Podría decirse que el estereotipo del padre fuerte y trabajador existe desde que los humanos vivían en las cavernas. En ese tiempo, los hombres eran los responsables de salir a cazar y traer el alimento a sus familias, para que esto fuera posible se necesitaba que el hombre fuera alguien fuerte que pudiera enfrentarse a los animales que iba a cazar y también para soportar largas jornadas pescando y recolectando otro tipo de alimentos.
Es probable que las personas en esos tiempos hayan distribuido los roles familiares de esa forma debido a que, físicamente, el hombre es más fuerte que la mujer, además porque las mujeres son quienes se embarazan, por lo que se necesitaba que estuvieran cuidando de los bebés.
Con el paso de los años, este estereotipo ha seguido existiendo, pero se ha acoplado a la época histórica. Es decir, aunque ya no vivimos en las cavernas, la mayoría de las personas tiene la idea de que el padre es una figura de autoridad, fuerte y quien debe ser el proveedor de los bienes materiales en la familia. Ahora, el hombre ya no sale a cazar, pero sale a trabajar y a traer el dinero para mantener a su familia.
Pero como todos los estereotipos, el pensar que el padre únicamente debe ser el fuerte y el trabajador, puede traer sus consecuencias. Primero que nada, este estereotipo hace que se vea al padre de familia como alguien frío emocionalmente y esto no debe de ser así, ya que tanto es importante el papel de proveedor del padre, como también es importante que sea una figura en la familia que dé cariño y apoyo.
Con el paso del tiempo, estos roles se han hecho más flexibles, esto se debe a que las familias se han dado cuenta de que muchas veces el ingreso del hombre ya no es suficiente, por lo que la mujer también ha tenido que salir a trabajar.
Aunque es importante señalar, que la incursión de la mujer en el campo laboral no se debe únicamente al factor del dinero, sino al hecho de que la mujer ha querido salir de su estereotipo de ser únicamente una ama de casa.
Por último, es importante recalcar que para ser un buen padre no solamente se necesita proveer de dinero a su familia, sino que, es esencial, que el padre también esté presente en la vida de sus hijos y sobre todo les dé amor y cariño.
Algunos consejos que pueden servirte en tu papel como padre son:
- Aunque tengas mucho trabajo, es importante que estés al pendiente de tus hijos y de sus necesidades emocionales.
- Trata de estar presente en los momentos importantes de tus hijos, como festivales escolares, graduaciones, cumpleaños, entre otros, aunque la madre también esté presente.
- Dedica un tiempo diario a platicar con tus hijos acerca de cómo les fue durante el día.
- Aprovecha los fines de semana para hacer actividades con ellos donde puedan tener mayor convivencia.
Psic. Mina Shterenberg
Clínica de Asistencia de la Sociedad Psicoanalítica de México (SPM)
¿Cómo describirías la relación que tienes con tu papá?