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“120 días de Sodoma”, las abominables pasiones del Marqués de Sade

A primera vista, muchos dirán que es un libro “vulgar”, pero va más allá… es una crítica sobre la corrupción en el ámbito del dinero, las leyes y la religión
Maricela Flores | 2 de Junio de 2018 | 07:00
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Foto: Wikimedia Commons

Leer al Marqués de Sade no es sencillo, y menos si comienzas por una de sus obras más fuertes, quizá la más compleja de todas: 120 días de Sodoma o la Escuela del Libertinaje. La lectura per sé es bastante sencilla, lo complicado es el tema y las pasiones que se relatan a lo largo de sus páginas. En verdad se necesita estómago para hacerlo.

El Marqués de Sade escribió este texto a la edad de 45 años, en una celda de la Bastilla, la prisión en la que pasó más de la mitad de su vida. Lo desarrolló en un rollo de papel de 12 metros de largo.

120 días de Sodoma es un verdadero testimonio de la perversión humana, en diferentes aspectos, pero enfocándose sobre todo a la lujuria y llevándola a niveles extremos. El libro es atractivo y repugnante por una simple razón: Los implacables y metódicos rituales que se llevan a cabo en la Escuela del Libertinaje, que incluyen la sodomización o los crímenes en medio de un acto sexual.

Pero vayamos poco a poco…

La narración inicia cuando cuatro hombres muy ricos y libertinos deciden poner en práctica sus deseos sexuales, durante 120 días, en el castillo de Silling. Deciden reunir a los 8 chicos más apuestos de Francia y a las ocho chicas más hermosas; también a ocho de los hombres mejor “dotados”, a cuatro “viejas” que servirán para diferentes tareas, a las cuatro esposas de los libertinos y a cuatro prostitutas que se encargarán de contar historias a lo largo de un mes cada una.

Manuscrito de "120 días de Sodoma o la Escuela del Libertinaje". (Foto: Wikipedia)

Cada mes, corresponde a una pasión. En cada una de estas partes podemos leer 150 tipos de depravaciones, sobre todo la esclavización sexual y el sadomasoquismo:

Pasiones simples

Son historias que describen situaciones sexuales en las que no hay penetración. Se enfocan en el placer por objetos, situaciones, necrofilia y fluidos corporales.

“Un hombre contrata a una muchacha para que corra y brinque hasta que sude abundantemente. Después se masturba mientras le huele las axilas”.

Pasiones complejas

En estas historias, aparte de tomar en cuenta el placer por todo lo descrito anteriormente, incluye la penetración.

“Un hombre contrata a cinco mujeres para que lo diviertan de la siguiente manera: Dos se turnan para que las penetre por la boca; otras dos para que lo haga por la vagina; la quinta lo sigue y, mientras disfruta con las demás, lo penetra por el ano con un pene artificial”.

Pasiones criminales

Son historias de índole sexual, en las que se quebrantan las leyes sociales.

“Una madre vende la virginidad anal de su hijo de siete años a un hombre especializado en joder sólo a niños de esa edad.

Pasiones asesinas

En estas narraciones, las perversiones sexuales llegan a un nivel muy elevado. En este tipo de pasiones hay asesinatos.

“Un hombre encierra a una mendiga en una mazmorra y la deja morir de hambre. Constantemente la observa y se masturba mientras contempla el tormento; sin embargo, no experimenta el orgasmo sino hasta que la mujer muere”.

Marqués de Sade. (Foto: Wikimedia Commons)

Solamente una mente como la del Marqués de Sade es capaz de desarrollar cuentos de este nivel, aunque en realidad son un reflejo de su vida. Él estuvo preso más de una vez por diversos delitos, todos ellos de índole sexual. Desde problemas en prostíbulos hasta por violaciones a sus sirvientes. Las depravaciones, abusos y todo lo relacionado a sus perversas inclinaciones, están mostrados en sus relatos.

Sade murió pensando que el manuscrito de 120 días en Sodoma se había perdido. Pero lo encontraron en su celda. Pasó por distintas manos, hasta que en 1904 lo publicó el doctor Eugene Duehren, según cita XL Semanal.

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