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Charles Bukowski, la virginal y trágica vida del “Viejo Indecente”

Durante 40 años de su vida fue abstemio al sexo, pero no al alcohol; hasta su éxito las mujeres comenzaron a seguir su pista
Estephanie Gutiérrez | 9 de Marzo de 2017 | 04:00

El señor de las letras sucias, el poeta maldito que se mete en la piel con cada línea que escribe, puerco, amoroso, intenso y pervertido, el viejo indecente y feo que fue más de lo que quería creer.

Henry Charles Bukowski, Hijo de un oficial norteamericano y una mujer alemana, su familia llegó a Estados Unidos cuando él tenía tres años. Creció en un barrio pobre al que golpeó la Depresión de 1929, soportaba los castigos de su padre y la miseria. Fue a la escuela de Periodismo mientras realizaba varios oficios, desde lavaplatos hasta valet parking, pero no se graduó, pues ya tenía un duro problema de alcoholismo, así que fue vagabundo por un tiempo. Fue por allá en esa época cuando comenzó a escribir sus primeros poemas.

Para 1956, Bukowski, como hace referencias en varios de sus libros, trabajaba en el servicio de correos, lo que dio inspiración a su primera novela El Cartero en 1971, que protagonizó por primera vez el emblemático Henry Chinasky, el alter ego de Charles, en la única novela que no aparece es en Pulp de 1994. A los 50 años, el escritor dejó su empleo en correos para sobrevivir con sus letras.

Durante sus primeros 40 años de vida, Bukowski no tenía ninguna experiencia sexual, no había salido con ninguna chica desde que estaba en la Universidad, él mismo estaba convencido de que era muy feo como para salir con una mujer. Su familia se había encargado de hacerlo ver como un hombre feo, huraño y con un terrible problema de acné. Sus párpados, espalda, hombros y rostro estaban agrietados por los granos. Cuando iba a la secundaria, sus profesores le pidieron que dejara de ir un tiempo mientras se le quitaban las pústulas en la cara.

En su familia, Charles sabía que su padre podía batirlo a golpes cada que quisiera y su mamá siempre debía obedecer a su esposo. Bukowski comenzó a beber a los 17 años, inducido por su amigo Baldy, hijo de un cirujano que había perdido su licencia por ser alcohólico y que tenía una bodega llena de alcohol, a donde Baldy invitaba a tomar a Hank. Al principio, a Charles no le gustaba tomar, pero más tarde ya no había vuelta atrás: “La vida era estupenda y yo era poderoso” según decía el autor,

A pesar de que ya no iba a la escuela, siempre estaba en la biblioteca donde conoció a D.H Lawrence, Sinclair Lewis o John Fante. Supo que quería dedicarse a las letras, pero para ello necesitaba acumular experiencia para publicar sus escritos.

Dilapidaba su dinero en apuestas de caballos y alcohol. En diciembre de 1969, Charles recibió una llamada, alguien le decía que si dejaba la oficina postal le daría cien dólares mensuales durante toda la vida, era John Martin, editor de Black Sparrow Press. Unos días después, Hank se comprometió y dijo que lo haría.

Para ese entonces, Charles había enviado cuentos de poemas sueltos a diversos diarios, pero nadie lo contactaba, su máximo logro era trabajar para una columna semanal llamada Escritos de un viejo indecente que publicaba en el Open City de Los Ángeles.

La vida que narra Charles en diversas obras, era en realidad la que tenía, Black Sparrow Press hacía conferencias donde Hank tendría que leer, conceder entrevistas, dar recitales, entonces con el éxito llegaron las mujeres. Desde ese momento su vida sexual fue lo más intenso que había, jovencitas, las mujeres “locas” como él las llamaba, las poetisas, alcohólicas, llegó a acostarse con tantas chicas que perdió la cuenta.

Al final de su vida, Charles escribió más de 50 libros, incluyendo cinco novelas autobiográficas, sus versos no tenían ritmo, pero era lo mejor que se había escrito en aquellas décadas.

Henry Charles Bukowski fue diagnosticado con leucemia en 1993 y falleció el 9 de marzo de 1994 en San Pedro California con 73 años, poco después de terminar Pulp. Sus restos fueron conducidos al cementerio por monjes budistas y en su lápida se resume el nihilismo con el que condujo su vida : “Don´t try” (No intentes)

Con información de Clarín y Huffington Post

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