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Kitty Genovese, la mujer que fue asesinada “frente a 38 personas”

Fue violada y apuñalada, pero un documental desmiente la terrible crónica manejada en 1964 por el New York Times
Maricela Flores | 13 de Marzo de 2017 | 03:00

Catherine Susan Genovese era una chica como cualquier otra, lo que la hizo diferente a las demás fue su terrible muerte. Ella nació el 7 de julio de 1935 en Brooklyn, Nueva York, y fue asesinada el 13 de marzo de 1964, en Queens. Tenía 28 años de edad.

Provenía de una familia de clase media y era la mayor de cinco hermanos, por lo que a los 19 decidió independizarse y buscar una mejor vida. Tuvo varios trabajos en “la gran manzana”, hasta que encontró un puesto como encargada de un bar en Queens.

Ahí conoció a Mary Ann Zielonko, una chica con la que inició una relación amorosa y con la que más tarde compartiría departamento. Su vida parecía tranquila, por lo que nadie imaginaba que se convertiría en protagonista de uno de los peores crímenes cometidos en Estados Unidos.

La versión "oficial"

Aquel 13 de marzo, hace exactamente 53 años, Kitty regresaba de trabajar pasadas las tres de la madrugada. Estacionó su auto y caminó hacia su departamento en la calle de Kew Gardens. De pronto vio a un hombre recargado en la pared, por lo que caminó a prisa hacia su casa, pero el sujeto la alcanzó.

Winston Moseley la apuñaló dos veces en la espalda. De acuerdo con informes de la época, a pesar de la hora, varios vecinos escucharon sus gritos de auxilio, pero ninguno la ayudó ni llamó a la policía. Solamente una persona se atrevió a gritar: “¡Deje en paz a esa muchacha!”.

El agresor huyó, pero nadie se acercó a ayudar a Kitty, que como pudo, se arrastró a la entrada de su edificio. La joven estuvo ahí, sola, casi durante media hora, hasta que su atacante regresó por ella.

Sí, Moseley volvió y la apuñaló nuevamente, pero no conforme con eso, la violó y le robó el dinero que llevaba. Otra vez, nadie hizo nada.

Cuando todo acabó, un hombre llamado Karl Ross llamó a la policía, pero ya era demasiado tarde.

Indiferencia "total"

La muerte de la joven de 28 años sacudió a las personas, pero lo que más impactó a todos, fue la indiferencia de aquellos que pudieron ayudar a salvar su vida, y no lo hicieron.

Dos semanas después, el New York Times publicó un artículo sobre el crimen, firmado por Martin Gangsberg en el que aseguraba que 38 personas fueron testigos del brutal ataque y que desde sus ventanas todos miraban lo que ocurría, dejando que la mujer muriera sola en la calle.

Los primeros párrafos del artículo de Gangsberg decían: “por más de una hora, 38 ciudadanos respetables y cumplidores de la ley de Queens vieron a un asesino perseguir y golpear a una mujer en Kew Gardens… nadie llamó a la policía durante el asalto; un testigo lo hizo después de que la mujer murió”.

¿Quién era el asesino?

Winston Moseley tenía 29 años de edad, tenía un trabajo, estaba casado y dos hijos. Fue capturado y confesó el asesinato de la joven, dijo que simplemente quería “matar a una mujer”. También confesó el asesinato de otras dos jóvenes y más de 30 asaltos con violencia. Después de los análisis, los psiquiatras lo declararon necrófilo.

Fue condenado a pena de muerte, pero después de una apelación, cambió a cadena perpetua. En 1968, gracias a un elaborado plan, consiguió escapar. Cuando era trasladado a un hospital golpeó al guardia que lo acompañaba, luego tomó cinco rehenes, de quienes abusó sexualmente y a quienes golpeó con un bate.

Luego de este lamentable hecho, fue detenido nuevamente y llevado a prisión, donde murió el 4 de abril de 2016, a los 81 años de edad.

El documental que derriba la versión oficial

Hay un documental en Netflix llamado The Witness, dirigido por James Solomon y protagonizado por William, uno de los hermanos de Kitty, quien intentó revivir lo que pasó aquella noche. Durante 10 años investigó el caso y habló con los “testigos” sobrevivientes de aquella época y descubrió que las cosas no pasaron como lo decían los medios de comunicación.

De entrada, Kitty no murió sola, pues una vecina salió a ayudarla y se quedó a su lado mientras fallecía. Además, el número de testigos no era exacto, ni la mayoría vio lo que pasada. Ellos señalaron que sólo escucharon gritos y pensaban que se trataba de una pelea callejera.

Al menos dos personas llamaron a la policía, la cual no llegó a tiempo. De hecho, uno de los primeros efectos que tuvo el caso, fue la creación de la línea de emergencias 911, la cual es una de las herramientas más importantes en Estados Unidos para denuncias crímenes y que sigue en función. Sí, la muerte de Catherine Susan Genovese sirvió para que, posteriormente, miles de personas pudieran salvar su vida a través del 911.   

Con información de Biobiochile, Cultura Científica e Infobae

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