Sábado 16 de agosto de 2008
   
 
 
Un villano en San Ildefonso
Las obras de Julio Galán se apoderan de las salas del museo del Antiguo Colegio de San Idelfonso con temas como la lucha entre el realismo y surrealismo, el erotismo, la mutilación religiosa, la tempestad, el dolor y un alma gritando en silencio
Por Víctor Adrián Espinosa
tVa.com.mx - 2008-08-16
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El villano que se robó la eternidad. Ése es Galán. Siempre Narciso, obsesionado, pintando su imagen. El pintor disfrutó cada minuto. Ya fuera entre alegrías o tormentos. El quiso vivir y no sólo sobrevivir. Hizo de su vida una obra de arte. Prefirió ser diferente: su rostro matizado en todo rincón; uñas pintadas de negro; enormes rocas en sus dedos; crucifijos al cuello; ropas extravagantes; un sombrero con un quetzal en la copa y una mente desesperada. Siempre dio un paso más allá de la razón. Siempre un alto justo antes de estrellarse contra el piso.

Pensando en ti llegó a la capital. Las obras de un gran pintor, quien nunca tuvo miedo de retar al arte mexicano, se apoderan de las salas del museo del Antiguo Colegio de San Idelfonso. Temas como la lucha entre el realismo y surrealismo, el erotismo, la mutilación religiosa, la tempestad, el dolor y un alma gritando en silencio, recibirán a todo aquel que se aventure a visitar a Galán en su mundo frenético y delirante.

Un poco de su esencia...

Cuestión de tiempo. "El niño terrible del arte mexicano", como lo calificó la crítica de arte Ana María Battistozzi, nació en Coahuila en 1959. Luego de estudiar por algunos años arquitectura en la Ciudad de México, el artista decidió revelarse contra sus raíces. Aquel mundo de hombres, de sombreros y caballos. Galán encontró escape a su infierno en la pintura. Un acierto que lo transformaría, en muy poco tiempo, en el contrapunto del tradicional arte mexicano.

El salto a la fama. En 1989, ese sentimiento de insatisfacción llevó al artista a probar fortuna en la ciudad de Nueva York. Seis años de estancia en esa metrópoli le permitieron ser reconocido por galeristas que encontraron en sus obras un México nuevo. Una salida de lo habitual. Una memoria herida por la nostalgia de su tierra. Centenares de autorretratos mágicos, inusuales, donde no todo es bello. Sus obras mostraron en la Gran Manzana un dolor sereno y terrible al mismo tiempo.

Galán montó para 1992 una exposición en Ámsterdam y posteriormente en recintos de París, Miami y, por supuesto, en su gran selva urbana: Nueva York. En México expuso en el DF, Oaxaca y Monterrey.

De todos sus espejos, exactamente 120 óleos en la muestra de San Idelfonso, me atrevo a separar sólo uno del tiempo y el olvido. En este caso, una pintura de 1985, titulada "Me quiero morir". Al centro, un barón afeminado. El lado rosa de Galán. Pálido. Dejando al descubierto su sufrimiento. Y en contraste, al hombre lo rodean colores vivos, adornos de fiesta y una bandera mexicana tras él. Lo más particular es su brazo encadenado. Quizá expresando su impotencia, su frecuente tortura y soledad.

La traigo hasta aquí porque es en esta obra donde el pintor dejó ver un cuadro con tanta vida y con tanta muerte. Como si tratará de descubrir cuál sería su final. Dicen que todo hombre creativo parte joven. Y quizá es cierto. Han pasado dos años desde que Julio Galán murió, víctima de un derrame cerebral, a sus 47 años. Su final fue duro. Se llevó un reconocido honor internacional. Y un ausente homenaje por parte de su tierra.

Enemigo público. Julio se peleó con lo común. Tal fue su paralelismo que su amigo, el pintor Andy Warhol, le pronosticó que dejaría huella. Y no estaba equivocado. Hasta el día de hoy, Galán continúa siendo el villano de su público. Desde los años 80 sumerge al espectador en su propia demencia. Primero provoca un shock psíquico en el espectador con lo inesperado. Y al final lo despoja de cada emoción provocada. Era su alimento. Y hoy es el complemento de sus fantasías privadas expuestas.

Y sólo basta leer las palabras del periodista Javier Villareal Lozano para corroborar su papel de villano: "Excéntrico, complejo, a ratos insoportable. Julio Galán era capaz de desconectar a cualquiera, incluso irritar a más de uno. Pero tras su extravagante personalidad, habla, sin duda, un gran pintor...".

Julio caminó a su ritmo. Siempre cazando sus secretos. Su materia prima. "Mi obra es un psicoanálisis, refleja mi interior, es como un eco del pasado en mi memoria. También revela mis pensamientos secretos, mis deseos, mis miedos, el dolor y la muerte. El medio de la pintura me dio todas las posibilidades para explorar mi propia identidad, de seguir el anhelo existencial de reencontrarme conmigo mismo", confesó Galán alguna vez.

Y sigue vivo...

"Julio no caduca. Cuando vengan a ver la obra será real el impacto, va a alentar a las nuevas generaciones, les va a dar más definición y yo creo que ahí, en ese punto, vamos a empezar a ver la importancia de la obra que Julio guardó para nosotros", palabras del curador de la exposición en San Idelfonso, Guillermo Sepúlveda.

Sí, Julio Galán murió. Pero, en realidad, vive. Los paisajes de sus sueños lo inmortalizaron. Se reveló a sí mismo como un extranjero en su propia alma. Y, justo en ese instante, se hizo eterno.

La exposición estará hasta el 26 de octubre.

 
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3 comentario(s)
a julio galan l recuerdo desde que nacio y conoci sus primeros cuadros fue un niño serio pero denotaba sus ideas en el arte yo le pronostique que hiba ser grande pero eso si que no se lo adjudiquen otros estados el es de la ciudad de muzquiz coahuila y creo que se merece un homenaje de los coahuilences ya que ultimamente le dan mas credito a personas que no se lo merecen por ejemplo por aca tenemos dos grandes galerias el museo COAHUILA Y TEXAS Y EL MUSEO BIBLOTECA PAPE  

Enviado por:
.martha ma del rosario
mail
monclova coah
2008-08-22
13:26

Felicidades por tu nota. Pero no creas que nos engañas. Dando un vistazo a tus anteriores trabajos, no dudamos, estamos seguros que esta nota no la escribiste tu.

Asi que felicidades por aprovechar el espacio que se te ha otorgado y llenarlo con un escrito que realmente vale la pena.

Solo falta que reconozcas que tu no escribiste esta nota y que ni en sueños podrias hacerlo y que reveles al autor original.

Crea fama y echate a dormir.
 

Enviado por:
Poncho Pacheco
mail
Mexicolandia de las notas apocrifas
2008-08-17
21:52

Sin palabras. Muchas felicidades chico. Julio Galán es eso y mucho más. Lo conocí en una exposición en NY. Nunca imaginé que me atraparía con tal elegancia. Sus obras son enigmáticas y llenas de vida. Estoy segura que con tus palabras, muchos se atreverán a aventurarse en su mundo. Reitero, excelente nota. Muchas felicidades.  

Enviado por:
susana
mail
México
2008-08-16
16:58

 
 
 
 
       
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