas en 1967.

Juan García Ponce fue diagnosticado con esclerosis múltple en 1967. (Foto: Archivo El Universal)

Con información de Letras Libres y Froji.mx

Te puede interesar este video:

Comentarios

LO MEJOR DE DIEZ.mx

 
 

Tienes que ver esto