Sábado 26 de enero de 2008
   
 
 
De Darwin al Chupacabras
La Evolución no se detiene; los hombres, en un inconsciente afán egocentrista, han olvidado que su perpetuidad como especie no existe y no toda acaba aquí
Por Koyote Lagañas
tVa.com.mx - 2008-01-26
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Pocas ideas han modificado tan profundamente nuestra visión de la naturaleza como la del cambio implícito en la evolución de los seres vivo. La obra El origen de las especies publicada por Charles Darwin en 1859, propone que las diversas especies que habitan la Tierra proceden de otras que existieron por medio de un proceso de descendencia con modificación, es decir la evolución biológica. Dicho proceso no se ha detenido, sin embargo la especie humana, en un inconsciente afán egocentrista, ha olvidado que su perpetuidad como especie no existe. La evolución jamás se ha detenido, la llamada selección natural continúa.

A lo largo de la historia, el hombre ha tratado de explicar la aparición de vida sobre el planeta. Sin embargo, la primera teoría científicamente coherente la propuso el bioquímico ruso Alexander Oparin en 1924. En su teoría explica que el origen de la vida se debe a una serie de reacciones químicas de aminoácidos contenidos en una sopa primigenia, es decir, nacieron en charcos los primeros entes unicelulares; esto antecede a la teoría de la evolución darwiniana. Según Oparin la Tierra se formó hace unos 4 mil 600 millones de años y cerca de mil millones más tarde ya albergaba seres vivos. Fósiles hallados nos indican que hace sólo 100 mil años aparecieron los más antiguos representantes de nuestra especie, primero en África para luego emigrar a los otros continentes.

En el transcurso del tiempo, diversos seres han poblado el planeta y a través de la selección natural se han adaptado a diferentes condiciones, modificando así la programación de su ADN. Por ejemplo, científicos afirman que la llama y el camello provienen de un animal en común, pero al separarse África de América evolucionaron por ramas independientes. A dicho proceso se le denomina “especiación”.

Sin embargo, existen misterios sobre la desaparición repentina de especies completas, quizá la extinción de los dinosaurios hace 65 millones de años sea el ejemplo más contundente para apoyar la teoría de la catástrofe. Propuesta en 1980 por Walter Álvarez habla de que el choque de un meteorito sobre el planeta modificó dramáticamente las condiciones climáticas, creando un ambiente hostil para los reptiles.

Mitología contemporánea

¿Será posible que algunos organismos sobrevivieran a los cataclismos que provocaron extinciones masivas?, ¿que criaturas pueden existir si su desarrollo se separó de otras?

Éstas y otro tipo de incógnitas las explica una disciplina sin reconocimiento oficial de la comunidad científica llamada criptozoología; el criptozoólogo busca y estudia animales extraños o que se creían extintos. La mitología universal nos habla de seres fantásticos, desde minotauros hasta sirenas, pasando por dragones y unicornios, pero ¿en realidad existieron o sólo fueron producto de la imaginación del hombre por tratar de explicar su entorno?

El cine ha abordado infinitamente el tema de animales mutantes, ya sea por accidentes radioactivos como en el caso de Godzilla (Ishiro Honda, 1954); hipotéticas evoluciones de especies, El planeta de los simios (Franklin J. Schaffner, 1968); horribles criaturas de origen desconocido con intenciones para nada filantrópicas, Los Gremlins (Joe Dante, 1984); animales con el ADN modificado, Alligator (Lewis Teague, 1980) y Mimic (Guillermo del Toro, 1997); incluso enormes crótalos de voraz apetito desconocidos para la ciencia por vivir en el fondo de la jungla, Anaconda (Luis Llosa,1997).

La literatura también tiene aproximaciones a la criptozoología. Tal es el caso del escritor francés Julio Verne (1828-1905), la mayoría de sus novelas están plagadas de seres fantásticos, pero con mayor énfasis en La Isla Misteriosa y Veinte mil leguas de viaje submarino.

Es en ese libro donde Verne propone la existencia de enormes calamares que habitan en el fondo del mar; paralelamente, en 1896, se descubrió el cadáver de uno de ellos en las costas de Florida; el científico Addison Verrill de la Universidad de Yale certificó el descubrimiento; las muestras de tejido que extrajeron están guardadas en el Instituto Smithsoniano de Boston, Massachussets. Pero no es el único caso. Se tienen reportados otros como el del monstruo del lago Ness en Escocia o el de serpientes marinas en los grandes lagos de la frontera entre Estados Unidos y Canadá. Está también el milenario Yety en el Himalaya o el Big Foot en Norteamérica.

Podríamos decir que no existe rincón de la tierra que se escape de leyendas o historias de avistamientos de este tipo. En nuestro país se habla del anual; Carlos Castaneda en su libro Las enseñanzas de Don Juan explica que se trata de shamanes con poderes extrasensoriales desarrollados a partir de sustancias bioquímicas alucinógenas. Según el autor estos sacerdotes tenían un extraño poder zoomorfo.

Otro ejemplo dentro de la cultura popular mexicana son los alebrijes, seres producto de la imaginación: taxidermia indefinida y multicolor. El caso más reciente y conocido ocurrió en 1995, después de la ultima devaluación en México. De la nada apareció en el norte del país. Algo estaba exterminando al ganado. Había varias teorías, un ser extraterrestre, un experimento genético fallido, hubo incluso quien lo vinculo directamente a la identidad secreta del ex presidente Salinas: El chupacabras.

Puede resultar risible que hombres de ciencia dediquen su vida entera a la obsesión por descubrir nuevas especies de animales mitológicos, pero hay quienes han ido mas allá.

Científicos australianos lanzaron una sorprendente noticia comparable al sueño spielbergiano de Jurassic Park: tratar de volver a la vida a un marsupial conocido como el tigre de Tasmania que desapareció hace más de 70 años. A través de complejas técnicas de clonación se resucitará a esta especie; la información genética se extrajo de la médula ósea de un feto conservado en alcohol desde 1866 y se estima que nacerá para el año 2010.

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