“La creatividad no tiene que ver con ser artista. Todos pueden ser creativos en sus distintas profesiones. Un médico o un abogado deben ser creativos para resolver sus casos”, asegura José Agüero.
Argentino de nacimiento y mexicano por naturalización, Agüero lleva 16 años dando talleres de artes plásticas a jóvenes. A través de ellos, busca que se desarrolle la creatividad individual de cada persona, porque “todos somos creativos”, dice.
“A veces la rutina nos hace repetir cosas”, pero basta con “jugar a hacer las cosas de distinta forma, experimentar otras maneras de hacer las tareas cotidianas” para dar un primer paso rumbo a los procesos creativos.
De ellos, destaca su importancia en la vida diaria: “Si podemos desarrollar la creatividad, podremos resolver muchos problemas”. Por ello, cree en “la enseñanza del arte como un medio para descubrir la creatividad personal y poder usarla para la que uno desee.” Para expresarse, por ejemplo.
En sus talleres emplea música, imágenes, lecturas y motivación para encaminar a los jóvenes en sus procesos de creación. También le gusta “poner retos y plantear problemas a desarrollar” para comenzar dichos procesos.
Actualmente, Agüero trabaja con niños hospitalizados. Acercarlos a las artes plásticas e incentivar su creatividad resultan buena terapia. Aunque algunos de ellos son enfermos terminales y no suelen levantarse de la cama, al verlo llegar hacen el esfuerzo y al rato, metidos en sus obras, olvidan su dolor físico.
Para quienes tienen la inquietud de dedicarse a las artes, pero encuentran poco apoyo familiar, Agüero explica: “Hay que sostenerse. Muchas veces hay desconocimiento de las familias. Se trata de también mostrarles las posibilidades de ser artista. Se puede ser artista, si uno tiene claro que eso quiere.”
No es forzoso que uno se quede a pintar solo en su casa. “Por ejemplo, un artista plástico puede enseñarle a otros a usar su creatividad, puede esculpir, diseñar vestuarios, dirigir el arte de películas, de obras de teatro o de cortometrajes, ser decorador…
“Yo moví cielo y tierra para entrar a la escuela de arte antes de tiempo. Tenía 15 y la edad mínima eran 16. Luego, me ayudó encontrarme con otros chavos de mi edad que tenían los mismos intereses y saber que no estoy solo.”
José Agüero también tiene una compañía de teatro y a la fecha está preparando las funciones de Mundos secretos y una nueva exposición de su obra plástica.
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