Uno de los espacios más representativos de la Ciudad de
México, con aquel sabor citadino que llama a "la banda", de encuentros
comerciales con tulipanes, la humeante pancita
y frescos duraznos, es sin lugar a dudas el mercado de Jamaica, en la colonia
del mismo nombre.
La mezcolanza cultural de este lugar se percibe
inmediatamente. Varias amas de casa acuden a conseguir lo necesario para
preparar la comida, un niño compra un manojo de nube que le encargaron, los ancianos disfrutan de una quesadilla de
flor de calabaza y una taza de café negro.
Pero también en la
Jamaica se produce arte, se genera una opción para el desarrollo
intelectual y alternativo para los jóvenes. Un espacio donde se hacen alebrijes
de papel, pinturas que expresan realidades de esta generación y manifestaciones
teatrales.
La esencia
Circo Volador es
el nombre que adquirió este centro de arte y cultura hace ya 10 años. Sus
actividades van desde impartir talleres de cartonería, pintura y teatro, hasta
la organización de eventos que incluyan a los diferentes sectores juveniles que
habitan la Ciudad de México.
El Circo fue el
producto de una tesis de sociología del hoy doctor Héctor Castillo Berthier, en
ella expuso con bases científicas la necesidad de crear centros de atención
juvenil, donde ellos pudiesen desarrollar sus habilidades y enfocarlas en
actividades productivas y artísticas que serían de beneficio a la sociedad que
tanto tacha a los jóvenes de delincuentes.
La falta de espacio, desempleo, la deserción escolar y la
pobreza son puntos a atacar por parte de este centro y, así, evitar la
exclusión de los jóvenes que orilla a muchos a cometer delitos o a convertirse
en drogadictos.
Los ejes en los que trabajó el Circo Volador incluyen la
intensa participación de jóvenes de cualquier "tribu urbana", la difusión de la
cultura y la profesionalización de actividades que puedan convertirse en una
puerta para el campo laboral.
"Nuestro objetivo es el de estar posicionados con esa banda
que no tiene acceso a galerías, a escuelas; si tienen algo que exponer, pues
que sepan que aquí está el espacio", explica Abigail Bonilla, coordinadora de
proyectos del Circo Volador.
Y es que esa banda
puede realmente llegar a ser un circo con emos, cholos, darks y las multiformas
en las que conviven los jóvenes. "Aquí puede caerle cualquier persona. Convive
un hippie con un punk, aquí nadie te va a discriminar por cualquier condición o
preferencia. Eso es lo rico del Circo,
ser ese punto de unión en donde lo que tenemos en común es la juventud",
puntualiza Abigail.
Exclusión, el
problema central
Pero precisamente esta diversidad de grupos juveniles es la
que hace que las figuras gubernamentales y sociales vean con malos ojos a este
tipo de espacios.
¿Cómo lograr que los jóvenes tengan acceso a las universidades,
centros recreativos, los viajes, los clubes y demás actividades integradoras,
cuando lo que abunda es la falta de espacios, el desempleo, la pobreza y la
deserción escolar?
"Falta muchísimo trabajo para entender que los jóvenes
tenemos derechos y de que no somos criminales, tal parece que hoy en día decir joven es igual a delincuente. Hay que
cambiar la visión gubernamental y social para el entendimiento total de la
juventud", agrega la también coordinadora del Festival Culto Joven.
Ahora, a celebrar...
Hoy, el Circo Volador nos invita a formar parte en el Festival
Culto Joven, donde podrás participar con trabajos de cartel, ensayo,
fotografía, scratch, radio cápsula o videominuto, con la temática
"Independencia, Revolución y Contracultura. ¿Qué hay que celebrar?", como parte
de los festejos del bicentenario.
"Con este panorama que parece tan desolador, como réplica
decidimos en Circo Volador dar un chance a todas las organizaciones juveniles
artísticas e intelectuales. Todo el mundo dice "bicentenario": Torre
Bicentenario, Fuente Bicentenario, pero ¿qué tenemos realmente que celebrar?
Queremos saber qué es lo que la banda piensa acerca de esto y nuestra situación
como jóvenes", dice Abigail a manera de invitación.
En esta primera etapa, se recibirán los trabajos hasta el 25
de agosto y podrán participar jóvenes entre 14 y 29 años que vivan en el
Distrito Federal y área metropolitana; la premiación y exposición de ellos será
el 4 de septiembre dentro del Festival Culto Joven.