Todo cambia, también las formas de asustar
Existen diversos periodos marcados, sobre todo, por el tipo de
personaje que hacía de las suyas y que con el tiempo se volvieron subgéneros:
"Son muchos. Incluso los subgéneros tienen a su vez ‘sub-subgéneros',
pero puede reconocerse por ejemplo, el clásico de los años treinta, de Bela
Lugosi y Boris
Karloff; este tipo de cine estuvo marcado porque se utilizaba al
monstruo que más que asustar causaba compasión". Aquí es importante mencionar a
la Universal Studios
y a la casa Hammer.
Luego, a finales de los cincuenta viene el cine de psicópatas,
influenciado por la psicología y la psiquiatría alemana.
"En esta etapa el clásico no podía
dar más porque el monstruo ya no te daba miedo: Drácula (1931), Nosferatu (1922),
Frankenstein (1931), La Criatura de la Laguna Negra (1954), El Fantasma de la Ópera (1925), El
Hombre Invisible (1933), pasaron de moda, dejando su lugar a un individuo
que afectado por su pasado y creado por la sociedad se convierte en el asesino", señala Malpica.
Con base en esta premisa Hitchcock y otros empezaron a crear
temas para películas. Se hicieron grandes cintas como Psicosis (1960) o la Matanza de Texas (1974), después
vendría Halloween (1978) y la saga de
Friday the 13th (1980). "Es decir el psicópata en sus diferentes
variantes."
Más tarde llega el inteligente y
malévolo que juega con el protagonista
tipo reality show como Saw (2004).
¿Terror en México?
"Al mismo tiempo que el cine se
hizo industria en México, también se hicieron películas de terror. En los años
veinte eran cintas mudas por lo que no trascendieron."
Ya en los treintas llega el expresionismo alemán
(gran influencia a nivel mundial) con películas como Dos Monjes (1934) y el Misterio del rostro pálido (1935) de
Juan Bustillo Oro, cintas que no se difundieron mucho.
Pocas veces hemos visto conceptos autóctonos, es decir
ideas netamente mexicanas: "Siempre es reciclado", comenta Alfonso.
Aquí, a diferencia del resto del
mundo, se usaba al fantasma y no al monstruo, pero al final, según Malpica, eso
también es emulado de Europa: "Por ejemplo El
libro de piedra (1968) es basado en relatos británicos, en
los que está muy arraigado el asunto de los fantasmas. Si te fijas, estas cintas que se
han convertido de culto son ambientadas en lugares cerrados como escuelas o
conventos que no son propiamente
mexicanos."
Aunque ello no le quita mérito: "Tal vez no sea una
idea original, o algo más de nuestra tierra, pero si tienen esa popularidad es
sobre todo porque está bien filmado, no como hoy que sólo se agarran del
videoclip (sucesión rápida de imágenes); además utilizaban la imaginación del
público para crear el miedo."
Algo que destaca es que en México, el género de terror
es influenciado por el cine de luchadores, como en Ladrón de Cadáveres (1956) de Fernando Méndez, sirviendo de
receptáculo para darlo a conocer: "El cine de luchadores es una mezcolanza de
drama, terror y comedia, siendo todo un boom que desgraciadamente
terminó en los setentas."
Alfonso recuerda algunas de las
películas de aquel entonces, haciendo hincapié en que para hacer buen cine de
terror es necesario conocer el pasado, no sólo quedarse con las obras de
Taboada (que ciertamente han marcado generaciones) o hacer remakes de la
cultura popular de otras naciones, como se hizo con la niña de El Aro.
"Necesitamos sangre fresca, se
supone que el cine de terror es búsqueda", concluye nuestro experto.
Ahora la pregunta es: ¿Que piensas
del cine de terror en México? ¿Cuál es para ti la mejor película de terror que
se ha hecho en nuestro país?