| | Terremoto de 1985 La tragedia sentó un precedente nacional y marcó a una buena parte de los jóvenes actuales, quienes nacimos alrededor de esa fechatVa.com.mx 2008-09-17 Envía tu comentario
Aunque muchos aún no nacíamos, el terremoto
ocurrido el 19 de septiembre de 1985 delineó varios de los hábitos nacionales
con que hemos crecido. A partir de esa tragedia, se hicieron comunes los
simulacros de sismo que a todos nos tocaron más de una vez en la escuela.
También, cobró fama la solidaridad mexicana
y quedó en claro lo que actualmente ha vuelto a ser evidente: la ciudadanía de
nuestro país reacciona ante las tragedias con mayor eficacia que el gobierno.
En la red hay gran variedad de testimonios sobre aquel 19 de septiembre.
Seleccionamos algunos.
"Tenía apenas 9 años.
Estaba recostado en un sillón. Mi madre estaba peinando a mi hermana Faridee, a
quien llevarían posteriormente al kinder... Mi papá me urgía a ponerme el
uniforme de la primaria... justo a las 7:19, comenzó el sismo. Primero, la
sensación fue de vaivén... De inicio fue suave, pero pronto comenzó a agitarse
más la tierra. Mi madre me dijo que estaba temblando. Yo a esa edad no sabía
qué era un temblor. Temí y la abracé.... El espejo de la sala, de unos quince
kilogramos, se mecía como si fuese de plástico. Se caían cosas del juguetero,
del librero y de la alacena".
"Según las cifras oficiales fueron 6 mil
muertos y más de 10 mil heridos, pero los que aún recordamos, sabemos que los
muertos superaron por mucho esa cantidad... Recuerdo lo que vi en las imágenes de
televisión.
Por toda la ciudad, edificios derrumbados: la Unidad Tlatelolco, canal 5, los
multifamiliares Juárez y los hoteles Hilton, del Prado y Regis. Eran imágenes
escalofriantes, parecía zona de guerra".
"Luego de algunos días, mis padres me
llevaron a la zona donde estaban los escombros. Mucha gente había quedado en la
calle y ahora vivía en albergues. De todas partes llegaba ayuda para los
damnificados... No crean que habíamos ido para ayudar, no, mis padres y yo
estábamos ahí, como muchos otros, para aprovechar la situación y recoger de
entre los escombros todo aquello que pudiera servirnos y, no sólo eso, sino que
además nos hacíamos pasar por damnificados y comíamos en los albergues y nos
llevábamos ropa, zapatos y despensa. El hedor a muerte y la tristeza era algo
común por aquellos días".
"El
epicentro había tenido lugar en las costas de Guerrero. El sismo provocó la
muerte de más de nueve mil personas y el derrumbe de cientos de edificios,
entre ellos el de Televisa, lo que provocó que salieran del aire... Su señal
llegó hasta las dos de la tarde. Yo no presencié el temblor debido a que no
nacía aún. Sin embargo, hace algunos años tuve la oportunidad de leer el libro
de Elena Poniatowska titulado Nada, Nadie,
el cual relata las experiencias sufridas tanto por la autora como por algunos ciudadanos".
"Tenía 10 años cuando sucedió el terremoto,
era muy difícil para los niños de aquella época, como yo, dimensionar el tamaño
real de estas tragedias".
"Nos dirigíamos a la escuela, mi mamá, mis
dos hermanas y yo. Íbamos caminando a la mitad de la calle cuando sentí que se
movía demasiado el piso. Los portones de las casas hacían estruendo, los perros
aullando y yo perdía el equilibrio. Lo que hice fue correr hacia un poste para
mantener el equilibrio".
Yo nacería 40 días después del terremoto. Aquel 19
de septiembre, mi madre no entendió la dimensión real de los hechos hasta que
salió a la calle, a buscar dónde pasar la noche. Se había terminado de bañar y
vio a mi papá salir de la regadera corriendo y tomar a mi hermano de seis años.
Ella abrazó a mi hermana, de cinco, "pero yo no sentí que fuera muy fuerte el
terremoto", dice. "Y nos quedamos parados frente a la puerta de la recámara... Oí
un ruido horrible y vi correr la mesa del comedor como si alguien la moviera.
Es tan rápido que no alcanzas a entender. Pensé que era brujería. Luego oí un
golpe en el baño y vi el azulejo tirado. Se calmó el temblor y al poco rato
empecé a sentir que la loseta brincaba. Entonces, comencé a escuchar gritos y a
ver los edificios caer. El ruido de la tierra al temblar es particular... Mucha
gente corría en las calles, cubiertas de polvo... Durante meses pasé todos los
días frente al edificio que abandonamos. Bajaba del taxi, veía que siguiera en
pie y me iba. Sólo así podía conciliar el sueño."
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Jessy/ México  | | La mayor parte de los que aquí contamos lo que vivimos ese día, éramos niños. Quizá dejamos escapar algunos detalles, pero aunque mi mamá insista en decir que no viví nada de esto, no me engaña.
Yo vivia en pleno corazon de la colonia Roma. A espaldas de la Avenida Insurgentes y a media cuadra de Alvaro Obregón.
