México D.F., Jueves 08 de octubre de 2009        
 
 
 
 
Nina
¿Qué por qué escribo un blog? ¿Un diario de sexo? Por azar, tal vez. Por coincidencia. Por simple accidente fortuito. Porque un día me encontré con el erotismo y la escritura, desde muy pequeña, y desde entonces no pude separarme de ambos.

Soy treintañera, producto de una historia de amor setentera en la que mi madre tenía una cintura envidiable, el cabello largo y negro, y usaba un vestido rojo cuando conoció a mi padre, que era el más guapo de los alrededores y poseedor de un entonces deportivo y lustroso Maverick azul del año.

Vestido rojo + Maverick azul = Nina. Así es que nací yo. Quizá es que por ello, fijarme, en los detalles, en los colores, en las cosas, desde pequeña, me haya convertido sin desearlo conscientemente en fetichista. Terriblemente perfeccionista. Al hartazgo, a veces insoportable.

 
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Sex shops: juegos para adultos
Penes con forma de oruga, de conejo, con sabor de chocolate y sin sabor. Penes dobles, para que uno mismo se dé placer en un mismo movimiento con una misma cosa en el mismo lugar
Por Nina
De10.com.mx - 2009-10-08
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Penes por aquí y por allá. De todos los tamaños y texturas posibles: rosas, amarillos, verdes, negros, azules, dorados (sí, dorados), fosforescentes, que brillan en la noche, que se mueven, que están más tiesos que un trozo de madera, que "se sienten como piel de verdad".

Penes transparentes, de algo que se parece al cristal, pero la señorita de la tienda me corrige rápidamente: "No, no es cristal, es metacrilato". ¿Meta qué? Me río. Bueno, vaya nombrecito. Se me antoja comprarlo solamente para decir: a ver mijo pásame el metacrilato.

Penes con forma de oruga,  de conejo, con sabor de chocolate y sin sabor. Penes dobles, para que uno mismo se dé placer en un mismo movimiento con una misma cosa en el mismo lugar. Macarrones en forma de pene (una buena forma de acercarse a la cocina), en gomas de dulce, en charolas para hacer cubitos de hielo (imagine usted su vaso agua con algunos "penesitos" flotando). Fiu. Tantos penes.

Como niña en dulcería. Uno ya no sabe cómo ni en dónde meter tanto juguete de miembro masculino. Me falta espacio, diría yo. Podría empacharme con tanto pene. Y es que se ven tan lindos, todos allí, en su caja de plástico, brillantes, relucientes, listos para ser usados. 

Pero claro, eso no es todo, también hay vaginas, bolas chinas, muñecas inflables (con caras un poquito inexpresivas), artículos para bondage y para sadomasoquismo light, arneses, juguetes anales para ellas y ellos, alargadores para pene, condones, lencería, aceites de masaje, cremas caliente-frío, videos...

No hay que explicar demasiado: Nina está en una sex shop. Y debo decir que hay cosas que me encantan y otras que me desagradan de estas tiendas. Algo que me molesta de estas modernas galerías del sexo ahora es que tengan demasiada iluminación y música digna de un rave, en un domingo a las 7 de la mañana. Digo, tampoco espero que escuchen a Liszt todo el tiempo pero bueno, que hay que tener buen gusto hasta en el oído musical.

Estas son las nuevas, las de hoy (vuelvo a sentirme vieja) donde a uno le ofrecen probar el pene del mes o la oferta de la semana. "Mira, tócalo, tiene una sensibilidad casi real", me dice la señorita (¿quién tiene la sensibilidad, el pene o yo? ¿O sea cómo? ¿Este pene siente? ¡Dios, qué modernidad!).

Me choca su decoración en muchas de ellas: ¿Rosa? ¿Con lucecitas? Yo, y léase, yo, yo, preferiría las cortinas de terciopelo rojas que había antes en este tipo de tiendas, que eran oscuras (de las que todavía sobreviven muchas) y sobre todo, estas pequeñitas, algunas sin siquiera tener un nombre.

Tal vez porque visitar una sex shop antes era algo clandestino, oscuro, feo y quizá hasta de baja moral. Hoy, y ésa es una cosa que me gusta de ellas: vas a una sex shop como si fueras a una tienda de cosas para casa: compras lo que no necesitas porque se ve bonito, lindo, porque quieres probar.

