Jóvenes talentosos y creadores transgresores son los que forman una
nueva generación de diseñadores mexicanos de moda. Se les ha considerado como
el último grito de una moda vanguardista, por sus creaciones que van desde ropa
vieja mezclada con excéntricos atuendos hasta el uso de colores desafiantes y
estampados retro-futuristas. Y si bien el ego y la excentricidad están
presentes, su estilo propio y su necesidad de estar fuera del sistema los ha
llevado al éxito.
De todos los personajes de esta nueva generación, resaltan nombres
como los de Marvin y Quetzal (el primero, venezolano; el segundo, mexicano),
quienes utilizaban materiales inusuales, colores fuertes y un estilo ambiguo. Y
hablo en pasado porque hace algunas semanas esta acertada asociación se quebró;
el mexicano Quetzal falleció, quien afirmaba: "Tenemos muchas cosas en común,
ambos provenimos de una ciudad pequeña, abandonamos nuestra casa a edad
temprana, tendemos a la excentricidad y tenemos la misma disposición y fe de
alcanzar nuestro sueño".
También nombres como el de Pineda Covalin. Sus creaciones muestran un
México moderno, pero arraigado a sus historias y tradiciones. Los diseños de
Pineda llevan impresa la imagen de Frida Kahlo, diferentes motivos
prehispánicos o aves típicas mexicanas. Otro nombre es el de Mauricio Olvera,
de la marca Grypho. Su estilo es totalmente juvenil y sumamente urbano:
texturas ligeras, overoles, camisetas, pantalones, chamarras, etc. Su material:
la frescura y la energía, todo con el fin de proyectar en las prendas una
actitud y una personalidad propia. Y no podemos olvidar, por supuesto, a las
hermanas tapatías Julia y Renata, quienes se han ganado los aplausos de la
crítica internacional con su estilo extravagante, desafiante, nacional y
femenino... Lamentablemente el espacio resulta insuficiente para mencionarlos a
todos. Así que en tva.com.mx nos dimos a la tarea de entrevistar a dos
de estos notables diseñadores.
Cocinando moda
¿Es posible vivir de sueños? Para
Robert y Rafa es un modo de sobrevivencia, que comúnmente surge en la cocina.
Su alias y marca: Te Amo.
"Te amo surge de la necesidad de expresar lo que
llevamos dentro, de la unión de nuestras disciplinas: la música y la ilustración,
además, por supuesto, de la moda.
Nuestro mensaje es el de no tomarse demasiado en serio a sí mismo,
disfrutar todo. Que cuando la gente use nuestra ropa se sienta segura de sí y
no pretenda ser quien no es. Te amo opta por la libertad y por la mezcla
de estilos. Es para gente sin inhibiciones", afirman Roberto y Rafa.
"Elegimos ser
diseñadores de modas porque vimos que podíamos conjuntar nuestras capacidades y
conocimientos. Cada día aprendemos más y más de la profesión, y es que ninguno
de nosotros tiene título de diseñador de modas, pero creemos que esto va más
allá, se trata de tener una sensibilidad artística y de saber bien lo que se
desea comunicar. No sabemos decir a qué edad nos enamoramos de la moda, pero
ahora que las cosas llegan a otros límites, estamos seguros de que es nuestra
pasión."
Estos chavos, delgados, vestidos con ropas holgadas,
libres de cualquier presión, se declaran amantes de una vida ligera: "Un día en
nuestras vidas es increíble y más porque nosotros somos nuestros jefes, por lo
mismo, la moda para Te amo es igual que la diversión, el chiste es no pensarlo
demasiado. Esto se ve reflejado al crear nuestros diseños, porque somos dos
cabezas, así que las cosas son un poco más livianas; primero sugerimos una
inspiración, que se basa en lo que soñamos y ya de ahí lo negociamos y
decidimos, después cada quien por su lado investiga y busca referencias, ve
películas, compra y lee libros, etcétera, cuando empezamos a diseñar, casi
siempre es en la cocina, con muchos, muchos plumones. Así nació nuestra
colección para Fashion Week 2008 inspirada
en la celebración del Día de Muertos en México.
"Son muchos
nuestros mejores recuerdos dentro de la moda,
muchas cosas compartidas con nuestros amigos, que la gente se nos
acerque y nos reconozca aquí y fuera de
México, eso es muy valioso y es lo que hace crecer en la moda en el país, el
que la gente de fuera volteé y se dé cuenta de que aquí hay cosas increíbles y
bien hechas. ¿Recuerdos tristes? Pues malos entendidos que se quedan sin
entender, competencia desleal, lo clásico, nada de que espantarse".
Competir con calidad
Antes de continuar, vale la pena señalar que esta nueva generación de
diseñadores está preparada para competir con líneas de ropa internacionales de
gran peso. Pero no todo pinta tan bien. Existe una falta de impulso
gubernamental al diseño nacional. Y es que desde décadas anteriores, el diseño
mexicano se estancó por seguir los patrones de moda de los Estados Unidos, por
orientar su industria textil a la exportación y por la incipiente demanda de
compra.
