Ya se fueron las morritas fresas que tijereaban a sus compañeros con saña y de alguna manera se rompió la hipnosis que me indujo el "Biyigüiled Blix", así que ya no queda otra que teclear.
Los pobres mineros de Chile ya me tienen frito, son el empacho del día. Que si hubieran sido mexicanos, que si cacharon al infiel, que si blablablá... claro que no faltan quienes se quejan de que el gobierno mexicano no realizó un esfuerzo semejante para rescatar los cadáveres de Pasta de Conchos. Los que se burlan los veo como a cualquiera, los otros los imagino como jipiosos chafas con ganas de culpar al gobierno incluso porque no tienen un Ferrari.
Se acaba de estacionar, frente al café donde escribo, un Ferrari amarillo convertible -coincidencia-, bajó un chavo galán con una novia sin ningún chiste... seguramente el dinero es de ella, o de su papá.
Como sea, yo sí imagino a los 33 tipos encerrados en un cuarto saliendo avante, mal rollo si hubieran sido mujeres. No me refiero al problema de conseguirles toallas femeninas, sino a que los hombres somos capaces de poner la mente en blanco, a diferencia de las chicas. De hecho es una especialidad que ejercemos con frecuencia para su desesperación.
Videojuegos, deportes (golf y póker incluidos), series de TV, Youtube... Lo que sea es motivo de una contemplación cuasi beata en la que simplemente apagamos el cerebro. De repente no hay cuentas por pagar, ni problemas de trabajo, ni chismes, ni nada de nada, salvo una extraña vocecilla que parlotea al fondo quejándose de que no le prestas atención -tu esposa, no tu conciencia-.
Un montón de quincearañas emperifolladas con colores brillantes en telas cromadas llegan al templo de enfrente. Me gustaba más la moda de vestidos entallados que estos neochenteros que ocultan caderas... y celulitis.
Incluso si uno va por la calle y contempla a una chica bien formada luciendo su cuerpo en mallas o minifalda, las mujeres no deberían de hacer escándalo. La mente va directo al trance contemplativo, no está imaginando ni un romance ni una película porno, como muchas mujeres parecen pensar al censurarte con la mirada. Aunque reconozco que tampoco pensamos: "La de sentadillas que ha de hacer para desarrollar esos glúteos".
Las lectoras tampoco han de malentenderme, esto que les cuento no es para que nos miren con condescendencia o aprecio; tampoco se trata del gran secreto. Es lo que ocurre. Sólo faltaría que se escuchara el click del "off" y se nos prendiera una lucecita roja en la frente indicando que no estamos en línea. Claro que la mirada vacía ya es una señal... si el tipo babea contemplando a una chica, ahí sí merece un zape.
La misa va lenta, se nota en que la gente ya sale a conversar al atrio, enciende su cigarrillo y mira el reloj. No hay mucha, como de costumbre. La mayoría ya ha de estar pisteando en el salón de fiestas.
Una amiga me decía que tratar a los hombres era de lo más sencillo. Presumía que le ponía un canal de deportes, cerveza y botanas a su marido, y él quedaba perdido. Con eso ya podía hacer lo que fuera en paz. Acabó divorciándose, así que el aprovechar los trances masculinos no es infalible.
Como sea, ya saben algo más acerca de los hombres... cuando piensan que el tipo parece haber dejado el cerebro en algún lado, tienen razón.
¿Hombre, te identificas con esta capacidad de colocar la mente en blanco?
¿Mujer, ya has aprendido a aprovechar los trances masculinos?