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Rita Guerrero, la bruja del rock mexicano

Nunca una voz como la de Santa Sabina había sido abrazada por la música nacional
Estephanie Gutiérrez | 10 de Marzo de 2017 | 23:24

Rita es, aún es, una de esas mujeres que cambian inmediatamente el humor de la habitación a la que entran. Bonita, pero no típica, tenía una de esas voces que cuando la escuchas sabes que no hay duda, es ella. Un aire de misticismo que rodeaba la esfera en la que se desenvolvía. Vocalista de Santa Sabina, la voz de una generación, una liderada por una mujer, la Bruja de la Sabina.

Rita Guerrero nació en la ciudad de Guadalajara en Jalisco el 22 de mayo de 1964, era la menor de una familia con 11 hermanos. Aprendió su gusto por la música de su padre, un trompetista que le enseñó a tocar la guitarra. De su madre aprendió la fuerza que siempre la caracterizó.

La primera vez que se involucró en el mundo de las artes, fue cuando a los 10 años comenzó su instrucción en el taller infantil de música del departamento de Bellas Artes en la Universidad de Guadalajara. Años después se inició en la formación como pianista, que no terminó. Con 20 años llegó a la Ciudad de México para ingresar al Centro Universitario de Teatro de la UNAM, donde estudió Actuación. Mientras participó en una huelga estudiantil conoció a Los Psicotrópicos, un grupo de jazz experimental con el que inició sus primeros conciertos.

Terminó la carrera en 1987, pero ya había participado en la telenovela Martín Garatuza para la casa Televisa en 1986, pero fue gracias a este proyecto que decidió no trabajar en estos seriados pues encasillan a los actores.

Rita, actriz

Para 1990, Rita participó en la cinta Ciudad de Ciegos, dirigida por Alberto Cortés, pero un poco antes, en 1988, participó en una obra llamada Vox thanathos de David Hevia, que marcó la idea de la creación de Santa Sabina. También en el 90, cuando poco a poco afianzaba su personalidad en la TV condujo Águila o Rock del Canal 11 y en el 96 era la conductora de La Materia de los Sueños del Canal 22.

En 2009, Guerrero dirigió y actúo en el espectáculo Livre Vernell con el Coro de la Universidad del Claustro de Sor Juana, del que se convirtió en directora y el lugar donde fue velada el día que murió. 

Rita, pisotrópica

Cuando Rita conoció a Los Psicotrópicos supo que era el elemento que faltaba para Poncho Figueroa, Pablo Valero y Jacobo Leiberman, la primera obra en la que trabajaron fue en el musical Amérika, basada en la novela de Frans Kafka, ahí se dieron cuenta que tenían un proyecto que construir. Cuando se disolvieron Los Psicotrópicos, poco a poco se fueron construyendo en un estilo musical que destacaba, entonces nació la Santa Sabina, en honor, por supuesto, a la chamana oaxaqueña María Sabina.

La alineación ya estaba conformada, tenían ahora que definir cómo harían su música, así que decidieron hacer los rituales que los distinguiría. Escribían letras y componían música sobre temas oscuros, de los que nadie estaba hablando. No tenían para ese entonces la popularidad de Caifanes o los novatos de Café Tacvba, pero eran más poderosos. Cuando Rita se subía al escenario, colocaba ofrendas florales, hacían juegos de luces, su voz mágica y el talento de la banda resaltaba cada que se presentaban en el Tutty Frutty, el Rockotitlán o su casa de siempre El L.U.C.C (La Última Carcajada de la Cumbancha). 

Rita, Santa

Después de la cinta Ciudad de Ciegos para la que hicieron el soundtrack, Santa Sabina firmó con la disquera internacional BMG, con quien grabaron el primer disco que produjo Alejandro Marcovich en 1992. Vino entonces el éxito de Azul Casi Morado, Liberman ya no estaba en la banda, había sido reemplazado por Juan Sebastián Lach.

Tras un éxito rotundo del debut del Santa Sabina, grabaron el segundo álbum producido por Adrian Belew de la súper King Crimson. Nació entonces Símbolos que se lanzó en 1994 y del que se desprende temas como Estando aquí no estoy. El éxito los había llevado hasta los canales internacionales como MTV.

A finales de 1995, Rita quería el tercer disco y para ello consiguieron la producción de Pedro Aznar, que hizo Babel, considerada su obra más conceptual, en 1996. Para el año 2000, se grabó Mar adentro en la sangre, producido por Benny Ibarra, donde plasmaron el expresionismo alemán y el surrealismo español.

Ya independiente, grabaron para 2003, su último disco de estudio titulado Espiral. Durante todos estos años, la alienación de la banda cambió drásticamente, pero Guerrero seguía siendo la cara principal. Mientras ella, por su parte, conducía programas de TV, hacía caravanas de ayuda para la guerrilla en Chiapas, apoyando al Ejercito Zapatista de Liberación Nacional (EZLN), su presencia fue de las pocas cosas estables en el rock de ese tiempo, era la mujer que mejor lo representaba.

En 2004, Santa se separó y Guerrero comenzó a trabajar como directora del coro del Claustro, pero en 2008, la banda se reunió para una presentación en el Vive Latino.

¡Adiós, Rita!

En 2010 la alineación se unió por última vez en un concierto para ayudar a la enfermedad de Rita, quien había anunciado que sufría cáncer de mama.

Guerrero había sido tratada gracias al Seguro Popular, pero nunca tuvo el apoyo necesario ante la enfermedad, así que decidió tratarse de forma alternativa. Con solo un año de enfermedad, Rita murió el 11 de marzo de 2011 a los 46 años en el Instituto Nacional de Cancerología de México.

La voz de la Santa Sabina se había apagado debido a un mal tratamiento y una enfermedad agresiva. 

Con información de La Banda Elástica y Revista Replicante

 

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