Tan sólo en el Distrito Federal, se cancelaron más de 533 eventos, entre deportivos, culturales, recreativos y artísticos, eso sólo el primer fin de semana de contingencia, entre el 24 y el 28 de abril. Después de eso fueron cerrados antros, restaurantes (cerca de 35 mil), y cines, lo que dejó sin un lugar de diversión abierto, esto ante la contingencia por el virus de la influenza, y como medida preventiva para evitar contagios.
Estas medidas no sólo fueron tomadas en DF, sino también en ciudades como Acapulco, Puerto Vallarta, Cancún, reconocidas por su ambiente de fiesta y diversión, y justo antes del puente de mayo. Los jóvenes, fueron de los más afectados por dichas medidas, aunque no a todos se les hizo mala idea.
Tva.com.mx, realizó un sondeo entre jóvenes del DF para conocer su opinión sobre la medida, pero sobre todo, con el fin de saber qué hicieron en estos días para superar la contingencia.
"Se me hizo una buena medida, ya que no son vacaciones, es algo que tenía que hacerse para evitar contagios, yo me la pasé viendo películas, arreglé unas cosas pendientes en casa y estuve con mi familia; sin lugar a dónde ir, lo mejor es descansar", comenta Hugo Rodríguez, joven de la delegación Tláhuac.
Adriana González comparte: "El primer fin de semana de contingencia cancelé una fiesta, tuvo que ser el mero día, porque muchos de mis amigos no quisieron salir. Aún tengo que trabajar y eso hace tedioso el asunto, porque no me puedo divertir, pero tengo que salir porque el trabajo me requiere".
La psicóloga Tere Álvarez comenta al respecto:
"En general era raro ver jóvenes en las calles, fueron los primeros que se trató de cubrir, y también a los primeros a los que les afectaron las medidas tomadas, pues muchos de sus puntos de reunión fueron cerrados, es normal que se hayan sentido violentados o agredidos".
Les afectó principalmente porque "les cambiaron su rutina, no había algún hecho cercano de forma similar, todo era aislado; la primera reacción fue rebeldía y decir "porqué me tengo que cuidar", después se tuvo que acatar porque era algo oficial, no es como cuando fumas a escondidas" dice Álvarez.
Algunos no sólo sufrieron los embates de su diversión, sino que en su economía también se vieron afectados:
"A mí me afectó en la recreación, porque se interrumpieron mis labores diarias, pero también en mi familia y su economía, porque trabajan en ese tipo de lugares que fueron cerrados. Lo que hice fue acatar las restricciones aunque con cierta molestia, y busqué otras formas de distracción en casa", dice Octavio Dorantes, un joven de Ciudad Universitaria.
La principal repercusión de las medidas vinieron a las rutinas y modo de vida, pero lo ideal, "es que les haya beneficiado, que se vuelvan más conscientes de su salud e higiene; habrá que buscar espacios para ellos, y no ver esto de manera individualista, porque es uno de los problemas de muchos jóvenes, que creen que lo que pasa a unos kilómetros no les afecta", asegura la psicóloga.
Las calles de la ciudad lucieron semivacías los dos fines de semana pasados, los lugares de entretenimiento estaban cerrados y sus alrededores permanecían desolados; las fiestas se cancelaron. Sitios como Zona Rosa, apenas tuvieron movimiento. Este 7 de mayo regresaron los jóvenes de bachillerato y universidades a clases, lo que les regresa un poco de su vida habitual.
A partir de hoy todos los negocios abrieron sin restricción, con la única medida del uso de cubrebocas para evitar contagios. Esto incluye a antros, museos, restaurantes y cines.