Nacida en Coatzacoalcos, Veracruz, el 2 de septiembre de 1966, Salma Hayek consiguió su primer gran rol en la cinta de Robert Rodriguez, Desperado (El pistolero) en 1995. Desde ese punto comenzó a ascender en Hollywood, pasando de papeles estereotipados hasta convertirse en una estrella.

En su carrera no sólo se acumulan créditos delante de la pantalla, sino que también ha servido como productora y directora de sus proyectos. Frida (2002), Ugly Betty (2006-2010) y The Prophet (El Profeta, 2015) son sólo algunos de los títulos que destacan en su trayectoria.

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Para celebrar el cumpleaños #52 de Salma Hayek, queremos recordar 10 duros momentos que tuvo que atravesar para convertirse en una admirable mujer:

Desde pequeña, a Hayek siempre le había costado leer, pero no fue hasta la adolescencia cuando le diagnosticaron dislexia. La dislexia es un trastorno del aprendizaje que provoca dificultad para la lectura y escritura.

A pesar de esta condición Salma era dedicada a los estudios y logró disimular las dificultades que tenía. Aún ahora, confiesa que le cuesta leer los guiones, pero a diferencia de otros actores, sólo lo hace una vez, ya que tiene que estudiarlos con detenimiento.

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Hayek estudió brevemente Ciencias Políticas en la UNAM, pero abandonó la carrera para seguir su sueño en la actuación. Luego de convertirse en una estrella con tenelovelas como Nuevo amanecer y Teresa, pero decidió dar el saltó a Hollywood.

En un inicio no fue fácil, ya que Salma tenía un acento pronunciado y seguía aprendiendo inglés. En sus primeras audiciones, los productores le recomendaban regresar a México. Por suerte, la actriz se aferró a su sueño y logró consolidar su carerrera.

A finales de los noventa, la presión que Salma sentía por sobresalir en el mundo de la pantalla grande comenzó a cobrarse la cuenta con su salud. Aunque en las fotos lucía perfecta, Hayek sufría acné y tenía problemas manejando su peso.

Por fortuna, conoció a Alfonso Cuarón, quien le enseñó a meditar para lidiar con el estrés.

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4. Encasillada

A pesar de que Salma estaba segura de su talento, los directores de casting sólo le veían potencial como “chica sexy” o “relevo cómico”. Como prueba, basta ver sus primeros papeles en cintas como Dogma o From dusk til dawn (Del crepúsculo al amanecer).

Cansada de no encontrar un rol a su medida, Salma creó la oportunidad ella misma al desembolsar de su propio dinero para producir Frida en 2002. Para la cinta, la estrella ganó sólo 2 mil dólares y tuvo que invertir de su bolsillo para comprar la exclusividad de algunas locaciones.

Frida también le costó a Salma tener que firmar con la productora Miramax por otras dos cintas a cambio de una compensación mínima. Aún así, la latina lo considera el mejor negocio de su vida, pues gracias a este papel se convirtió en la primera mexicana nominada como Mejor Actriz.

Para conseguir que Frida se hiciera realidad, Salma tuvo que pagar un alto precio personal. La actriz contactó al productor Harvey Westein para llevar el proyecto con la compañía Miramax. Harvey acordó pagarle a la actriz el salario mínimo del Sindicato de Guionistas, más un 10%. También acordó darle crédito como productora, sin sueldo por este cargo.

Pero la pesadilla comenzó cuando Salma aceptó estas condiciones. Harvey se aparecía de improvisto en sus locaciones y le pedía favores sexuales, como dejar que uno de sus amigos desnudo la masajeara o verla bañarse. Incluso la obligó a filmar una escena sexual bajo amenaza de cancelar el film.

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Harvey también amenazó con matar a Hayek cuando la mexicana lo rechazó. Finalmente, en un arranque de ira, trató de darle el papel de Frida a otra actriz a menos que Salma 1) reescribiera el guión, sin paga 2)reclutara a un director famoso y cuatro estrellas de renombre para la cinta 2)consiguiera 10 millones para la filmación.

Con ayuda de Edward Norton, Ashley Judd, Geoffrey Rush y Antonio Banderas, Salma logró vencer el obstáculo imposible de Weinstein. Por su esfuerzo, el destino la recompensó con un lugar en la historia del cine.

En el plano personal, Hayek se casó con el empresario francés Francois-Henri Pinault en 2009. La mexicana se convirtió en madre en 2007 al traer al mundo a la pequeña Valentina Paloma Pinault. Parecerían la pareja perfecta, pero su inicio fue más que turbulento.

Poco antes de comenzar su relación con Salma, Pinault salía con la modelo Linda Evangelista, pero el francés dejó a su entonces novia cuando se enteró de que estaba embarazada. Evangelista tuvo al hijo de Pinault, Augustin, quien sólo es 11 meses mayor que Valentina. Después, la modelo demandó al empresario por manutención.

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En 2012, la actriz declaró que “no recordaba” lo que era ser mexicana. Aunque su comentario, hecho en una entrevista sobre la cinta Savages (Salvajes), fue sacado de contexto, muchos criticaron a Salma. Rápidamente, la actriz sacó un comunicado asegurando que: “He intentado toda mi vida representar mis raíces mexicanas con honor y orgullo”.

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A Salma le queda muy claro que necesitamos ver mayor participación de mujeres en el cine de Hollywood. Por ello, la actriz no pierde tiempo en competencias con sus colegas y hace todo para ayudarlas.

Una conocida anécdota de Penélope Cruz relata que cuando la española llegó a Estados Unidos, Hayek la recogió personalmente del aeropuerto y la hospedó en su casa, a pesar de que no eran aún amigas.

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La actriz fue una de las primeras estrellas en criticar los discursos de odio contra los migrantes que Donald Trump usó como plataforma para su campaña. Pero Salma llevó las cosas un pasó más allá al confesar en una entrevista que el presidente la había invitado a salir en varias ocasiones y que ella lo rechazó una y otra vez.

Cuando el empresario intentó presionarla al decir públicamente que él nunca saldría con Salma por su corta estatura, la latina simplemente lo ignoró. Sin duda, un golpe duro para un hombre conocido por su ego.

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