El balance numérico nos habla de seis orejas cortadas, un dato que no suena tan mal, pero habrá que mencionar que ninguna de esas orejas se ha cortado en pareja, es decir, ninguna labor ha merecido dos apéndices.
Lo más destacado aconteció en la cuarta corrida de la temporada y fue obra de Víctor Mora, joven matador mexicano que en ese festejo confirmó la alternativa de manos de José Luis Angelino y con el testimonio de Alejandro Talavante.
Con el toro de su confirmación, Mora realizó una faena llena de aguante y valor, quedándose muy quieto ante las temperamentales embestidas de un bravo toro de Xajay, al que logró extraerle muy buenos muletazos, como una “arrucina” que ahí quedó. Desafortunadamente pinchó y perdió las orejas.
Con su segundo, Víctor continuó bajó el mismo tenor y consiguió una labor enrazada y desbordante entrega para cortar una muy merecida oreja que lo catapultó en el ánimo del público capitalino.
Mora repitió en la sexta corrida y realizó una faena muy completa y aseada con su primer toro, al que pinchó perdiendo así las orejas; con su segundo, las cosas no rodaron bien.
Los momentos más artísticos y de mayor emoción los consiguió José Tomás al lancear con estupendos mandiles y ligar una media verónica, la revolera y su creación, “La Tomasina”, esto durante la primera corrida de la Temporada.
Esa tarde, José Tomás estuvo muy en torero y cortó una oreja en cada uno de sus toros, la segunda gracias a una gran estocada en el toro que cerró su lote.
Alajandro Talavante confirmó la alternativa en la segunda corrida de manos de Fernando Ochoa y teniendo a “Polo” Casasola como testigo, realizando una gran faena a su segundo toro, al que le cortó una oreja luego de pincharlo.
Talavante repitió en la cuarta corrida y dejó ver la otra cara de la moneda, pues no tuvo suerte y se retiró entre algunos abucheos.
En la quinta corrida se presentó el rejoneador portugués Rui Fernándes, quien haciendo gala de una estupenda monta y mejor toreo, le tumbó la oreja a su primer toro.
A su segundo, Rui lo recibió con un quiebro en el centro del ruedo, lo que puso al público en pie en uno de los momentos más brillantes del inicio de la Temporada.
Leopoldo Casasola cortó una oreja dentro de la misma quinta corrida, gracias a una soberbia estocada que hizo que su enemigo rodara sin puntilla.
Lo feo
La nota fea de este inicio de Temporada es la clausura que la Delegación Benito Juárez dio a la Plaza México, pues la empresa llevó a cabo un cartel, en la quinta corrida, con dos toreros extranjeros y un mexicano, situación prohibida en la Ley de Espectáculos Públicos para el DF.
Sin embargo, las lagunas mismas que tiene la ley y los demás reglamentos, permitieron que la Delegación autorizara la celebración del festejo y que, tras una reinterpretación, la plaza fuera clausurada hasta la semana siguiente.
Por su parte, salvo en el primer festejo, las entradas han sido bastante pobres y la Plaza México ha lucido desolada, como ya ha venido siendo costumbre desde temporadas anteriores; los toreros no interesan al grueso del público, y ésta es una situación muy preocupante.
Finalmente habrá que mencionar que muchas de las figuras del toreo anunciadas en el elenco no se han presentado, cuando ya vendría siendo hora, lo que ha molestado a muchos aficionados taurinos que no se retractan en las taquillas.
Por mencionar algunos diestros que la afición espera con ansía, está el caso de Enrique Ponce, “El Cid”, “El Juli” y Sebastián Castella.
Esperemos que la Temporada Grande en la Plaza México repunte, pues de lo contrario será una herida más para la ya decaída fiesta en nuestra ciudad de México.