La cromoterapia o terapia con los colores es un método de armonización, se ofrece como una alternativa a la curación natural de ciertas enfermedades. Se basa en la influencia física, psíquica y emocional que el color puede tener en las personas, señala el sitio naturamedic.com
Así, de modo parecido al de las plantas, que transforman la luz solar en energía por medio de la fotosíntesis, los seres humanos, al percibir la luz coloreada, pueden asimilar sus diversas vibraciones sutiles y aprovecharlas para regular eventuales desarreglos energéticos de su organismo.
Explican que dichas vibraciones se encuentran alteradas por diferentes razones; con lo cual, la terapia con los colores da la posibilidad de contrarrestar dichas alteraciones en forma simple y eficaz.
Beneficios de la cromoterapia
Esta alternativa para mejorar la salud considera que las personas que varían diariamente los colores de su vestimenta, tienen más tendencia a mantenerse sanos, indica la página de medicina cepvi.com
El objetivo del tratamiento es combatir los males que alteran el buen funcionamiento físico, haciendo que la vibración de los colores se ponga en resonancia con la vibración del campo bioenergético, al cual se le conoce por el nombre de aura.
Los tratamientos de la terapia con los colores van desde la simple corrección de un estado de ánimo (ayudar a la persona a calmarse o a aumentar su energía), a la regulación de anomalías como podrían ser la presión sanguínea, problemas en el funcionamiento orgánico o en la estructura ósea, aparición de infecciones, obesidad, anorexia, entre otras.
Una función para cada color
En este tipo de terapia, cada color corresponde a una función, por tanto, puede armonizar por sí solo. Es considerada como una herramienta, al ser información, tanto física como psíquica, explica salud.bioetica.org
Rojo: Estimulante del hígado y a la circulación de la sangre. Ayuda en la bronquitis , de la impotencia y el reumatismo.
Naranja: Color antifatiga, estimula el sistema respiratorio y ayuda a la fijación del calcio.
Amarillo: Da energía al sistema digestivo y tono a los músculos.
Verde: Color sedativo; reposa y fortifica la vista. Tempera la excitación sexual. Disminuye la tensión sanguínea. Mejora las úlceras.
Azul: Antifiebre. Antiséptico y astringente. Refrescante. Ayuda en el asma, el exceso de peso. La celulitis.
Violeta: Tiene buenos efectos sobre los casos siguientes: epilepsia, contracturas y anemias.
Púrpura: tiene propiedades hipnóticas.
Magenta: aumenta la tensión arterial y combate los estados de tristeza.
La cromoterapia no tiene límites en cuanto al tipo de tratamientos que puede efectuar, si bien los resultados en algunos pueden ser más rápidamente visibles que en otros; es considerada una terapia suave. No es tóxica, ni tiene efectos secundarios, pudiendo ser aplicada en cualquier edad y asociarse con otras medicinas para potenciar sus efectos.