Desde 2007, se creó, a raíz de un congreso celebrado en la Universidad Noruega de Ciencias Naturales (UMB), el Consorcio de la Carne in Vitro, como "una alianza de científicos interesados por cuidar el medio ambiente al promover el establecimiento de una industria a gran escala de producción de tejidos musculares para el consumo humano", según se lee en su página oficial.
La carne in Vitro se refiere a los tejidos musculares de animales que son creados dentro de un laboratorio, que jamás pertenecieron a un animal vivo ni completo, y que son comestibles. En 2008, durante el Primer Simposio Internacional de Carne in Vitro, se concluyó que para 2012 iba a ser viable comenzar a comercializar este tipo de alimento en los supermercados.
Recientemente, la "Asociación para el Cuidado Ético de los Animales" (PETA) ofreció un millón de dólares a la primera persona que sea capaz de producir carne de pollo in Vitro y de comercializarla antes de junio de 2012. Los detalles de este concurso están descritos en la página oficial de PETA.
Entre los beneficios que se le atribuyen a la carne in Vitro destacan su potencial menor costo de producción, la reducción de los contaminantes que el ganado emite a la atmósfera y el mayor respeto hacia los animales. Así lo publica Soitu.es
Anualmente, se estima, según cifras de la Organización de las Naciones Unidas para la Agricultura y la Alimentación (FAO) que el sector ganadero genera 18% más gases de efecto invernadero que el sector de transporte.
Los animales de lo que se extraerían células para reproducir sus tejidos y volverlos carne in Vitro tendrían que haber sido sacrificados, y los industriales se podrían ahorrar el coto de alimentación y resguardo que les significa la reproducción del ganado. En contra, este proyecto tiene la mala percepción que algunos tienen sobre la intromisión de la ciencia en su comida.