A sus casi 11 años, el becerrista Rafita Mirabal está convertido en
todo un fenómeno. No sólo por su corta edad, sino por su intuición y el
arte que atesora a la hora de interpretar el toreo.
Rafael Mirabal nació en Aguascalientes, el 25 de noviembre de 1996.
A muy temprana edad desarrolló el gusto por la fiesta de los toros y,
desde ese momento, soñó con dedicarse a esta difícil actividad.
A los siete años entró a la Escuela de Tauromaquia de
Aguascalientes, donde recibió sus primeras lecciones. Ahí, el pequeño
Rafita fue descubierto por José San Martín, afamado apoderado de
jóvenes promesas y que hace algunos años inició con una cuadrilla de
niños toreros, donde por cierto toreaba el ahora matador Joselito
Adame.
En 2005, de la mano de José San Martín, Rafita debutó de
becerrista con tan sólo ocho años. Su primer festejo fue en la plaza
“Vicente Segura”, en Pachuca, donde su valor delante del becerro causó
una grata impresión.
Rafita Mirabal ha toreado en muchas plazas del país y en todas
ha hecho vibrar al público, que cada vez se sorprende más con las
buenas maneras de este niño torero.
Después de dos años de andar en la brega, por fin se pudo
presentar en la Plaza México, el domingo 16 de septiembre, dentro de
una novillada. Ahí, emocionó al público con la huella de su arte y
salió en hombros.
Si bien comenzó con becerros, poco a poco ha ido toreando
animales de mayor edad. Hoy ya lidia erales (reses de 2 a 3 años), con
pitones y con casi 280 kilos. Cabe destacar que Rafita aún no mata a
las reses que lidia, pues es una suerte que difícilmente podrá realizar
con su estatura. Pero ya está practicando para su pronto debut como
novillero, tal vez en un año.
Éste es Rafita Mirabal, un niño que puede ser el futuro de la torería que esperan los amantes de la fiesta brava.