¿Qué piensan los adolescentes cuando hablan de sexo, cuando lo piensan
o cuando se lo imaginan? Siendo algo natural, a lo largo de la
existencia, la sociedad se ha encargado de hacerlo prohibido y oculto,
pero que al salir se manifiesta en deseo y desenfreno; lo complicado
empieza cuando se convierte en una adicción, en un capricho y,
precisamente, se busca un motivo o un pretexto para saciar las
fantasías.
La Historia del Ojo fue escrita por George Bataille
(1867-1962). Era un escritor y ensayista francés que estudió en la
Ecole des Chartes de París y en la Escuela Superior de Estudios
Hispánicos de Madrid. Su contacto con la filosofía viene de las
lecturas de Nietzsche, realizadas en 1923, y de Hegel, en 1929.
Sus escritos se arraigan en el ámbito propio de la corriente
posestructuralista francesa, cuyo exponente principal es Derrida, y
cuya preocupación central es investigar el porqué se vincula la
racionalidad con la palabra escrita y evidenciar el trasfondo de
irracionalidad que hay en esta creencia y la crítica total al concepto
de sujeto. Sus obras principales son Madame Edwarda (1937), La experiencia interior (1943), La Part maudite (La parte maldita) en 1949 y la Historia del Ojo, primera obra del filósofo escrita en 1928.
Bataille pretendía “desnudar” al ser humano, mostrarlo como algo que
posee manías y fantasías, pero que es reprimido por la sociedad. De
hecho al leer La historia del ojo
vemos que las descripciones hacen referencia a lo que el ser humano
hace cuando está cumpliendo con esa parte prohibida y oculta
socialmente, convirtiéndose en imágenes mentales algo grotescas, pero
que finalmente forma parte del ser humano.
Siempre que hablemos de sexo, encontraremos diferentes puntos
de vista y creencias, sin embargo en este libro se aborda el sexo como
una parte más de la esencia del hombre, que es enmascarada y
perseguida, pero que también conlleva desenfreno; suele ser siempre
desconocida y adictiva.
La obra está dividida en capítulos donde se narran las
historias de “X”, un joven adolescente que vive con sus padres,
narrador de la historia y amigo de Simone, una chica de casi su misma
edad que vive con sus madre, una persona sumisa y sin autoridad. Ambos
personajes llevados por sus pensamientos y deseo, hacían cualquier cosa
cuando se aburrían, travesuras que en ocasiones son pesadas y para nada
infantiles, sintiéndose libres y sin responsabilidades.
En ello, arrastraban consigo a Marcelle, una joven hija de familia que era tímida y tranquila.
A lo largo de la historia, se habla de un objeto que identifica el
pensamiento y el desenfreno: el ojo es todo aquello que tiene un
significado sexual, utilizado como la clave que envuelve una fantasía
compleja.
En los tres personajes es posible encontrar elementos que
identifican de alguna u otra manera las conductas del ser humano, como
la fascinación por la timidez pero a su vez la perversidad oculta en
ella (en la historia es inspirada por Marcelle); o la excitación de
estar ocultos y poder ser descubiertos (visitan a Marcelle en el
internado a media noche), es un elemento común en la realidad.
Estar ubicado siempre en un tiempo es primordial y es que no
hay que perder de vista que se trata de una novela basada en
adolescentes, por lo que podría resultar aburrida para un adulto.
Sin duda, es una historia muy completa que relata de manera
fácil lo que un ser humano haría si el sexo fuera visto como un
instinto natural, sin las cadenas sociales alimentadas por reglas
obstructivas inventadas por el humano, en una especie de castigo así
mismo.
También da cuenta de lo que es capaz el hombre para cumplir su
deseo y perversidad, dos sentimientos que suelen ser los más grandes
amigos del sexo. De hecho, eso es lo que se debe rescatar de la
historia, lo que no conoce el hombre de sí mismo.
Hay que tener en cuenta que La historia del ojo es un
libro escrito por un filósofo y como tal tiene un propósito, o bien, en
ocasiones parece incomprensible, pero la manera en cómo se cuenta es
bastante sencilla y como es una narración, las descripciones son de
primera.
Bataille probablemente lo hizo para poder liberarse, para que
en sus historias se plasmara alguien que quiso haber sido, leyendo todo
lo que hacen los personajes, la sensación de querer ser como ellos es
por demás anhelada. Tal vez por eso el libro sea atractivo, permite
convertirse en X o en Simone, pero sólo en nuestra mente.
BATAILLE, Georges; La historia del ojo; Antonio Escohotado, traductor; Ed. Tusqets; México, 2006. 143 pp.