Sobre esto, Mauricio Olvera afirma que "la industria de la moda
en este país no existe como tal y es una pena, porque somos una potencia a
nivel de confección, pero nos quedamos sólo con eso, con el sudor; es necesario
sentar en una mesa a diseñadores, industriales y gobierno para crear e impulsar
cinco o seis marcas fuertes y elevar el subvaluado papel del creador en la
industria".
Como Olvera, otros nuevos diseñadores están proponiendo soluciones,
como lo afirma Sergio Alcalá: "Hay buenos ejemplos de gente con talento
como Laura Carrillo y su marca Chabe o Andrés Jiménez y su línea Mancandy,
quienes participaron en la Fashion Week 2008, que desde mi punto de
vista están empujando a que exista más oferta de diseños locochones,
arriesgados, pero con ese toque mexicano que tanto gusta a los extranjeros y,
afortunadamente, a algunos jóvenes en el país".
El príncipe de lo provocador
Abandonó un viejo café en la Roma para buscar un
palacio. Sergio está dentro, en el restaurante. Su corona, esa gorra cubierta
por botones y colores fluorescentes, es inconfundible. El lugar es un amplio
salón, de largas cortinas anaranjadas, donde sólo está él y otros dos amigos.
Nos abrazamos y me acerca una silla a su mesa. Estoy frente a frente con este
príncipe que se llama Sergio Alcalá: un talento joven de la moda mexicana. Sus
años en industria le han demostrado que lo lujoso y lo popular pueden ir de la
mano, sus trabajos son descritos como rebeldes y locochones. Es un creador de fantasías,
siempre fuera de todo límite.
Sergio comienza la platica. Sus ropas, un pantalón y
playera de colores amarillo y rosa fluorescente, como los neones que azotan la
calle. "¿Cómo
empieza Sergio Alcalá?... Pues llevo siete años en el negocio de la moda. Comencé
haciendo escultura, pintura, performance y otras cosas. Cuando intenté entrar a
una escuela famosísima de arte, no quedé por un punto. A mí siempre me gustó
rediseñar mi ropa. Y mi papá me dijo ‘Pues tienes que meterte a hacer algo'. Me decidí por la moda. Yo vivía en provincia, en
Morelia, por lo mismo, no sabíamos ni qué pedo. Busqué una escuela. Faltando
dos meses para entrar, mi papá me aconsejó comprar ya la máquina de coser. Y pues tomé un curso en Sears sobre cómo
usar la máquina, con puras doñas y acá. A los tres días de iniciar clases, una
amiga me invitó a un desfile. Hice el desfile con una tendencia que se llamó Pordio-retro-urbano.
Y fue ahí donde supe que esto era lo mío. La moda se volvió mi droga."
Sergio vive en el penthouse de este
hotel. Opulencia y capricho, tal vez, lo que sí es que este buen tipo no teme a
mostrarse tal cual es. Su rostro exhibe, como en un aparador, a un espíritu
alegre, libre, pero, sobre todo, sencillo. Ése es su secreto.
Nos
interrumpe una limosina. Toda la atención de Sergio se va al auto. Y no deja de
mirarlo a través de la ventana. "Este tipo de cosas son las que me inspiran
güey. Son parte de mi mexican kitsch. Y es que todos somos kitsch.
La manera de cómo decoras tu auto, tu casa, a ti mismo. Por ejemplo, el altar a
la virgen en el carro, las calcomanías, los souvenirs, los llaveros de Acapulco
con caracoles".
Sergio se caracteriza por trabajar con telas de
colores fluorescentes y vivos, además de costuras en zigzag. "No creo
en lo lineal. Voy contra lo clásico. Y aunque en la escuela me ponían cinco,
siempre supe que las prendas eran perfectas". Afirma que no tiene un ‘público' que
compre sus diseños "son simplemente gente que se siente única y joven.
Gente que quiere ser diferente, aunque la temporada pasada, la gente no quiso
ser diferente. Las criticas hacia mi colección fueron muy fuertes. Me
preguntaba ‘¿Pues ya no sirvo o qué?'. Ahora que resurgí de las cenizas, cada
vez me va mejor. Esta vez manejo toda una colección espiritual, de paz y armonía.
Porque encontré, después de la depre, mi felicidad absoluta, mi pasión real por
la vida: el diseño. "
El tiempo ha terminado
Tanto Te amo como Sergio aconsejan a los
chavos, que quieran unirse a esta nueva generación, alimentar su pasión,
centrarse en la moda como su único alimento, hacer lo que les gusta; darle vida
a sus sueños y provocar emociones encontradas. Alguna vez, el novelista Charles
Kingsley dijo: "Vivimos con la creencia
de que lo máximo a lo que aspiramos en la vida son la comodidad y el lujo,
cuando en realidad lo que necesitamos para ser verdaderamente felices es algo
que consiga despertar nuestra ilusión".