Esta semana, que en el futbol soccer se juega la final del torneo de apertura 2007, una de las noticias al respecto es: no hay boletos disponibles más que en la reventa y muy por encima de los precios de taquilla (de 150 pesos en la taquilla a 2000 con revendedores).
El martes 4 de diciembre varios aficionados, en su mayoría pumas, se cansaron de la nota de siempre y salieron a cazar revendedores, literalmente, en las inmediaciones del estadio olímpico universitario.
En notas periodísticas resaltan las declaraciones de varios aficionados acerca de la dificultad (y hasta imposibilidad) para encontrar boletos por los medios adecuados: taquillas y a través de Ticket Master.
“A través de internet no se vendieron los boletos y vía telefónica nos dijeron que se había caído el sistema, pero ahí tampoco había sistema y apenas vendieron como 100 boletos. A las tres de la tarde de ayer (lunes) salió un comunicado de que ya no había boletos”, declaró un aficionado. Si no había sistema, ¿en qué momento vendieron los boletos? ¿Hubo sistema para los revendedores y para la afición no?
Un integrante de la barra universitaria, conocida como la Rebel, comentó de las facilidades que tienen las barras para acceder a los boletos. “Sí, sí dan boletos, más baratos; no los regalan, pero se los dan a los líderes (de las barras), los cuales nos los venden ya sea al precio de taquilla o más caros… Ayer hablé con uno de los cabecillas y me dijo que la directiva no le dio ni la mitad de boletos que le correspondían. En este partido no dieron la cuota de tickets y todo se vendió a través de Ticket Master. Y no había límite de boletaje por persona ahí”.
¿Les dijeron que todo se fue por Ticket Master, pero la gente dice que en Ticket Master no pudo comprar?
Sí se pudo, sólo que hubo quien compraba 100 boletos; me dijeron que una persona que estaba ahí vio que todo el boletaje se quedó en reventa.
El futbol durante más de un siglo ha sido el deporte favorito del pueblo mexicano. Y una forma casi exclusiva de entretenimiento. En este país una persona lee en promedio 1.5 libros al año; el teatro, el cine, los conciertos, están fuera del alcance del sueldo mínimo (que sólo sirve para comprar el 16% de la canasta básica).
Y las directivas de los equipos quitan el fútbol a la gente, ¡incluidas las barras!, en aras de sus propios intereses económicos.