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Iván “El Terrible”, el primero y el más sanguinario zar ruso

Asesinó y empaló a poblaciones enteras, mató a su propio hijo y murió antes de una buena partida de ajedrez
Estephanie Gutiérrez | 17 de Marzo de 2017 | 22:12

Hijo de Basilio III y de Elena Glinski, nieto de Iván III Vasilevich el Grande, fue el primero de los príncipes rusos en hacerse llamar “zar de todas las Rusias “

Con la muerte de su padre en 1533, Iván IV Vasílievich que solo tenía tres años debió gobernar bajo el brazo regente de su madre, que cinco años más tarde fue asesinada debido a las intrigas entre las familias boyardas que de disputaban el poder. Durante los años que precedieron a su gobierno, el niño fue usado por los Glinski y los Bielski, pero al cumplir los 18 años, en 1547, tomó el poder en su mano, ayudado de Rada, un consejo entre cuyos miembros estaba el sacerdote Silvestre, Macario, el preceptor y el secretario Alexei Adeshav, además de la princesa Anastasia Romanov, con quien se casó en ese mismo año.

Durante los años en que su madre fue asesinada, los pleitos entre diferentes familias marcaron al niño Iván, por lo que durante su vida tuvo una fuerte desconfianza a los nobles de sangre; su rencor hacia los boyardos (nobles) no lo abandonó jamás, pero a pesar de ello, sus primeros años en el poder lo calificaban como un hombre estratégico, estadista de buena estirpe.

El territorio que heredó del gobierno de su padre era extenso, tenía a los pueblos apostados a las orillas del Mar Negro, a los territorios de la cuenca del río Dniéper, Oká y Desná, además de los estados circunvecinos de Moscú, para convertir a ésta en la “tercera Roma”, idea que impulsó a Iván a la gran expansión territorial.

Para 1593, murió el zarevich Dimitri, entonces el único hijo varón de Iván, al mismo tiempo que el zar enfermó gravemente. Aprovechando esta situación, las tribus mongolas iniciaron una serie de revueltas ante la incompetencia del soberano, lo que más tarde sería el origen de su maldad.

Reunió y codificó las ordenanzas del reino en un código (el «Sudiébnik», 1550), en 1549 convocó por primera vez los «Zemski-Sobor», especie de estados generales rusos, y dos años después, un concilio para organizar una Iglesia afín a sus propósitos. Fijó a los campesinos a la gleba, formó un cuerpo armado, cuyos miembros eran recompensados con parcelas de tierra.

Durante su mejor época, conquistó muchos territorios para su país, lo que hizo de Rusia, uno de los imperios más poderosos del globo, pero solo unos años después, comenzó a presentar los primeros síntomas psicopáticos, que los llevaron a ser el “Terrible”.

Ante la crisis económica que atacó a su país gracias a la rebelión de los campesinos explotados y la desconfianza en la nobleza, Iván ordenó asesinatos indiscriminados, torturas inimaginables, ordenaba cazar a sus enemigos y lanzarlos a los perros de caza para que los devorarán vivo.

Tras los conflictos con los boyardos, fueron éstos quienes ordenaron asesinar a la esposa de Iván, Anastasia, hecho que desató la locura del zar, un gobernante psicópata y autoritario que, según se cuenta, gritaba de terror cada noche, hasta que sus sonidos despertaran a todo el Kremlin. Pasaba de la euforia a la depresión, lo que se acentúo con la muerte de su consejero principal, Macario.

Uno de los hechos que se consideran el inicio de su gobierno de terror fue una reunión que tuvo con integrantes de los boyardos comandados por Afanasio, el sucesor de Macario, donde se le pidió que dejara el poder; ante tal situación, el gobernante lanzó un par de cartas que debían ser leídas en cualquier plaza para que se supiera que si él abdicaba, lo haría no sin ir a la guerra civil. El temor de una guerra, obligó a que Iván siguiera gobernando, entonces fue cuando creó la Oprichnina, una guardia personal y estatal de uso militar que ejecutaba a nobles y miembros del clero que se opusieran a los deseos del zar, así lo señala Biografías y Vidas

El uso de estos guardias causó miles de muertes durante ocho años, esta misma “policía” se encargaba de encarar a cualquiera a quien se le acusara de traición para condenarlo a la pena de muerte. Con la ayuda de los Oprichnina atacó al poblado de Nóvgorod, a la que acusaba de querer unirse a Lituania. Su grupo torturó, decapitó y empaló a más de 60 mil de sus habitantes.

En sus últimos años de vida, Iván “El Terrible” secuestraba a los hijos de sus enemigos a cambio de la entrega de territorios, destruía ciudades únicamente por el gusto de hacerlo, dio rienda suelta a sus perversiones, se jactaba de haber quitado la virginidad a mil mujeres y luego asesinar los hijos resultantes de las relaciones.

En un ataque de ira, Iván mató a su propio hijo, el zarevich Iván, cuando lo atacó con un bastón en 1580, esta situación provocó que el loco emperador se arrancara el pelo y tuviera que ser encerrado en una habitación donde arañaba las paredes hasta sacar sangre de sus dedos, de acuerdo con Mi Historia Universal

Iván “El Terrible” murió la mañana del 18 de marzo de 1584, cuando se disponía a jugar una partida de ajedrez. Los sucedió en el trono su hijo Teodoro I de Rusia, conocido también como el títere de los boyardos, según National Geographic

Su legado cambió para siempre la estructura política en la que hasta hoy está basada Rusia y la gran expansión territorial se debe a él, pero su deuda económica dejó a su nación en ruinas.

Se cree que Iván se volvió loco debido a los altos niveles de mercurio que tenía en el cuerpo, aunque esto pudo deberse a un envenenamiento por parte de los boyardos o al tratamiento de la sífilis que en ese entonces se atendía con mercurio.

 

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