México 68, "un país de libertad y progreso", ésa era la cara que
el gobierno presumía en el extranjero, en una época en la que estábamos en los
"ojos" del mundo, previo a la primera celebración de las Olimpiadas
en un país latinoamericano y en vías de desarrollo.
Los medios independientes
En esa época, para los jóvenes no era tan fácil acceder a otra información
fuera del monopolio televisivo o de los medios escritos, cuya libertad era
coartada desde el mismo gobierno. Así, los estudiantes del movimiento del 68
tuvieron que desarrollar su propio sistema de comunicación, el cual tenía que
ser barato, ágil, y debía contar con una forma efectiva de envío y recepción de
los mensajes; fue así como se echó mano de los alumnos de escuelas de arte y de
técnicas como el "grabado" para la construcción de medios
independientes de información como periódicos murales, volantes, carteles, etc.
Una imagen dice más que mil palabras
Para construir una gráfica era necesario utilizar el mínimo de elementos;
las imágenes muchas veces se acompañaban de una frase o texto que reforzaba el
mensaje. En la realización de las obras, lo más importante eran las ideas a
transmitir; el arte se volvió algo más cotidiano, cercano a la gente.
Arte colectivo al servicio de la comunidad
Ante la falta de recursos, los artistas se vieron en la necesidad de
utilizar materiales económicos como el papel, así como técnicas capaces de
reproducir el trabajo en grandes cantidades y en poco tiempo, por lo que el
grabado y la serigrafía fueron muy importantes, auxiliándose también de
fotocopiadoras.
En gran medida, el arte del 68 ayudó a la inserción de la gráfica a
sectores más amplios de la sociedad mexicana, tal y como lo hizo décadas atrás
el TGP
. El valor de estas obras no provenía de lo caro de sus materiales, ni del
tiempo empleado, sino de la creatividad, de la imagen, del mensaje y, sobre
todo, de su función social.
La forma de trabajo era colectiva; se crearon brigadas de distintas escuelas
como la Escuela Nacional de Artes Plásticas (San Carlos), la Nacional de Pintura
y Escultura (Esmeralda) y pequeños talleres que fueron instalados en diversos
planteles.
A mi parecer, la gráfica del 68 dejó muchas lecciones que se deberían
considerar al momento de hablar sobre las diversas funciones del arte, pues
constituye un rico acervo que nos sigue informando y nos permite acercarnos a
esas imágenes contundentes sobre la visión de los estudiantes universitarios de
aquel 2 de octubre de hace 40 años.
*Fotos tomadas del libro La gráfica del 68: Homenaje al movimiento estudiantil; recopilación
y texto Grupo Mira, UNAM.