¡Lucharaaaaaaaaaaán, de doooos a tres caídaaaaas, sin límite de tiempooooo!
La lucha libre mexicana nació de la mano de Don
Salvador Lutteroth González, considerado el padre de este
deporte, además de ser fundador de la Empresa Mexicana de Lucha Libre.
Entre pepitas, gritos, rechiflas y exuberantes edecanes es
difícil no prestar atención a la parte elegante del espectáculo: El
anunciador, sí el trajeado arriba del ring, bien peinado y de voz
peculiar.
¡Que bárrrrrrbaro Iván!
A sus veinte años, Iván Angulo Salguero presenta cada semana a rudos y
técnicos, lo hace desde hace tres años. Sin embargo, de haber tenido
uno kilos y centímetros más, le hubiera encantado ser
luchador.
Su historia empieza cuando resguardaba la arena; durante un año perteneció al grupo de
seguridad de la Arena Coliseo y de la México. Esos fueron sus primeros pasos
para acercarse a sus inquietudes, entre ellas, su gusto de tener
contacto con la gente.
Un día llegó la oportunidad. Conoció al Presidente de la Comisión, “El Fantasma”. Entonces realizó un examen: presentar
una lucha de japoneses, hacerse varios exámenes médicos y contar con la aprobación del
comisionado en turno. Un proceso difícil mas no imposible.
¡Los rudos, los rudos, los ruuuuuuuuuudos!
Admirador del bando de los rudos, de Chalano Aguilar (anunciador) y de Pico
de Oro (anunciador conocido como “Picoro”), Iván combina el trabajo con su carrera de Periodismo.
En una función todos son fundamentales. Sin técnicos no
habría rudos, sin edecanes la pupila no se deleitaría, sin espectadores
simplemente no existiría. Lo mismo pasa con el anunciador; él le hace
saber a los que llegan tarde o que simplemente son despitados, quiénes
luchan.
¡Los técnicos, guaaaácala de pollo!
No todo en la vida de Iván son luchas y clases de universidad. En
realidad, se define como un joven común que toca la guitarra, canta y
va a fiestas (como casi todos). Pero en la arena, en la arena, todo es
otra cosa, ahí Iván es EL ANUNCIADOR.