Cuidar el ambiente no es sólo para "hippies come flores", como diría un amigo. Tampoco es sólo para radicales desconectados de la realidad. Proteger el ambiente es algo más normal de lo que parece y, financieramente hablando, ser ambientalista está de moda, pues puede ser muy rentable. Muchas empresas y negocios han aumentado sus ingresos gracias a ello, incluso en la mitad de la crisis.
Las inversiones ambientalmente sostenibles, incluyendo energía alternativa, están en crecimiento y son muy rentables. La evidencia de ello salta a la vista. La revista Forbes de India los llama "el gran siguiente campo de juego" y múltiples expertos los recomiendan por la oportunidad de diversificar, así como por su estabilidad y el retorno de inversión.
El año pasado, después de postergarlo por mucho tiempo, decidí investigar acerca de fondos de inversión para ahorrar para mi retiro. Aunque todavía está lejos, es mejor empezar a planear. Esta tarea para mí es un reto inmenso, pues trabajando con organizaciones sin ánimo de lucro, claramente mi fuerte no son las finanzas.
Afortunadamente, en esos momentos me llamó un consultor y nos reunimos para analizar mi caso. Después de una encuesta, me preguntó en qué me interesaba invertir. Mi respuesta, muy natural para mí, fue para él muy sorpresiva: quería invertir en empresas y negocios sostenibles y que no violen los derechos humanos. Dado que me dedico a proteger el ambiente y los derechos humanos, el tema no es sólo de valores sino también de mínima coherencia. De otro modo, sería como Steve Jobs con una PC y Bill Gates con una Mac.
Así que todos los fondos que tuvieran que ver con armas, petróleo, gas, minería, grandes represas, transgénicos y similares quedaron descartados. Obviamente el consultor se quedó con la boca abierta, aunque lo entendió de inmediato. De hecho se emocionó con el reto, pues por primera vez alguien le había hecho esta pregunta y ahora tenía la tarea de encontrar fondos verdes buenos para invertir.
Para su sorpresa, efectivamente encontró muy buenas opciones. Incluso encontró fondos con negocios verdes que incluyen variedad de pequeñas y medianas empresas. No tengo algo personal contra las grandes empresas, sólo prefiero diversificar y distribuir mejor el ingreso y las ganancias. Las cantidades tan pequeñas que manejo, no harán ninguna diferencia a las grandes empresas, pero sí pueden apoyar a las pequeñas y, en ese sentido, también mi inversión puede crecer más.
Gracias a él y a mi insistencia de unir mis inversiones con la coherencia en lugar de escoger los fondos comunes, elegí otros que en seis meses crecieron aproximadamente 20 por ciento más que los que me había recomendado. Gracias a esta experiencia, ahora mi consultor recomienda estos fondos a sus clientes, sean o no "ambientalistas".
De acuerdo con mi asesor, confirmado por Nick Robbins, quien dirige el Centro de Excelencia de Cambio Climático de HSBC, lo mejor de estos fondos de inversión es su inmenso potencial de crecimiento. Dado que la lógica financiera de las inversiones verdes es el largo plazo, tienen realmente en cuenta los impactos a futuro. En palabras de mi asesor, "en este momento histórico parece que estamos cambiando a nuevas formas de energía, como en el pasado, en que la quema de leña se volvió obsoleta cuando el petróleo subió".
Estas palabras son sabias hoy. Debido al derrame petrolero más grande de la historia, entre el 20 de abril y el 3 de junio, las acciones de BP cayeron estrepitosamente de 60.49 a 39.27 dólares, un 35 por ciento. Incluso sacaron a la BP de los Índices de Sostenibilidad de Dow Jones. Me alegro mucho que nada de mi dinero está en esa compañía y que no fue parte de semejante desastre, ambiental y financiero.
Ahora el reto es pensar dónde invertir, salir de lo normal y arriesgarse en negocios nuevos, más verdes y de energías renovables (que realmente lo sean, no como las grandes represas que pueden causar más daños que beneficios). Si invertimos inteligentemente, salimos ganando todos y nos podremos volver, literalmente, muy ricos.
Para terminar, un gran saludo a los papás en este mes, que causalmente es también el mes del medio ambiente. Felicitaciones a los papás que con su ejemplo están también haciendo un cambio positivo en el planeta. Algunos de los que tengo el placer de conocer: Martin Wagner, Patrick McCully, Gustavo Alanís, Rafael González, Daniel Taillant, Manuel Pulgar-Vidal, Marcello Mollo, Lalanath Da Silva, Tom Ankersen, Nathan Neufeld, Scott Roach, Mauricio Álvarez, David Hunter, Giovan Reyes y el mío, por supuesto. Gracias a todos por sus enseñanzas, por cuidarnos y por dar lo mejor de sí para mejorar este hermoso planeta.