Manu Chao lleva lo latino en la sangre. Este
parisino de origen español ha recorrido más de 23 países y ha vendido más de
siete de millones de discos en todo el mundo.
Pero, cuando se trata de encontrar preferencias, elige voltear hacia
Latinoamérica.
De México a Río
Para él, América Latina es su terreno preferido.
Primero se apasionó por México y después por Colombia. Luego siguió Argentina,
donde la gente canta en coro en los conciertos como si estuvieran en un estadio
de fútbol. Después vendría Brasil, un país que él consideraba como un poco
indolente, pero que después los enamoró con su swing.
En una entrevista publicada por el periódico Le
Monde, el intérprete de La Radiolina declara que Río es la ciudad que más
le gusta: "Allí fue donde aprendí portugués y además tengo un hijo que vive en
el noreste. Traté de abrir un proyecto en la región del Ceara (Estado al
noreste brasileño). Mi sueño es comprar locales y permitir que las costureras
puedan trabajar allí."
"Hugo Chávez en
Venezuela es apasionante"
Para este trotamundos alter mundialista y
cofundador del grupo Mano Negra, la evolución política de los países
latinoamericanos se reduce a Hugo Chávez y Venezuela: "Lo que pasa en Venezuela
es apasionante. Esta revolución se inventa todos los días, aunque no todo es
perfecto, pero creo que Chávez tiene confianza en los jóvenes", declara al diario
francés.
Para este artista, que actualmente vive en
Barcelona, Venezuela no es un paraíso. Aunque para algunos Chávez se haya
convertido en un diablo, para él es una presa mediática comparable a lo que
sucede en Cuba.
El día que conquistó al
mercado estadounidense
Antes, el reto de Manu Chao al llegar a Estados
Unidos era no defraudar al público latino. Hoy, el desafío es convencer a más
de 70 mil personas en festivales como el de Austin.
Con Mano Negra tuvo muchos problemas para
imponer su "estilo", como no trabajaban como los americanos, los tachaban de
amateurs. Cuando comenzó como Manu Chao tenía en sus manos a todo el público
latino. La relación de fuerzas cambió y pudo imponer su ley, relata en la
entrevista a Le Monde.
A Manu Chao le gusta hacer una distinción entre
el pueblo y el gobierno: "En Estados Unidos la gente parece anestesiada que
hasta dan ganas de decirles que se enojen un poco".