La Internet ha sido catalizadora e impulsora del voyerismo, hay cientos de web sites
especializados en el placer de observar sin ser visto; se alimentan de
colaboraciones amateur que envían los visitantes, una invasión a la
intimidad a través de cámaras digitales cuidadosamente ocultas. Debido
a la explosión del fenómeno del voyerismo en algunos países de Europa
está prohibido el uso de teléfonos celulares en oficinas públicas o
vestidores colectivos, incluso se ha legislado y el dedicarse a dicha
labor equivale a una multa o algún tiempo en prisión.
En México existen por lo menos tres casos documentados relacionados al voyeurismo; algunos rayan en los snuff films (películas donde la violencia a cuadro es real). Por orden cronológico:
Caso 1
El 13 de mayo de 1998 una joven de 17 años es secuestrada; logra huir
de sus captores, de inmediato denuncia que trataron de violarla y que
recibió algunos golpes, inician las investigaciones y los agentes
judiciales se dirigen al lugar donde la mantuvieron cautiva, se trata
de un predio en obra negra ubicado en la calle 80A en colonia Malinche,
delegación Gustavo A. Madero. La nota no hubiese trascendido mas allá
de un plagio, pero tras profundizar en las investigaciones encuentran
un par de osamentas sepultadas en el terreno, los huesos pertenecen a
dos chicas desaparecidas, una de 19 años, muerta por un disparo en la
cabeza, y otra de 25, asesinada por asfixia; también hallan un
videocasete rotulado a mano con el titulo "Violación de Ana Maria", que
corresponde precisamente a la filmación en video del abuso sexual y el
asesinato de la primera.
Se
captura a los responsables, los hermanos Bouchan Velásquez, sin
embargo, uno de ellos es dejado en libertad al no comprobarse su
participación; el otro, purga una pena de 316 años por los delitos de
homicidio, secuestro e inhumación clandestina.
Caso 2
Se remonta al 2 de agosto de 2000, cuando Roberto Fernández Zavala es
acusado de violación por su pareja. De profesión enfermera, ella afirma
en su declaración ministerial que cuando salía a trabajar, Fernández
abusaba de su hijastra de 15 años tras emborracharla con cerveza; todo
era grabado en una cinta de 8 mm, el sujeto vendía los videos en
tianguis de la delegación Iztapalapa; sin embargo, Fernández cometió un
error: mientras observaba los videos se quedó dormido sin percatarse de
la llegada de su cónyuge al domicilio ubicado en la Unidad Habitacional
Vicente Guerrero, totalmente alcoholizado no supo que responder cuando
ella le reclamaba sobre los abusos cometidos contra su hija.
Caso 3
El testimonio documentado más reciente de voyerismo en México es el del
estudiante de Derecho en la ENEP Aragón, Hugo Abraham Ramírez
Contreras, alias el “Bad Boy”. Fue atrapado el 14 de junio de 2003
luego de que varias mujeres víctimas de violación denunciaron la manera
en que operaba el delincuente. El sujeto fue encontrado culpable de
cometer varias violaciones a bordo de un taxi al sur de la Ciudad de
México y utilizar una videocámara para filmar sus ataques, cínicamente
tituló uno como Un día especial.
El voyerismo nos lleva a preguntarnos hasta dónde es posible llegar,
hasta dónde es posible conocer, nuestra libertad está coartada cuando
afecta a terceros, esa es tal vez la conclusión.
El límite de lo normal es ambiguo, al final a todos nos gusta
observar, “una imagen dice más que mil palabras”, se repite de manera
popular, los mass media nos permiten observar de manera torva la vida íntima del otro, qué resulta entonces más pornográfico, ¿los web sites meramente sexosos?, ¿los asesinatos a cuadro? o ¿un político recibiendo dinero a manos llenas?