Hoy, me parece que para la mayoría de la gente es algo natural, sobre todo para las nuevas generaciones.  Aunque, claro, esto no siempre aplica para todos los casos. Es como la historia de mi amigo César: en septiembre cumplió 50 años, y unos meses antes por primera vez visitó una sex shop.

"Sentí que todos tenían la mirada puesta en mi. No sabía hacia dónde voltear, qué comprar, para qué sirven cada artefacto. Casi ignorante". Se animó porque su amante se lo pidió y además le pareció "interesante, algo inédito" en su vida. ¡Uff, pero a los cincueta años! ¿Por qué no lo hizo antes? "Creo que me parecían grotescas y pensaba que era para personas que no podían excitarse fácilmente con sus parejas".

Pero en general, la gente hoy se siente más desinhibida para entrar y probar, para comprar o curiosear aunque nunca compre nada de eso en su vida. Y me da gusto que hoy intenten llegar a un nuevo público joven y, sobre todo, al femenino. Antes los consumidores oficiales eran los hombres. Hoy, son muchas mujeres, solas o acompañadas, heterosexuales o lesbianas, que van y hacen su mandado sexual.

Hoy he podido ver a jóvenes, señoras solas o acompañadas, lesbianas, hombres de traje, punks, sadomasoquistas y gays conviviendo en un mismo espacio, optando por su mejor elección. ¡La democracia pura! Sin embargo, para aquellos que hoy no quieran pasar por una, también hay muchas que han incorporado la venta a distancia: usted ve su página de internet, escoge el juguete que se le antoja, llama, lo pide, se lo llevan a su casa, paga. Media hora o gratis.

Otra cosa que me encanta de las sex shop son los nombres que tienen los artefactos que allí se encuentran, por ejemplo (imagina lo que sea): "Bi-llo carnoso", "Gran huevo vibrador", "Kit masturbación trío", "Mariposa vibradora", "Bandito", "Kit Lo que quieres", "Intruso íntimo", "Senso pocket", "Lelo", "Fun factory", "Kit del amor", "I rub my fishie" y "Oh, mybod", entre un millón más.

Está también el "clone-a-willy kit" que te proporciona una especie de amasijo para crear tu propio molde de pene y tener luego un  juguete con el tamaño y forma real del pene de tu hombre. Y éste sí es bastante caro, pero bueno, una podría tener una colección de todos los penes (en plástico, claro) que han pasado por nuestra vida. Sería lindo. Una buena galería.

Al final, la invitación es para ir, conocer y explorar una sex shop. Para divertirse, para divertir a otros. Si nunca ha ido, no está de más. Es mejor llegar al sexo a través del juego que desde la solemnidad. Creo que son nuestras tiendas de juguetes actuales. Autoregálese placer. Compre artilugios para el erotismo. Cuéntenos también cómo han sido sus experiencias en las sex shops, estas tiendas del sexo para todos.

Consejos para ir a una sex shop

Lleva en mente lo que quieres y para qué, pero de todas maneras, lo más seguro es que salgas comprando otra cosa.

No compres juguetes con PVC (éste material es tóxico y más si se usa en partes íntimas).

Lee las etiquetas (sí, los mexicanos no somos lectores de etiquetas, pero investiga de qué material está hecho eso que usará).

Todos los juguetes deben ser lavables, pero prefiere los que también pueden ser usados bajo el agua.

Una vez que compres un juguete, lávalo antes y después de usar.

No uses un mismo juguete con muchas parejas.

Si lo haces, usa condón con estos también, aunque los laves.

 

 
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12 comentario(s)
Me imaginé todas y cada una de las cosas que describes, pero además el ambiente, las luces, la gente.

En lo personal he ido pocas veces a una sex shop, pero coincido contigo que el ambiente adentro es otro mundo.

Alguna vez incluso llegué a salir con una niña que atendía una tienda ahí por el centro, fue buen experiencia aunque duró poco tiempo. La moraleja de esa vez es que fui por condones y ¡Salí con pareja!

¡Mil besos Nina!
 

