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Mitos y realidades de los microinjertos capilares contra la calvicie

Esta cirugía puede ser la solución para el problema de autoestima de muchos hombres que se están o se han quedado calvos; aunque tiene sus riesgos
Redacción | 17 de Agosto de 2018 | 11:09
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Foto: 20th Century Fox

Para los hombres, la calvicie es un tema sensible. Hay quienes de plano se resignan y prefieren raparse, pero otros están dispuestos a pelear a capa y espada contra este problema. Si eres de estos últimos, seguro has oído hablar de los microinjertos capilares.

¿En qué consiste ésta técnica? Se trata de una cirugía ambulatoria (no requiere hospitalización) también conocida como “trasplante de cabello”. El método es extraer cabello de zonas no afectadas por las hormonas masculinas, como el pelo de la nuca, para después insertarlas en las zonas donde hay calvicie.

Si has visto (o eres) un hombre con calvicie, puedes notar que en ciertos casos sí hay cabello en la zona de la nuca. Esto se debe a que ahí no están activos los receptores hormonales que en muchas ocasiones son culpables de la pérdida la melena en la parte superior de la cabeza.

Aunque sean extraídos, los folículos (estructura de la piel de la que crece el pelo) de esta área conservan su resistencia a la alopecia androgenética, el tipo más común de calvicie. Por ello, son útiles para restaurar las zonas donde ya no hay crecimiento de cabello.

Hay varias técnicas para extraer el cabello que se va a trasplantar. La primera es la extracción de una tira de cuero cabelludo o Técnica FUT (FUSS). En este proceso se hace una incisión en la nuca y se saca una banda de piel con pelo. Luego se divide la tira en unidades más pequeñas, de uno a tres pelos y se va implantando en las zonas calvas.

Este proceso tiene la ventaja de que se implantan muchas unidades de folículos en una sola sesión.

La segunda técnica es la extracción de unidades foliculares. En ésta, se extraen los folículos uno a uno con un microbisturí que después los implanta en las zonas afectadas. Como ventaja, esta técnica no deja cicatriz, pero es mas lenta y sólo inserta pocas unidades por sesión.

En caso de que el paciente de plano no tenga cabello ni en la nuca, se puede optar por extraer los folículos de otra zona, como la barba o el tórax.

Una vez que el cabello está en la nueva zona, es más resistente a la caída y se ve completamente natural. Incluso se puede peinar, cortar y pintar como en cualquier cabeza.

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Esta técnica ha cobrado popularidad porque puede ser usada no sólo para tratar calvicie, sino también para restaurar y cubrir ciactrices. También puede ayudar a cubrir pequeños huecos en la barba o cejas.

Eso sí, es importante recalcar que esta técnica no es milagrosa. En caso de que los pacientes sean muy jóvenes se recomienda no recurrir a este método, ya que aún no se define el patrón de pérdida del cabello. Si la persona sigue perdiendo cabello en otras zonas, llega un punto en el que no se pueden realizar más trasplantes, ya que sólo se puede hacer con su propio cabello y no el de alguien más.

También es importante tomar en cuenta el tiempo de recuperación, ya que las suturas se retiran a los quince días del procedimiento. Sin embargo el área de donde se hace la extracción no recupera su elasticidad normal hasta un año después.

El factor económico también es un gran impedimento para que muchos recurran a esta solución. Aunque el tratamiento varía según las necesidades y condiciones de cada paciente, un proceso de trasplante completo puede llegar a costar 60 mil pesos.

¿Te animarías a probarlo?

con información de Esquire, El Diario, Armani Medical e Instituto Médico Láser

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