El Día del Refugiado se celebra por decreto de la Organización de las Naciones Unidas (ONU) desde el 2001. Y dentro de este rubro, México tiene una larga tradición de solidaridad que ha permitido el ingreso y la inclusión de personas refugiadas desde los años treintas, en donde hay registros de la entrada de 454 niñas y niños que salieron de España a causa de la Guerra Civil que en ese momento se vivía.
De igual forma, en 1943 México y Polonia tejieron una historia de apoyo, dado que en ese año, la Hacienda de Santa Rosa, ubicada en las cercanías de León, Guanajuato, albergó durante cuatro años a mil 453 personas polacas. La comunidad Judía es un ejemplo más, quienes este año conmemoran el centenario de su presencia institucional en el país.
De acuerdo con la cifras ofrecidas por el Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Refugiados (ACNUR), actualmente en México hay mil 742 personas en calidad de refugiadas provenientes de 64 países, de las cuales la mayoría viven en el Distrito Federal. Así lo publica CONAPREDDF.
Por tal motivo, en la Ciudad de México entró en vigor la Ley para Prevenir y Eliminar la Discriminación del Distrito Federal (LPEDDF), la cual en su artículo 31 busca proteger y brindar a las personas refugiadas que hayan llegado a la ciudad, las condiciones para que puedan legalizar su estancia, tengan acceso a servicios de salud, alimentación, vivienda y seguridad social; a la vez que los provee de las herramientas necesarias para que puedan incorporarse a la vida del D.F., con la garantía de que sus derechos humanos sean respetados.
Bajo este contexto, la bbc.co.uk ha publicado fotografías de el campo de refugiados más grande del mundo, donde albergan a 465 mil 611 personas.
Dadaab es el mayor campo de refugiados que existe, mismo que se divide en cinco campos: Dagahaley, Hagadera, Ifo, Kambios e Ifo 2, donde en la actualidad habitan más de medio millón de refugiados, algunos de ellos registrados oficialmente y miles más que no han podido ser reconocidos.
De esta población, tres cuartas partes son menores de 12 años, mujeres y ancianos; siendo también la población más vulnerable.
Médicos Sin Fronteras (MSF) administra el hospital de Dagahaley, el cual cuenta con 300 camas y donde hay más de 850 niños desnutridos.
Más de 14 mil personas al mes reciben atención médica por parte de MSF, y mil pacientes son admitidos al mes en el hospital.
El centro sanitario también ofrece cuidados obstétricos, cirugía y tratamiento para VIH-sida y tuberculosis. MSF también gestiona cuatro centros de salud primaria en Dagahaley, donde se incluyen servicios antenatales, de inmunización y mentales.
Un año después de la emergencia nutricional en Somalia y en Dadaab, los niveles de desnutrición y de mortalidad se han reducido a niveles anteriores a la crisis, de acuerdo a MSF.
Sin embargo, la situación en los campos es inaceptable y, de no realizarse cambios significativos, el círculo vicioso que supone la eclosión de una crisis sanitaria seguida de un período de relativa calma se reproducirá indefinidamente, con los cuerpos médicos en continua alerta por si llega una nueva emergencia.
"Dadaab ha dejado de ser un refugio, aun cuando a día de hoy la población se puede alimentar", explica Elena Velilla, representante de MSF en Kenya.
"Está claro que el modelo actual de campos no funciona. ¿Cuántas más crisis nutricionales o epidemias de sarampión se necesitan antes de que lleguemos a una solución?", agrega Elena Velilla.
Todas estas fotografías fueron capturadas por Daniel Pozo, quien ganó el Premio Nacional de Fotoperiodismo 2012 de España por la siguiente imagen, la cual fue tomada en el hospital de MSF, en Dagahaley. La imagen muestra a Libean Mukpar, un refugiado somalí de 8 años y menos de 15 kilos de peso.
¿Conoces algún refugiado, cómo es su historia?