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Elena Garro, la esposa, víctima y enemiga de Octavio Paz

A 20 años de su muerte se le reconoce como una de las más grandes escritoras mexicanas, aunque su vida estuvo opacada por la sombra del ganador del Nobel de Literatura
Maricela Flores | 22 de Agosto de 2018 | 04:00
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Foto: Archivo El Universal

Elena Garro es una de las escritoras mexicanas más controvertidas. Fue amada y odiada, además, parecía que su sola existencia no estaba destinada a encontrar la felicidad en ningún momento.

Elena Delfina Garro Navarro nació el 11 de diciembre de 1916 en Puebla de Zaragoza. Aunque el mundo de la lectura le pertenecía, su vocación pudo ser otra, pues en algún momento deseó ser coreógrafa, bailarina o general.

Eligió el camino de las letras y destacó por ser polifacética, escribía novela, teatro y ensayo histórico, para lo cual recurría a la crónica, la memoria y la poesía. De hecho, hay críticos literarios que la colocan como una de las escritoras más importantes del siglo XX, a lado de figuras como Rosario Castellanos.

Octavio Paz, su mayor sufrimiento

Sin embargo, hubo un día en la vida de Elena Garro que marcó el resto: el 24 de mayo de 1937. Ante cuatro testigos, esa estudiante que soñaba con ser bailarina, se casó con el poeta Octavio Paz. Se conocieron en la UNAM y llevaban dos años de novios.

Garro afirmó que Paz la manipuló, que ella iba a la escuela un día y que Paz y sus amigos la desviaron al juzgado sin que ella supiera nada. Decía que fue víctima de una conspiración que puso fin a su vida de estudiante y que casi mató su sueño artístico. Lo cierto es que Elena estaba muy consciente de ese matrimonio, pues una inteligencia como la que ella poseía, nos hace dudar de esa enorme ingenuidad.

Elena Garro y Octavio Paz. (Foto: Archivo El Universal)

Durante el tiempo que estuvieron casados, además de tener una hija, Helena, la autora de Los Recuerdos del Porvenir produjo varias obras literarias, aunque afirmaba que no tenía la libertad creativa que deseaba debido al riesgo de opacar al poeta. Fue entonces que decidió dedicarse al periodismo porque “eso no opacaba a nadie”.

A finales de los años 40, Octavio Paz comenzó a mantener una relación con la pintora Bona Tibertelli de Pisis, mientras que Elena se enamoró perdidamente del escritor argentino Adolfo Bioy Casares. “Es el único hombre en el mundo del que me he enamorado y creo que eso no me lo perdonó nunca Octavio”, decía. Según Helena Paz, su madre quedó embarazada de Bioy, pero Paz la obligó a deshacerse del producto porque, legalmente, el bebé era suyo.

Elena Garro vivía frustrada por la opresión de Octavio Paz y por formar parte de un grupo de intelectuales en el que ella era “la esposa de Paz”. Esto la llevó a intentar suicidarse en dos ocasiones en 1947. El naufragio de su matrimonio era evidente; nada lo podía salvar, pero el divorcio llegó hasta 1959.

Paz acudió a Ciudad Juárez a tramitar una separación exprés. Elena se enteró a través de una notificación judicial. La ruptura hizo que tomaran caminos distintos: él conservó la fama, la gloria, y amasó un gran prestigio; ella inició un descenso al mismo infierno.

Su proximidad al PRI y su servicio secreto, y, sobre todo, sus errores ante la matanza de Tlatelolco, la volvieron una escritora maldita. Novelista, dramaturga y poeta, Garro hizo posiblemente de su existencia un cuento absurdo, pero dio al mundo una literatura que sólo ahora, en el centenario de su nacimiento, empieza a contemplarse en toda su inmensidad.

Elena Garro 

Garro, la espía

Sus críticas hacia el comunismo, sus ataques a las formas autoritarias del PRI y demás, hicieron que fuera seguida de cerca por la Agencia Central de Inteligencia estadounidense (CIA) y la Dirección Federal de Seguridad, policía secreta del Gobierno mexicano.

En el informe sobre el asesinato de John F. Kennedy, perpetrado en noviembre de 1963, se consigna un supuesto encuentro en la Ciudad de México, entre la cuentista y Lee Harvey Oswald, el hombre que acabó con la vida del presidente de Estados Unidos.

De acuerdo con el capitán mexicano Fernando Gutiérrez Barrios, Elena Garro también fue una informante durante el movimiento estudiantil del 68. Decía que había proporcionado detalles de los supuestos organizadores de las manifestaciones. La lista de presuntos acusados por la novelista incluye a personajes de la talla de Luis Villoro, Rosario Castellanos, Carlos Monsiváis y Leonora Carrington.

Helena Paz desmintió todo y señaló que debido a esas acusaciones, ella y su madre fueron víctimas de amenazas y agresiones. La matanza de Tlatelolco de 1968 llevó a la dramaturga al exilio.

Elena Garro en aquella turbia época del 68. (Foto: Archivo El Universal)

Un triste final

El regreso de Garro a México estuvo alejado de la gloria. Ella pasó sus últimos días en una vivienda de Cuernavaca, junto a su hija. Estuvo rodeada de gatos franceses y mexicanos, alimentándose de largos sorbos de café. El 22 de agosto de 1998 murió de cáncer de pulmón.

Antes de partir reconoció que había un único propósito que animaba sus miembros y exacerbaba su inteligencia: “Yo vivo contra él, estudié contra él, hablé contra él, tuve amantes contra él, escribí contra él y defendí indios contra él. Escribí de política contra él, en fin, todo, todo, todo lo que soy es contra él (…) en la vida no tienes más que un enemigo y con eso basta. Y mi enemigo es Paz”.

Elena Garro y sus gatos. (Foto tomada del libro "La Ingobernable")

Con información de Confabulario, El País, Letras Libres y MxCity

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