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La silla eléctrica, el invento que hizo millonario a Thomas A. Edison

El 6 de agosto de 1890, en a Prisión Auburn en Nueva York, se ejecutó por primera vez a una persona con este método, su nombre era William Kemmler…
Julieta Ruiz | 6 de Agosto de 2017 | 05:00

Eran los últimos años de 1800 cuando las personas se dieron cuenta de que el matar a los delincuentes con la horca, era un método “cruel y pasado de moda”; dando así pie a la posible creación de una nueva técnica que revolucionaría las ejecuciones… Así nació la silla eléctrica, uno de los métodos de muerte más populares del mundo.

A pesar de que en ocasiones se ha atribuido su creación a Thomas Alva Edison, no fue este sino un empleado de su empresa el que ideó la famosa máquina de ajusticiar. Su nombre: Harold P. Brown, un físico contratado por Edison para desarrollar un sistema de electrocución para ejecutar reos. Pero la elección de su sistema eléctrico basado en la corriente continua para semejante fin podría afectar negativamente a la imagen de Edison y su compañía. Difícilmente iban a querer los consumidores tener en casa el mismo tipo de corriente que mataba personas. Por ello, Edison instó a Brown a desarrollar un sistema de electrocución basado en la corriente alterna, la impulsada por su gran rival en la lucha de las corrientes: Nikola Tesla, así lo menciona Muy Historia.

Debido a lo anterior, Brown desarrollo el prototipo basándose entonces en la corriente alterna, y adecuándola para que las ejecuciones fueran más rápidas y supuestamente “más humanas”.

Según menciona Xatakaciencia, en 1888 el gobernador de Nueva York firmó el decreto que establecía la silla eléctrica como método legal de ejecución de criminales. El invento causó tanta sensación que, al usarse por primera vez en Estados Unidos, el emperador Melenik II de Abisinia (actual Etiopía), quedó tan fascinado que se compró tres unidades. Sin embargo, al llegar a su país, el pobre emperador advirtió que no había tenido algo en cuenta: en su país todavía no había corriente eléctrica. Sin embargo, se sintió tan atraído por el extraño diseño de las sillas que decidió adoptarlas como tronos imperiales.

Finalmente, cabe mencionar que en la actualidad, si bien la silla eléctrica ya no es el método más popular de ejecución, si es uno que existe todavía en los países en los que aún existe la pena de muerte, e incluso algunos de estos lugares del mundo les dan a los acusados la libertad de elegir el método por el cual desean morir, siendo éste y la inyección letal, de los más elegidos.

Conoce un poco más sobre este invento en la siguiente fotogalería.

Con información de Muy Historia, Batanga Curiosidades y  Xatakaciencia

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