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Edward Mordrake, el hombre maldecido con dos rostros

Aseguraba que la parte trasera de su cabeza le susurraba cosas que sólo podrían interpretarse como infernales
Estephanie Gutiérrez | 27 de Octubre de 2016 | 17:51

Se llama Edward Mordrake, es un hombre inglés nacido en el siglo XIX que provenía de una familia adinerada. Un hombre atractivo, inteligente, amable, con un talento para la música y los estudios, su único “defecto” es que había nacido con un segundo rostro justo detrás de su cabeza.

Existen varias versiones de lo que pasó, hay indicios que hablan de que era un caso de gemelo parásito, una formación humanoide que se crea por accidente en el cigoto antes de que el embrión se conforme.

Pero había un rasgo diferente, pues la cara adicional que poseía lloraba y reía, pero no hablaba, aunque es probable que fuera capaz de producir balbuceos. Alguno aseguraban que estaba dotada de una expresión maligna y que seguía con la mirada todo lo que se movía a su alrededor así lo afirma Mott. Pe

Otra de las enfermedades que pudo haber atacado a Mordrake tiene por nombre diprosopia, un síndrome que es causado por una anomalía genética que implica la duplicidad de rasgos en la cabeza, incluyendo toda la cara. En muchos casos son parte concretas, una nariz o los ojos. De acuerdo con Rumbos Digital, estos bebés suelen sobrevivir sólo unos minutos y horas tras su nacimiento, pero el caso del inglés es, sin duda, extraordinario.

En un supuesto testimonio de Edward Mordrake aparecido en 1900 en el libro “Anomalías y curiosidades de la medicina”, de George M. Gould, se podía leer: “La imaginación no puede concebir las tentaciones espantosas en las que me envuelve. Por alguna imperdonable maldad de mis antepasados estoy cosido a este demonio, porque estoy seguro que es un demonio. Yo ruego y suplico para que lo eliminen del mundo, aunque yo muera".

Creyendo que esta desgracia era el precio que pagaba por algún pecado cometido por un antepasado, Mordrake decidió aislarse del mundo, entre sus últimos deseos se hallaba que los médicos le quitaran ese rostro, aun si esto significaba que perdiera la vida. Los doctores no quisieron cumplir su sueño, así que tras una vida infernal, como él mismo lo decía, el hombre se suicidó a los 23 años, sin embargo, pidió que se le quitara ese otro rostro y se le enterrara fuera del cementerio donde nadie tuviera constancia de que existe.

Esa es la fama que adquirió la historia del hombre con dos rostros, una que inclusive inspiró a Tom Waits para su ópera Alice.

Debido a la época en que sucedió, no existen datos que puedan comprobar la historia de este personaje, pero incluso se menciona que podría haber sido parte de relatos literarios como el de Charles Lotin Hildreth

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