¿Qué pasa cuando en un arranque de locura y valentía hacemos algo de lo cual nos arrepentiremos toda la vida?, esa la interrogante que Fiodor Dostoievski nos presenta en Crimen y castigo, pero lo hace de una manera tan cercana a la realidad que es probable que en ciertas partes de la historia nos sintamos sus protagonistas.
Un estudiante con poco dinero, su madre abnegada, una hermana con una chispa de locura, y una señora con más dinero del que debía poseer, son los elementos que conforman una historia fascinante que combina el asesinato y el arrepentimiento.
Sin embargo, la parte angular de esta obra se remonta al hecho de adentrarse en la mente de alguien y tratar de encontrar razones y argumentos válidos del porqué de sus hechos.
La “megalomanía” juega un papel esencial en el desarrollo de esta historia, donde el protagonista decide adaptarla como una forma de vida, así como un pretexto para actuar como actúa; como todos nosotros, el protagonista tiene sueños e ilusiones, aunque él no se considera una persona ordinaria, lo cual lo lleva a cometer actos que están fuera de la moral de Rusia Zarista, pero para el todo tiene una justificación.
La obra a medida que se va desarrollando presentan características psicológicas muy detalladas de todos los personajes, lo cual nos ayuda a tener un mejor entendimiento de la historia, y nos hacen adentrarnos en un mundo donde encontramos con bastante facilidad juegos psicológicos que traen consigo enseñanzas y descubrimientos aplicables a nuestras vidas.