Viernes 12 de octubre de 2007
   
 
 
Descubramos lo descubierto: ¿mentiras o verdades del descubrimiento de América?
Un encuentro de dos mundos que no sólo se reduce a un grito de “tierra a la vista”
Por Zenyazen
tVa.com.mx - 2007-10-12
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Entre tambores, penachos y ofrendas, los danzantes del Zócalo.(La Catedral de la Cd. de México es parte de la influencia de los españoles a su llegada a tierras aztecas.)
 
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Estoy segura de que muchos de ustedes saben que se celebra el 12 de octubre, y lo puedo afirmar porque es un episodio de la historia nacional y mundial que involucra a México. Así es, conmemoramos “El Descubrimiento de América” y/o “El día de la Raza”.

La “historia” cuenta que un 12 de octubre de 1492 Cristóbal Colón descubrió América. Él y su tripulación a bordo de las tres carabelas: La Niña, La Pinta y La Santa María, pisaron tierras americanas al llegar a Guanahani, isla ubicada en el mar Caribe, sin embargo, creyeron que habían llegado al continente asiático, denominado por los europeos Indias.

De esta forma, el descubrimiento de América -conocido también como el Día de la Raza- se trata de uno de los momentos cumbres de la historia universal, ya que significó el encuentro de dos mundos, pero...

Pero cuál es la “historia” que no conocemos, los mitos, las verdades y mentiras que encierra esta fecha que ciertamente es de gran importancia para lo que hoy es Hispanoamérica.

Distintas visiones y versiones giran entorno a este hecho histórico

“Nos civilizaron”, esa es la idea que durante tiempo se tuvo, al ver al pueblo latino sumiso ante la llegada de seres hasta cierto punto extraños.

En España, este 12, celebran su Fiesta Nacional o Día de la Hispanidad, grande es la algarabía por haber logrado independizar y conquistar nuevas tierras. Hoy sólo conocemos la versión de ellos, la de los españoles, los ganadores, como suele ser la historia en general, pero...

Pero no todo fue bello y maravilloso, no, o al menos para México no fue así; ya que el pueblo azteca tuvo que enfrentar el saqueo económico y cultural que provocó la llegada de los españoles.

Y es que los colonizadores encontraron en tierras aztecas riquezas naturales como oro y plata; ante la abundancia sólo hubo imposición y abuso, pues de su parte nunca existió la preocupación por crear una industria metalera en beneficio de los aztecas.

Cabe señalar que el interés de los españoles en los metales se debió al gran auge que éstos tenían en esa época.

La llegada de los españoles tampoco fue pacífica como vemos en las monografías donde Colón extiende sus brazos, no. A su arribo se encontraron a unos aztecas extrañados de ver a personas “diferentes” en sus tierras, hasta ahí no hubo violencia.

Los españoles al querer dominar el territorio, buscaron a los enemigos de los Aztecas con el fin de aliarse y ejercer dominio completo. Fueron los tlaxcaltecas quienes se unieron a la táctica española para después traicionar a su pueblo, y así, colaborar con una colonización violenta y sangrienta que además puso en riesgo las raíces indígenas.

La cultura también fue modificada. Nosotros fuimos totalmente modificados. Ya no somos totalmente indígenas, ahora somos mestizos. Sin embargo, no es malo, porque ahí es donde está el aprendizaje, en el mestizaje cultural contemporáneo, en lo que es el verdadero “descubrimiento”.

Ese encuentro de dos mundos hoy resulta más interesante, ya que presenta dos aristas:

Por un lado, el descubrimiento permitió el intercambio de costumbres, tradiciones, gastronomía e ideología, tal es el caso de las pastorelas, que podríamos asegurar que son bien mexicanas, pero que en realidad son herencia del antiguo pueblo español evangelizador.

Y por el otro, ese encuentro de dos mundos en verdad representó un “descubrimiento”, ya que representa el primer registro en la historia de lo que hoy todos conocemos como la globalización, fenómeno mundial que cambia y modifica las vidas de millones de personas en el mundo.

Han pasado más de 500 años de dicho descubrimiento. Hoy lo único que tenemos que hacer es descubrir lo descubierto, y más aún nosotros, los jóvenes, una generación que debe aprender su historia, no olvidar sus orígenes, y por ende, defender la identidad, misma que en nosotros es muy criticada, ¿o no?

Te recomiendo que cheques algunos libros:

Ritos de sangre y sexo, José Iturriaga

El estado en América Latina (compilación), Pablo González Casanova

Lumpenburguesía, Lumpendesarrollo, Andre Gonder R. Frank

 
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