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Paula, la hermana olvidada de Adolf Hitler

Nunca se interesó por el movimiento nazi ni estuvo vinculada con el partido de su hermano, de hecho él le pidió que se cambiara el apellido
Maricela Flores | 20 de Abril de 2017 | 04:00

El nombre de Adolf Hitler es conocido en todo el mundo, pues pasó a la historia como el más grande genocida. Este personaje nació el 20 de abril de 1889; fue el cuarto hijo del matrimonio formado por Alois Hitler y Klara Pölzl.

Aunque nos da la sensación de que fue hijo único, lo cierto es que Adolf tuvo cinco hermanos: Gustav, Ida y Otto, quienes eran mayores que él; así como Edmund y Paula, los hermanos menores. Además, tenía dos medioshermanos, quienes eran producto del matrimonio anterior de su padre: Alois y Angela.

Pero en esta ocasión, queremos centrarnos en la hermana menor de Hitler, en Paula. Ella y Adolf, fueron los únicos de la familia Hitler en alcanzar la mayoría de edad, ya que ninguno de sus tres hermanos pudo vivir más de 10 años.

Además, esta mujer no pasó desapercibida en la historia, ya que ayudó a entender el comportamiento de su hermano, al revelar secretos sobre sus costumbres y su infancia. La relación entre ellos no era muy fluida, pues solo se veían una vez al año. Incluso reveló que el líder del nazismo siempre mantuvo una relación distante con toda la familia.

Adolf le insistió en varias ocasiones a su hermana que cambiara su apellido, de Hitler al de Wolf, y ella así lo hizo, su nuevo nombre era Paula Wolf, pero el cambio no le sirvió de mucho, porque todos sabían de quién era hermana.

Paula dejó Múnich y se mudó a Austria, pero no dejó de gozar de la dieta mensual que le enviaba su hermano. Decía que a veces, el dinero iba acompañado de otros obsequios como caramelos o galletas, un gesto bastante tierno como para venir de alguien como Hitler.

A finales de mayo de 1945, un oficial de inteligencia de Norteamérica logró dar con ella, pues era considerada como una pieza clave de la investigación contra el líder nazi. En un principio Paula se negó al interrogatorio, pero terminó por revelar algunos aspectos, como por ejemplo: que nunca le gustó la carne, que tuvo una buena formación católica y que jamás se sintió identificado con su familia, pues decía que únicamente le pertenecía a su pueblo.

Esto último nos demuestra por qué costó tanto encontrar vestigios sobre su familia. De hecho, en algún interrogatorio, la mujer declaró “es como si no existiéramos, como si Hitler nunca hubiese tenido familia”.

Hay que resaltar que Paula nunca se vinculó con el partido de su hermano y tampoco sintió interés por el movimiento nazi. Durante la guerra, trabajó como secretaria en un hospital. Cuando todo acabó, fue retenida por el servicio de inteligencia del ejército norteamericano.

Fue liberada porque no tenía ningún cargo en contra, por lo que consiguió trabajo en una tienda de arte en Viena. Luego se trasladó a Berchtesgaden. Esta mujer nunca se casó y vivió sola hasta su muerte el 1 de junio de 1960.

Con información de El Mundo, Muy Historia y Guioteca

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