Dormía, ya que inicié la secundaría días antes y por la tarde. Me desperté de repente como si fuera un sueño, y nunca entenderé porqué mis primeras palabras cuando me incorporé fueron "ya se cayo un edificio"... vi a mi madre sentada en el sillòn frente a mi cama, blanca como papel, tratando de tranquilizarme. Cayeron poco a poco un librero, que hizo un ruido tremendo al romperse todos los vidrios. Un espejo enorme que estaba en el pasillito, una pecera que utilizaba como dulcero para mis golosinas y otros adornos que estaban en la sala.
Mi cama se movía como si hubiera sido una lancha en el lago de Chapultepec, cuando la mueves a propósito. Vivíamos en un octavo piso, pero fue la gracia de Dios y lo exigente del Arquitecto que construyó ese edificio lo que hoy nos permite seguir viviendo.
Mi papá bajó a tirar la basura y fue subiendo poco a poco, temiendo ya no encontrarnos.
Al salir, no se veía nada. Todo era blanco. Cuando empezamos a ver lo que había sucedido, zona de guerra tal cual. Edificios derrumbados, gente gritando, llorando. Otros corriendo y unos más detenidos como si les hubieran pegado los pies a la tierra, sin vida en los ojos... eso me impactó. Cuando esa misma noche se escuchaban los ruidos de los que intentaban sacar a los sobrevivientes del edificio en la esquina. Era más alto que el de nosotros, y cayó sobre Alvaro Obregón. Si hubiera caído al lado contrario, no lo estaría contando ahorita.
Por las noches se veían los incendios a lo lejos, y días despues el olor... horrible. Al regresar a la escuela nos enteramos de que algunas compañeras que no conocíamos todavía, ya no estaban con nosotros.
Compañeros de la primaria que entraron a otras escuelas, como la 3, para varones, unos salieron de entre los escombros y otros ya no lo lograron.
Si bien hubo actos de rapiña, gente que se aprovechó de la situación para su provecho, también hubo grandes muestras de solidaridad internacional. Llegaba ayuda, aunque no se supo distribuir. Se formaron los topos, que incluso han ayudado a nivel internacional. Se supo mostrar valor para ayudar a quienes estaban peor que nosotros.
Preparados para algo así, jamás estaremos. Por muchos simulacros que se hagan, éstos no asemejan para nada la angustia y el terror de vivir un terremoto real. Disminuye la capacidad de raciocinio ante el instinto de supervivencia.
La ciudad de México cambió radicalmente tras ese día. En apariencia y en espíritu.
Vaya un "descansen en paz" a todos los que ese día fallecieron. Las costureras, los niños, los padres de familia, los familiares que no volvimos a ver, los maestros de la escuela... todos y cada uno de los desaparecidos.
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2008-09-19 17:49 |
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Luis Gonzalez/ Mexico, DF  | | Yo tenia 12 años y estaba en la secundaria en la colonia Transito, por el metro san Antonio Abad, ya me habian regresado por dejarme el cabello largo, recuerdo que era mi epoca mas rebelde y al salir de la escuela me encontre a mi tia que habia dejado a mi primo y mi tio estaba en su coche esperandola, como no supe que hacer le pedi 20 pesos para la credencial y le estaba diciendo eso cuando comenzo a moverse la tierra, vi pasar a dos de mis compañeras y no podian avanzar, ya que el mismo movimiento las regresaba, las señoras se comenzaron a hincar y rezar, mi tia empezo a llorar y a rezar y mi tio salio de su coche completamante blanco del susto (era muy moreno) y la regaño por llorar, me imagino que de nervios a lo que yo tambien por nervios le grite que la dejara en paz, no se todo ocurrio tam rapido que recuerdo que yo pense que era el fin del mundo ya que un edificio que acababan de construir enfrente se le cayeron todas la paredes y a mi escuela se separaban las escaleras como un metro y rebotaban contra el edificio de los salones, un poco mas adelante los edificios de las costureras se cayeron y terminamos cubiertos de polvo, despues estuvimos sin luz mas de una semana y sin agua, corriamos en cuanto llegaba una pipa, quiza no lo senti tanto por que gracias a dios no perdi ningun familiar, pero si olia a muerte en toda esa zona del centro es algo que nunca he vuelto a sentir y dios quiera que nunca vuelva a pasar con esa intensidad, ahora tengo mi esposa y mi hijo y creo que me pondria muy nervioso de pensar que les pueda pasar algo en una situasión asi. |
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2008-09-18 15:37 |
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Oruha/ México, D.F. | | Yo 4 años, mi hermanita 2 (a punto de ser 3) y mi mamá estaba embarazada de mi hermano, quien nació un mes después del temblor...
Estábamos dormidas las tres, mi padre se acostaba en una litera porque trabajaba un taxi. Mi mamá nos despertó cuando el temblor se incrementó, y le pedía a mi padre que la ayudara a pasarnos bajo la litera porque con su barrigota no podía; yo brinqué bajo la litera y vi que algunos cuadros y fotos de la pared se movían; mi hermana lo único que quería era dormir. Nosotros vivimos en la Gabriel Hernández, atrás de La Villa, pero como la casa esta a las faldas del cerro, sí se sienten fuertes los sismos.