Enviado por:
Ludoviko

DF
2009-10-15
14:07

muy atinado el comentario de Joel Ayala. Una gira antropológica. y sentido del humor como ya también dijeron.

la primera vez que entré a una tenía como 13 y era para jugar play 1, que ahí lo rentaban. Ya después que me empezó a interesar el sexo, me di cuenta a donde estuve llendo a jugar. Hace como un año entre a una que estaba por el metro zapata, muy fea, y todo era para contenido gay. y la mayoría que he visto son asi... pero sí te das una divertida muuuy buena en ir con tu pareja e imaginarte con los artículos que venden.
 

Enviado por:
el mike

df
2009-10-13
12:14

NINA, SE TE OLVIDO DECIR QUE AHI TAMBIEN HAY VAGINAS PLASTICAS, MUÑECAS, ARTICULOS PARA TODOS LOS HETEROSEXUALES, HOMOSEXUALES O HETEROFLEXIBLES, PARA TOOOODOS, PROTECCIÓN PARA HACER UN RICO SEXO ANAL O UN ANNILINGUS O CUNNILINGUS, LUBRICANTES, ESTIMULADOREAS ANALES,ANILLOS, ESFERAS, E INFINIDAD DE ARTICULOS, NO SOLO PENES, PENES Y PENES.
ES FABULOSO VISITAR UNA SEX-SHOP Y NO ES OBLIGATORIO QUE COMPRES, NO TE PRESIOAN A ELLO.
DISFRUTEN TOOODO LO QUE HAGAN
 

Enviado por:
Karen

D.F.
2009-10-10
20:24

Nina. Muy divertido el tema de hoy. Debo confezar que mi juguete es de color rosita, y me encanta. Como en todo, basta hacerlo una vez, para que te sigas. jajajaja. Obvio no se compara con un cuerpo de verdad; pero ah como se disfrutan esos juguetitos.  

Enviado por:
Niurka

México
2009-10-09
10:14

Que flojera de post!!

Me distraje de la lectura 3 veces, no parece post de una "apasionada del sexo" como se autonombra "Nina", más bien parece artículo de revista vanidades.
 

Enviado por:
Isabel

Monterrey
2009-10-09
08:50

Yo nunca he entrado a una, pero con tu texto de hoy ya se me antojó! Es viernes y se antoja :D  

Enviado por:
Graciela V

México
2009-10-09
07:41

Hola Nina, te felicito por tu artículo, tienes un gran sentido del humor al describir las cosas...  

Enviado por:
yo misma la misma
mail
México
2009-10-09
05:29

Sin duda el mundo está de cabeza.  

Enviado por:
Leticia
mail
México
2009-10-09
03:11

está muy larga y con poca información interesante...pero creo que no parecen por ninguna razón liverpool o sears(tiendas de artículos para el hogar). Casi siempre son parafernálicas. Creo que darle mejor imagen es preferible a los sitios obscuros de antes,asi a la gente se le antoja o hace más normal o le da menos culpa. Y digo está bien porq la gente acá en méxico es más mocha.
Lo que más me gusta, son los disfraces son LA onda.
 

Enviado por:
andreaL

-
2009-10-09
00:57

Una sola vez he ido a una sex shop, con mi pareja, pero sinceramente no encuentro atracción por esos juguetes sexuales. Respeto a quienes gusten de ellos pero para mí no hay nada como sentir la piel de mi amado, su aliento, escuchar su voz y saber que está en sintonía conmigo y que antes y después del acto sexual nos demostramos nuestro amor con palabras, miradas y caricias. Lo artificial no deja de ser frío y manipulable.  

Enviado por:
Margot
mail
San Luis Potosí
2009-10-08
23:05

Hostias, Nina! Qué gira antropológica, me encantó la idea de redescubrir así una sex shop, jajaja. La verdad debe haber cosas interesantes, para todos los gustos; la cosa está en darse la oportunidad y divertirse...  

Enviado por:
Joel Ayala
mail
méxico
2009-10-08
22:54

Me fascina la manera deshinibida que escribes. Ir a la sexhop debería ser algo de lo más común y normal, como cualquier tienda. Como es tan normal voy a llevar a mis hijitos a comprarles unos juguetes para que se diviertan, quizás tener a mis hijitos contentos con sus juguetitos les sirva para sacar mejores calificaciones en sus escuelas.  

Enviado por:
ISABEL

Oaxaca
2009-10-08
21:12



 
 
       
 

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