Sensual, cachondo, suave... a veces
grave, irreverente, nostálgico. Así es el blues, un blues que despide
emociones, una música que nació de la tristeza y cuyo camino en México nos
relata Jorge García Ledesma en su libro El
camino triste de una música, el blues en México y otros textos de blues,
cuya presentación será este jueves 28 en el Multiforo Cultural Alicia.
tva.com.mx lo entrevistó.
¡Esto
es blues!
Son casi las cinco de la tarde de
un martes que parece no terminar. El tiempo ha estado nublado y como que quiere
llover, tiempo ideal para hablar de blues
con una de las figuras más representativas del género en México: Jorge García
Ledesma, integrante desde hace 28 años de la banda Follaje y presidente de la
Asociación Mexicana de Blues (AMBlues) creada hace un año.
-¡Qué pasó! ¡Ya llegaron!- Nos saluda en la entrada de su
departamento. Viene cargado de periódicos y refresco; su estampa es singular,
una melena blanca, barba y mezclilla.
-Pasen, pasen, ahorita empezamos.
Y nos pasamos a lo barrido a hablar
de su libro, a escuchar a los consagrados, a una cátedra sobre lo qué es y
significa el blues, a recordar viejos fantasmas.
Iniciamos buscando entre el origen
de sus pasos, del título de este texto, El camino triste de una música.
Ése es el significado de la palabra blues: triste y melancólico, sacado de
onda. Así ha sido su historia, el triste
camino de una música a la que no le hemos dado paso...
Blues,
tan olvidado por nosotros y tan cerquita de lo divino
"Así es el blues", nos comenta.
"Hablar de él es hablar de rock y de jazz, es la raíz de donde parte toda esta
música hecha en principio por el pueblo negro, primero esclavo y luego dizque
emancipado y segregado. Posee la fuerza de quienes sufrieron en un país que no
era el suyo."
Por eso no se reconoce, "por ser
una música de resistencia, que busca libertad, y eso no le gusta a los
gobernantes y a las autoridades, ni empresarios."
Y no se le niega. Mientras que los
otros dos géneros han encontrado un lugar en la industria discográfica en
nuestro país, el blues ha sido relegado, confinado a bares y pequeños
establecimientos noctámbulos. No se ha dejado "maquillar" como menciona Jorge,
sin estar seguro si esa independencia es una bendición o su estigma.
"Son paradojas de la vida. El blues
ya lleva más de un siglo que nació y a nuestro país llegó después del rock and
roll, la verdad es que -en comparación con Estados Unidos- aún no hemos
terminado de nacer, aún no brota realmente nuestro blues, apenas lo estamos
haciendo.
Ser
burócrata para tocar el blues
Cuando él conoció a la "señorita de
la nostalgia", lo que estaba de moda era el rock and roll, The Beatles, Bob
Dylan, Rolling Stones y grupos por el estilo; se pone a buscar de dónde vienen
estas corrientes y ¡oh sorpresa! Del blues.
"Fue uno de esos encuentros
furtivos, pero chidos, de manera que cuando lo escuchas te enamoras, y a mi me
enamoró más que el jazz o el rock... ¡Uno no sabe con quién va a quedar!
"Fue el sentimiento, un sentimiento
padre, que no se preocupaba, ni se preocupa por decir las cosas. ¡Qué
importa! Sólo las dices aunque no haga
verso, lo que importa es que dice cosas, es libre, sincero, directo... Me cambió
la vida, pero lástima que no da para comer y hay que trabajar de otra cosa.
Ahora soy burócrata y ¡me voy a jubilar de eso
para seguir haciendo blues!
Uno se imagina en el argot popular
al tipo sentado en una silla alta con luces a medias y la armónica en la boca.
¿En la realidad así es el blues? Jorge afirma...
"¡Sí, así es! ¡Un antro oscuro con
una música bien chingona! Aunque pienso que el blues debería estar en los
palenques donde va toda la raza y en estas ferias de pueblo, pues esto al final
es una fiesta también."
Aparte de sus sonidos tan
característicos hay que disfrutar la letra, medio platicada a veces, cantada
otras. Se trata de comunicar algo, como un corrido mexicano, pero acompañado de
la guitarra eléctrica, del bajo, la batería, la singular armónica e incluso los
teclados.
"El blues es muy social, -afirma
colocando su vaso sobre el baúl antiguo que sirve de mesa- tal vez no tan político, pero comunica y
grita: "Aquí estamos, somos libres, me quiero reventar y quiero conseguirme una
nena para esta noche, hacerle el amor y lo que yo quiera."
¿Y
el libro? ¿Qué onda?
Con prólogo de José Agustín y la
participación de diversos periodistas y colaboradores, este libro contextualiza
toda la historia del blues en México, remontándose a los orígenes en Estados
Unidos, pasando por las diferentes corrientes y ramificaciones del blues e
incluso aporta toda una discografía sobre jazz, rock y, por supuesto, blues.
Una joya que vale la pena comprar.
Resultado de su tesis como sociólogo
de la UNAM este trabajo lo edita La Cuadrilla de la Langosta.
Te invitamos a la presentación
de El camino triste de una música,
el blues en México y otros textos de blues este jueves 28 de agosto a las
19:30 hrs. en el Multiforo Cultural Alicia, avenida Cuauhtémoc, número 91-A,
colonia Roma. Entrada libre.
Al término de la presentación,
tocarán las bandas Dalia Negra, Follaje y la Gran Banda de Blues AMBLUES.