México D.F., Lunes 23 de marzo de 2009        
 
 
 
 
Jamaiusco, festival de reggae mexicano
Este fin de semana, cientos de jóvenes bailaron al ritmo del reggae a pesar del intenso frío
Por Koyote Lagañas
De10.com.mx - 2009-03-23
Comenta la nota
 
 
Especial
 
  Aumentar fuente
Disminuir fuente
Imprimir
Enviar
comentar

En una especie de Jamaica bajo cero, una fiestota de buena vibra y ritmos "asincopados" en las merititas faldas del Ajusco, con una vista espléndida del "Pico del Águila" y con la primavera a flor de piel, el sábado festejamos la llega del equinoccio con el verde, amarillo y rojo contextualizando el escenario.

Luego de un atraso de más de siete horas, a partir de la clausura que autoridades le recetaron al festival, a causa de supuestas irregularidades que impidieron la entrada y salida al predio ubicado en el kilómetro 12.5 de la carretera Picacho-Ajusco, se realizó el festival Quetzalcoatl.

El festival dedicado a la música reggae se llevó a cabo en medio de un clima de camaradería que propiciaron más de una veintena de bandas y sounds systems provenientes de toda la República.

The Gladiators, una emblemática agrupación jamaicana, eran quienes encabezaban el elenco; muy entrada la madrugada, y bajo un cielo estrelladísimo, los organizadores relataron la triste noticia de que algunos de los integrantes de la banda se quedaron "atorados" en Cuba por cuestiones de migración.

Sin embargo, el público rastudo no se preocupó demasiado por el asunto, pues Antidoping se aventó el "palomazo" con los metales de The Gladiators, los únicos que llegaron a nuestro país; además, sirvió para concretar la propuesta de los organizadores para que quienes conservaran su boleto, asistieran de manera gratuita al próximo toquín de la banda.

Los Rastrillos, Bungalo Dub, Corpus Klan, Xicury Dub, Nognes, Proyecto Maconha, Brixtosn Sounds, entre otras agrupaciones, alternaron en dos escenarios; "lo mejorcito del reggae en México", según dijo Jacobo, vocalista de Antidoping, en medio de un campo lleno de casas de campaña, malabaristas, fogatas, donde lo mismo se podía beber un café de grano, agua de mango o un fresco jarro de tlachique.

Algunos precios provocaron consecuencias en los bolsillos de los asistentes, pues aunque una chela costaba 20 varitos, un chocolate o una botella de agua duplicaron su precio.

La fiesta terminó más allá de las ocho de la mañana, cuando los últimos asistentes recogían sus tiendas y, por una módica cantidad, eran empujados hasta el metro CU.

Una fiesta para recordarse, Quetzalcoatl bajó de la montaña para recordarnos que la primavera palpita en nuestros corazones.

 
Compartir:   Digg  Delicious  Meneame  Yahoo  Technorati  Facebook  ¿Qué es esto?
 
¿Qué opinas?  Da click aquí


 
 
 
 
       
© 2000 - 2009. De no existir previa autorización, queda expresamente prohibida la publicación, retransmisión, edición y cualquier otro uso de los contenidos.