*Por Norma Alcántara.
La banda de rock alternativo, creada en 1983, The Flaming Lips se
presentó por primera vez en nuestro país, como parte del elenco de un festival
de música que se llevó a cabo el sábado pasado en el Foro Sol.
Pocas veces he tenido la oportunidad de
presenciar actuaciones de grupos que se preocupan por dar un plus a la
hora de hacer su trabajo, es decir, de brindarle a la gente algo más que sólo
interpretaciones.
Debo confesar que no conozco su música, es
más, fue la primera vez que los escuché
y sencillamente me encantaron, no sólo por su música psicodélica, más que nada
por la calidad del show a pesar de tener sólo una hora para tocar y no ser los
encargados de cerrar el evento.
Por lo poco que pude ver, me di cuenta deque es
un grupo preocupado por sus fans, interesado en ofrecer calidad y cosas
diferentes, tanto que los integrantes ayudaron a su staff a montar los
instrumentos y con las pruebas de audio mientras que saludaban al público y
lanzaba papelitos y serpentinas de colores.
Para comenzar, el vocalista ingresó en una
enorme esfera transparente que cruzó el escenario y recorrió las cabezas de los
asistentes, quienes anonadados ayudaban a avanzarla con sus propias manos;
cuando regresó al escenario dio inicio un verdadero carnaval de colores y
alegría.
Junto con las primeras notas de la canción
"Race for the prize" llegaron a iluminar el escenario varios Teletubbies
que permanecieron bailando y brincando durante todo el espectáculo; después,
enormes globos amarillos y naranjas cubrieron el cielo tras las miradas
perplejas de los asistentes, incluyendo la mía.
Por si fuera poco, a la segunda o tercera
canción aparecieron una rana y un tiburón sonrientes que también bailaron al
ritmo de la música y ayudaron a los Teletubbies
a animar a la gente y transportarla a
otro mundo.
El vocalista, Wayne Coyne, acompañó sus
interpretaciones con originales recursos, como un altavoz que lanzaba una
especie de humo verde, un estrobo colgado a su cuello y las notas de una
trompeta.
La reacción de la gente fue un tanto extraña,
la mayoría estaba embobada con todos los recursos que la banda utilizó y no se
"prendió" tanto con las canciones, pero
Coiné continuamente pedía aplausos, brincos o cualquier explosión de
euforia.
Temas como "The yeah, yeah, yeah song",
"The flight test", "Yoshimi battles the pink
robots" y finalmente "Do you realize" fueron
cobijadas bajo el coro de muchísimas voces mientras que una lluvia de papelitos
de colores invadió el cielo. La presentación terminó de forma impresionante.
De ahora en adelante me considero fan de la
agrupación, ya que realmente se agradece la existencia de bandas que, como
ésta, se preocupan por ofrecer a su público espectáculos de calidad llenos de
creatividad, alegría y colorido.