Parejas

La búsqueda del amor a los 40, 50 y más años...

¿Es igual que el amor de juventud? ¿Hay diferencias? Veamos…
Redacción | 30 de Julio de 2015 | 21:57

Por: Mario Guerra, Especialista en relaciones de Match.com

Sabemos que al amor dentro de una relación de pareja evoluciona, desde las intensas chispas del romance, hasta la solidez de un apego y complicidades compartidas cuando todo marcha bien. Se habla también del amor adolescente, del amor maduro, inmaduro y todas las variantes que se nos puedan ocurrir.  ¿Pero qué pasa con el amor cuando estamos en la mediana edad y no tenemos pareja? Pensemos en las décadas de los 40 y 50. ¿Es igual que el amor de juventud? ¿Hay diferencias? Veamos…

Experiencias previas

Por principio de cuentas están las experiencias que se tengan de relaciones previas. Hay quien no se da por vencido a pesar de que, evidentemente, las cosas no han resultado tan satisfactorias, y otros que juran que ya no más, tras relaciones complicadas y rupturas sangrantes. El pasado no puede omitirse, pero tampoco porqué determinar el futuro, especialmente cuando se analizan las causas y se hacen cosas distintas.

Generalmente no es la “mala suerte” la que “atrae” parejas inadecuadas, sino nuestros patrones de elección y ciertos rasgos de personalidad que atraen a ese tipo de personas.

Lo ideal, si es esto lo que te impide encontrar pareja, o te hace caer en situaciones repetitivas, es que busques ayuda profesional para que puedas identificar qué ocurre.

Lo que se busca

En el amor en estas edades no siempre se busca formar una familia, en el sentido más tradicional del término; es decir, con hijos y la construcción de un patrimonio inicial común. Por lo general uno, o ambos, ya tienen una vida hecha, hijos de  relaciones previas y una idea más o menos clara de lo que les gusta y no en la vida.

En esta edad hay más posibilidades de concentrarse en la relación en sí misma y dejar de lado las presiones de la familia política también. Además, los cambios hormonales que se van gestando, junto con la experiencia y la madurez, dejan un terreno más fértil para realmente conocer a un apersona y apreciarla por lo que es, más que mirarla bajo la lente del enamoramiento fugaz de años previos.

Generalmente en este momento de la vida funciona buscar a una persona con la que se quiera compartir todo lo bueno que uno puede dar, con alguien que quiera lo mismo.

Lo que se necesita

También es cierto que, cuando se han tenido repetidas e insatisfactorias relaciones, o cuando incluso una pareja previa ha muerto, la soledad o el aislamiento se presentan como fantasmas que rondan por las noches la mente solitaria. El incesante tic tac del reloj sirve como un compás que nos recuerda que el tiempo no se detiene y surgen escenas de abandono y tristeza proyectadas hacia la vejez.  Parecería entonces buena idea buscar a alguien “para no quedarse en soledad”, ¿no es así?

Una pareja en general no es alguien que pueda llenar nuestros huecos emocionales o cubrir nuestras carencias. Si este fuera el caso, no podríamos decir que estamos amando, sino necesitando o buscando conjurar un temor.  Sabemos que grandes miedos, o grandes necesidades, no son buenos consejeros al momento de tomar decisiones de vida y, frecuentemente, nos obligan a bajar nuestros estándares y a vivir vidas a medias bajo el esquema de “algo es mejor que nada”.

No deberíamos renunciar a una vida plena y satisfactoria a ninguna edad, pero tenemos que ser capaces de imaginarnos solos, no solitarios, antes de poder decidir estar con alguien. Esa es entonces una verdadera decisión tomada en libertad y no desde el miedo o la carencia.

 

Lo ideal entonces es mantenerse abierto, flexible y dispuestos a conocer personas. Buscar a alguien que se parezca a lo que más nos guste de nosotros y con quien tengamos intereses comunes. Alguien con quien hacer Match.

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