Regresando al tema, ese día mi mamá prendió una minitele de pilas, y ahí me forjé una consciencia sobre los terremotos, los estragos, las muertes... Una de mis tías con las que hemos vivido toda la vida trabaja en la SSP; en aquel año, las oficinas estaban a un lado de Tlaxcoaque, cerca de Pino Suárez, en el mero Centro del DF, donde muchos edificios se cayeron, incluso su propio centro de trabajo se hundió 2 pisos; ella se encontraba arreglando en los baños del 7o piso, siempre le gusta llegar temprano y fue precisamente donde le agarró el temblor. Ella usaba tacones, pero a partir de este evento dejó de usarlos porque tras su escape del edificio no pudo correr o se caía. Gracias a Dios se salvó, pero muchos de sus compañeros no, y dice que veía patrullas llenas de cadáveres que sacaron del edificio. Cuando llegó a nuestra casa, estaba hecha un mar de lágrimas; sus fuertes golpes en la puerta me sobresaltarn, pero al escuchar las cosas que contaba me daban miedo. De hecho, cuando a veces pasábamos por el Centro y veíamos los edificios como esqueletos (sin ventanas, cuarteados, sostenidos por maderas), me daba muchísimo miedo de que se cayeran...
Dirán que era muy pequeña para acordarme, pero yo he registrado en mi memoria eventos desde los 2 años, no todos, pero sí algunos trascendentes; por eso el temblor del 85, así como la explosión de San Juanico en el 84 han sido de los más grandes y temibles momentos que he presenciado, aunque no he salido afectada físicamente... |
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2008-09-18 10:50 |
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ARQ. ALFREDO C.E./ MEXICO  | | HOLA PRIMERO POR QUE DICEN QUE EL COMENTARIO DE UNA FAMILIA VIVAL APROVECHADA Y OPORTUNISTA ES BUENO. Y POR QUE SACAN COMO BUENOS, RELATOS DE GENTE QUE NO VIVIO EL SISMO, COMO TAL, PERO EN FIN.
YO VIVO EN LA ZONA CENTRO DE IZTAPALAPA Y DONDE VIVO ES PARTE DE LA ZONA II TRANSICION CERCA DEL CERRO DE LA ESTRELLA SIN ESTAR EN PLENO CERRO, AQUI LA TIERRA NO ES LACUSTRE, PERO YO LO CONSIDERO ZONA II AQUI MISMO DONDE VIVO PRESENCIE EL SISMO DE 1985, MI MADRE ME HABIA CAMBIADO DE ESCUELA A UNA PARTICULAR Y ERA MI SEGUNDO DIA,YO TENIA 11 AÑOS DE EDAD TENIAMOS EL NOTICIARIO HOY MISMO, Y ESTABA DESAYUNANDO CUANDO LA REPORTERA DIJO QUE ESTABA TEMBLANDO QUE MANTUVIERAMOS LA CALMA Y CAMBIARON DE CAMARA A CUANDO SE VEIA EL MOVER DEL CANDIL QUE TENIAN "LA IMAGEN QUE CONOCEMOS" Y EN ESO SE FUE LA LUZ,RECUERDO QUE ME PARE POR QUE TENIAMOS UN LIBRERO QUE SE MOVIA Y ESE SOPORTABA LA TELEVISION Y STEREO Y NO QUERIA QUE SE CAYERA, PERO MI MADRE ME DIJO, DEJA ESO Y VENTE PARA ACA, ES DECIR EL LUGAR QUE DIVIDE LAS RECAMARAS, LO SENTI TODO PRIMERO DE LADO A LADO, DESPUES COMO EN CIRCULO Y DEPUES DE ARRIBA A BAJO, RECUERDO QUE MI MADRE DECIA, QUE CUANDO SE IBA DETENER ESTO FUERON LOS SEGUNDOS MAS LARGOS DE MI VIDA.
YO FUI A LA ESCUELA REGRESE Y VIMOS LAS NOTICIAS DE LO ACONTECIDO, ERA INCREIBLE, VER LO QUE PASABA Y LO QUE SE TENIA QUE VIVIR LAS HORAS SIGUIENTES. |
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2008-09-17 22:52 |
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Jerry/ Puebla  | | yo tambien vivi en esa epoca en el Df, en la colonia del valle y relatos parecidos fueron los que vivi con mi familia, mi hermana de 2 meses de nacida, mi hermano mayor de 7 y yo de 5 años, levantarse para ir a la school, desayunar, bañarse, despues del temblor, se suspendieron clases, sirenas, no habia luz ni teeeeele para ver al tio gamboin y al gato GC hahhah , abres la llave del grifo y negra salia el agua. chaaale y la verdad parece como si hubiera sido ayer. |
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2008-09-17 19:37 |
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| Comentarios: 1 - 10 de 10 | | Agradecemos tu participación en este espacio, si aún no lo has hecho envíanos tu comentario | | | |
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