La muerte siempre ha rondado coqueta en la vida del mexicano; el
ingenio, picardia e irreverencia con que la recibimos siempre es motivo
de curiosidad y sorpresa para propios y extraños.
En el arte no podía faltar la visita de esta altiva "huesuda", quien desde nuestros antepasados ocupa un lugar muy importante en la estructura de la sociedad.
En el México prehispánico a la muerte se le atribuye un carácter más ritual y místico. Son conocidos los altares Tzomplantli que servían para depositar los cráneos de personas sacrificadas.
En la época colonial, se siguió representando a "la
pálida", pero ahora desde una visión evangelizadora; se le ve oscura y
atemorizante, como lo vemos en esta pintura anónima titulada Políptico de la muerte.
Ya en el siglo XX, encontramos a José Guadalupe Posada, cuyos
grabados representan situaciones cotidianas pero en las que la
presencia de la muerte les da un tono festivo e irónico.
Uno de los muralistas mexicanos inspirados en el trabajo de Posada
fue José Clemente Orozco, cuya obra es sombria y desagarradora.
En la fotografía podemos ver las imágenes escalofriantes de dos
excelentes fotógrafos: Manuel Álvarez Bravo (años 30) y Enrique
Metinides, fotoperiodista de nota roja que comenzó su carrera a finales
de los años 40.
En la década de los 90, el colectivo de artistas plásticos SEMEFO
asustó a más de uno con sus instalaciones y esculturas en las que
incluían cadáveres de animales, en clara alusión a la muerte; muestra
de ello es este carrusel titulado Lavatio Corporis.
Teresa Margolles, quien fue pieza importante en este colectivo, sigue
trabajando el tema de la muerte, pero en una forma más sutil apoyándose
en elementos como sábanas con restos de fluidos de cadáveres humanos,
sonidos de la morgue o restos orgánicos en un molde de yeso.
Francisco Toledo también ha incluido a la "madre matiana" en varias de
sus obras, sin dejar el sello de fábula, como vemos en este grabado Muerte brincando con lagarto gris .
La "novia fiel" sigue estando en las obras de muchos artistas
contemporáneos, como en este trabajo de Dr. Lakra, conocido artista
oaxaqueño, quien realiza tatuajes y dibujos sobre revistas.
O en esta serigrafia del polifacético y joven artista Carlos Amorales:
Si recuerdas algún otro artista u obra, compártelo con nosotros, la lista debe ser inmensa.
Saludos